Agustín Porres: El director como catalizador de la transformación educativa

El responsable de Fundación Varkey Argentina cuenta de qué se trata el Programa de Liderazgo e Innovación Educativa, que ya está formando directores en Salta, Jujuy, Mendoza y Corrientes. Algunas claves de la propuesta: perspectiva global, énfasis en dar feedback positivo a los docentes, y una reflexión orientada a diseñar proyectos de mejora escolar.

Agustín Porres es el responsable de Fundación Varkey Argentina, enfocada en fortalecer el liderazgo pedagógico de los directores.

Fundación Varkey es conocida a nivel mundial por el Global Teacher Prize, el “Premio Nobel” de la educación, que se entrega cada año en el Global Education & Skills Forum en Dubai. El año pasado, la Fundación creada por Sunny Varkey desembarcó en la Argentina con un foco bien claro: aportar a la formación de los directores de escuela.

En esa línea, la principal iniciativa es el Programa de Liderazgo e Innovación Educativa, implementado en Salta, Jujuy, Mendoza y Corrientes junto con los ministerios provinciales y el Ministerio de Educación de la Nación. Se trata de una capacitación intensiva de seis semanas para directores de escuelas, orientada a realizar un diagnóstico de la institución y diseñar un proyecto de mejora.

El objetivo de la Fundación es formar 15.000 directores en tres años. Ya pasaron alrededor de 1000. Eduprensa conversó con Agustín Porres, director de Varkey Argentina, sobre este programa y sobre el rol crucial de los directores en la transformación de la educación.

–En Argentina hay varias fundaciones y ONG trabajando en educación. ¿Cuál es la preocupación central de Varkey?

–El foco de la Fundación es que cada chico tenga un gran maestro. Esa es nuestra misión y nuestra tarea: fortalecer a los docentes, capacitarlos, acompañarlos. Lo que nos hace distintos es que somos una fundación global, con una perspectiva global. Más allá de tener presencia internacional, la perspectiva global supone algo más. Por ejemplo, el Global Education & Skills Forum de Dubai, que reúne a actores de todos los sectores y de todo el mundo, tiene una mirada global. No es que cada país va a contar lo que hace: se trata de ver qué abordaje global les damos a los temas. El tema de este año en el Foro, por ejemplo, fue “ciudadanía global”. Ese mismo abordaje se traduce en nuestro trabajo de todos los días.

Nosotros tenemos hoy 22 aulas abiertas en el país formando directores. Cuando les pregunto qué les gusta de este programa, más de una vez responden: “Que nos conecta con el mundo”. En el último Foro, Thomas Friedman (columnista del New York Times) dijo: “Un docente necesita entender el mundo en el que es docente”. La Fundación ayuda a tener esa comprensión de lo que está pasando en el mundo.

–¿Qué le pasa a un docente o a un director cuando toma conciencia de que muchos de los desafíos de nuestro sistema educativo son también globales?

–Por un lado descubren muchas similitudes, sienten empatía, ven que los problemas en otros países pueden ser parecidos, sobre todo en América Latina. Estamos trabajando mucho con los Teacher Ambassadors latinoamericanos (los docentes de la región que quedaron entre los 50 finalistas del Global Teacher Prize cada año). Ellos se sienten muy cercanos, tienen las mismas tareas y las mismas complicaciones. Al verte en circunstancias similares, te animás a implementar iniciativas de otro. Cosas que quizás te hubieran parecido imposibles, o solo posibles en otro país, empiezan a parecer más realizables, cuando ves que quizás ese otro país no es tan distinto.

Directoras de escuelas de Mendoza, durante la primera edición local del programa de Liderazgo e Innovación Educativa.

Uno de los emblemas de Varkey es el Global Teacher Prize, que busca visibilizar y reconocer el trabajo docente. ¿Qué desafíos hay en este terreno en la Argentina?

–El premio busca poner el foco sobre el docente y generar una conversación positiva sobre los docentes. Con la formación de directores también apuntamos a esa revalorización. Creo que en esto veníamos atrasados como país. En Perú, el gobierno formó en dos años 13.000 directores con un programa intensivo. Chile tiene 36 maestrías para directores, con distintos focos. Tiene dos instituciones creadas por el gobierno que son consorcios de universidades, el Centro de Desarrollo de Liderazgo Educativo (CEDLE) y el Centro de Liderazgo para la Mejora Escolar, que generan maestrías, programas, investigaciones y publicaciones. Nosotros tenemos muy poco. El Plan Maestro tiene un punto referido a directivos, eso es un paso. Nuestro programa, sumado a los de otras organizaciones, también es un paso. Pero tenemos que hacer más.

Desde el Ministerio se ha hablado de la posibilidad de acompañar a las provincias en el rediseño de los concursos para ascender al cargo de director. En tu opinión, ¿qué cuestiones deberían priorizar los concursos?

