8 recomendaciones para dar clases virtuales

Limitar la cantidad de aplicaciones y de plataformas, poner en juego las emociones y alentar el trabajo colaborativo son algunas de las sugerencias que proponen los expertos.

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El cierre de las escuelas y universidades para limitar la propagación del coronavirus afecta la educación de millones de alumnos en Argentina y en el mundo. A continuación, 8 recomendaciones para planificar las clases virtuales, con el objetivo es garantizar la continuidad del aprendizaje durante este periodo.

1. Elegir la herramienta más adecuada en función de los objetivos de la materia y de la propia experiencia

Las plataformas de educación virtual favorecen el intercambio y ofrecen entornos adecuados y protegidos para gestionar la enseñanza, pero requieren de cierta experiencia en la construcción de esos espacios. Otra opción es recurrir a las redes sociales, más conocidas para la mayoría: aunque no fueron pensadas para dar clases virtuales, sí pueden funcionar como espacios de encuentro, plantean desde Educ.ar.

2. Establecer pautas claras para las clases virtuales

Definir con los padres y los alumnos las reglas del aprendizaje a distancia. En la medida de lo posible, utilizar instrumentos mediante los cuales los alumnos puedan transmitir sus comentarios para no abrumar a los padres pidiéndoles que los reproduzcan y los envíen, sugieren desde UNESCO.

3. Limitar la cantidad de aplicaciones y de plataformas

Combinar los instrumentos o los medios de comunicación a los que los alumnos tienen acceso, tanto a nivel de las comunicaciones y los cursos sincronizados como en favor del aprendizaje asincrónico. Evitar abrumar a los alumnos y a los padres pidiéndoles que descarguen o prueben una gran cantidad de aplicaciones y plataformas, propone también UNESCO.

4. Compartir las propias emociones en la virtualidad

“En la virtualidad, lo que tenemos que hacer los docentes es traer el cuerpo. No en términos de realidad aumentada sino de que en lo tecnológico esté también lo humano. En este contexto de aislamiento por el coronavirus, los docentes tenemos que trabajar también con nuestras emociones, nuestras preocupaciones. Como si estuviéramos en la escuela; si en el aula nos conectamos intensamente con lo que pasa, si dialogamos, nos enojamos, nos emocionamos, en la virtualidad tiene que estar eso también: mi tono de voz, mi mirada. El desafío es que las plataformas y sus infinitas posibilidades no nos deshumanicen”, plantea Mariana Maggio en una entrevista con India Molina en RedAcción.

5. Alentar el trabajo colaborativo

“El trabajo en grupo es fundamental en lo virtual, las plataformas de e-learning traen herramientas y funcionalidades que lo facilitan enormemente. Por ello es importante apoyarse en ellas y en otras como Google Docs, One Drive etc. que permitan que los estudiantes desarrollen sus trabajos en grupo incluso en épocas de distanciamiento social”, recomienda en su blog Pablo Sanabria-Pulido. Algunos ejemplos: un wiki colectivo, un collage de fotos, un video, infografía etc. Estas actividades son importantes para facilitar la interacción entre los estudiantes. Existen varias herramientas y funcionalidades que facilitan la interacción y colaboración

6. Evaluar si es más conveniente utilizar herramientas sincrónicas o asincrónicas (e, idealmente, alternarlas)

La comunicación sincrónica sucede en el mismo tiempo, como una llamada telefónica, una videollamada, una conversación por chat; la segunda también implica comunicación, pero sucede en distinto tiempo, como el envío de un correo electrónico, la carga de una consigna en una plataforma, la comunicación en un foro, etcétera, explican en Educ.ar. “En función de los escenarios que se vayan configurando deberemos elegir los mejores modos. Elegir de manera adecuada mejorará la posibilidad de que la comunicación sea efectiva”, señalan.

7. La planificación es más importante que nunca

“La docencia mediante aulas virtuales exige tener en cuenta de un modo central aspectos relativos a la planificación de la programación de la actividad en un aula virtual, así como la previsión de su desarrollo. El establecer normas y criterios claros y conjuntos resulta fundamental para el seguimiento y la evaluación de la actividad realizada virtualmente por el alumno”, explican Elena Barbera y Antoni Badia en un artículo publicado en la Revista Iberoamericana de Educación.

8. Y la evaluación continua, también

Para identificar el avance de los aprendizajes, es necesario contar con una estrategia flexible de evaluación. “En ambientes mediados por tecnología, es fundamental que la evaluación sea continua en base a diferentes instrumentos que permitan apreciar el avance de cada estudiante”, escriben Laura Lezcano y Gabriela Vilanova.

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