–En función de lo que vi en otros países, creo que, más allá de que el postulante traiga los papeles y las credenciales, sería bueno dar lugar a la presentación de proyectos, de un portfolio que muestre su capacidad, hacia dónde quiere llevar la escuela. Una opción más osada es repensar quién elige; por ejemplo, incorporar en ese proceso a los padres, involucrar más a la comunidad. Hace poco visité una escuela donde la directora respondía a las familias. Tenía mucha independencia, y era elegida entre una terna por una comisión de padres. No es el único modelo ni la fórmula mágica. Pero creo que es importante preguntarle al candidato: ¿vos, como director, cómo trabajarías en esta escuela? Personalizar más el proceso, porque cada escuela es un mundo. La gran mayoría de las escuelas ya tienen un Proyecto Educativo Institucional (PEI). Si uno se postula para ser director, debería leer el PEI y decir cómo se va alinear con esa visión, esa idiosincrasia y esos objetivos. Ese proyecto a veces es una carpeta olvidada, pero hay escuelas que lo encarnan y da resultados.

Directores de escuelas de Salta, al final de las seis semanas de formación.

¿Cómo es un buen líder que logra entusiasmar a su equipo?

–En primer lugar, es alguien que ejerce un liderazgo distributivo, con capacidad de armar equipos. Incluso con el desafío que implica no armar tu equipo, pero sí poder liderarlo. Hay detalles que vemos que hacen una diferencia enorme: la cercanía con los docentes, la devolución constante. No hay muchos directores entrando a las aulas. Nosotros hablamos del contacto con el docente como devolución y no como evaluación: apuntamos a un director que está cerca, que da buen feedback a sus docentes, no un director que entra al aula a evaluar. Quien entra a acompañar y a fortalecer hace la diferencia. A la vez, hay miedo a entrar al aula, porque es el terreno sagrado del profesor. Y en el fondo cuando el director entra y hay una devolución positiva, crecen los dos.

¿De qué manera la formación del director aporta a la transformación del sistema?

–El objetivo del Programa es fortalecer el liderazgo y que los directores durante esas seis semanas generen un proyecto específico que puedan concretar. Frente al desánimo, implementar un proyecto concreto que sale bien devuelve energía y motiva. Eso es el catalizador para que después se implemente otro, y otro, y otro. Así, el impacto positivo del programa se nos va de las manos. Ese es el camino: empoderar a los directores, generar proyectos concretos y específicos de innovación, pensados a medida. Eso va renovando las escuelas. Si hacemos las cosas bien, va a haber 7000 proyectos implementados en dos años, que van a ser el inicio de muchos más.

2 Comments

  1. Fabuloso el trabajo de la fundacion varkey yo soy docente del nivel primario y de 25 años de antiguedad jamas vivencie un curso tan dinamico; con contenidos tan ricos , con el sueño de transformar mi escuela contagiar a mis colegas el entusiasmo de innovar en las aulas,enriquecer nuestro proyecto educativo, trabajar en equipo, ser el movilizador y el mejor maestro de nuestros niños queremos hacer realidad el sueño de nuestros niños un aprendizaje significativo hay tanto por cambiar y desde el lugar de cada uno de los docentes podemos hacer realidad la ilusion de los niños, no queria dejar el curso llore muchisimo por todas las experiencias compartidas con mi grupo ,le pedia a los capacitadores por favor quiero reprobar por todo las huellas que marcaron en mi como persona y como profesional solo falta cerrar mi humilde opinion gracias a todo este maravilloso equipo y ojala que algun dia pueda ser parte de este gran equipo

  2. ESTOY ACTUALMENTE SEN EL PROGRAMA DE LIDERAZGO E INNOVACION EDUCATIVA DE VARKEY EN CORRIENTES,ACABO DE CONCLUIR LA PRIMER SEMANA DE SEIS, HASTA AHORA ME LLEVO LAS MEJORES IMPRESIONES, MUCHO ENTUSIASMO DE TODOS LOS INTEGRANTES A LA HORA DE TRABAJAR PENSAR Y PROPONER ESOS TAN ANSIADOS CAMINOS A RECORRER PARA MEJORAR LA EDUCACIÓN DE NUESTROS NIÑOS.
    NECESITAMOS MAESTROS Y DIRECTORES QUE INSPIREN, NECESITAMOS DOCENTES PROFESIONALES QUE SE POSISCIONEN FRENTE A LAS AULAS CON AUTOIRIDAD Y LEGITIMIDAD MÁS ALLA DEL COMPROMISO, QUE SEAN CAPACES DE TRABAJAR EN EQUIPO, DE BRINDAR GENEROSAMENTE AL OTRO SUS CONOCIMIENTO Y SOBRE TODO Y FUNDAMENTALMENTE DE CONTAGIAR ESA PASIÓN POR EL APRENDER Y ENSEÑAR… TODOS PODEMOS SER MAESTROS DE NUESTRAS PROPIAS VIDAS.. TODOS PODEMOS SER LIDERES EN NUESTRAS AULAS Y FOMENTAR QUE NUESTROS ALUMNOS TAMBIEN SEAN LO SEAN.

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