Andria Zafirakou: “Las artes te enseñan habilidades muy valiosas”

La "mejor docente del mundo", ganadora del Global Teacher Prize 2018, sostiene que las materias artísticas ayudan a los estudiantes a desarrollar la confianza en sí mismos, la creatividad y la tolerancia a la frustración. Para ella, un buen maestro debe construir un vínculo con sus alumnos y transmitirles la pasión por aquello que enseña.

Andria Zafirakou, ganadora del Global Teacher Prize, en las oficinas de Fundación Varkey en Buenos Aires, donde hay una sala con su nombre.

Andria Zafirakou es una profesora de arte inglesa, hija de inmigrantes griegos, que se volvió una celebridad internacional tras ganar este año el Global Teacher Prize, el “premio Nobel” de la educación. Andria trabaja en Brent, un barrio marginal de Londres: sus alumnos son inmigrantes de distintas partes del mundo. Algunos de ellos han escapado de conflictos bélicos o situaciones de extrema violencia en sus países. Andria impulsó en su escuela, Alperton Community School, una reforma curricular que transformó la manera de enseñar. En sus clases, utiliza el arte como herramienta para que los chicos se expresen y ganen confianza en sí mismos. Estuvo de visita en la Argentina, invitada por Fundación Varkey, y en ese contexto conversó con Eduprensa.

–¿Qué es lo que hace que un chico en situación de exclusión quiera y pueda aprender?

–Creo que es responsabilidad de la escuela asegurarse de tener un muy buen currículum para que ese chico quiera estar ahí. Los chicos quieren aprender cuando ven que pueden lograr cosas, cuando sienten que el hecho de haber nacido en la pobreza no quiere decir que van a morir en la pobreza. La escuela tiene que darles oportunidades para que progresen, abrirles puertas, ayudarlos a descubrir su potencial, acercarles referentes positivos. En síntesis, generar un ambiente que ayude a los chicos a identificar quiénes son, ponerlos en el camino correcto, y apoyarlos incondicionalmente. Aunque vengan de contextos de pobreza o de violencia, eso nunca debe entrar a la escuela. Eso debe quedar afuera, para que dentro de la escuela el chico encuentre un ambiente diferente, que lo inspire y le dé ganas de aprender.

–¿Qué es lo más valioso que un chico debe aprender en la escuela?

–Los chicos están muy influidos por la tecnología, los medios y los videojuegos. Sus referentes son cantantes, artistas de hip hop o de rock, futbolistas. Cuando sean grandes, la mayoría quiere ser como ellos. Necesitamos un currículum que enseñe lengua, matemática y ciencias, pero también necesitamos darles habilidades que les permitan ser personas bien formadas, que puedan pensar libremente, que sean sociables y creativos. La tecnología está cambiando tan rápidamente que hoy las empresas necesitan a personas creativas. Quieren a los diseñadores, los artistas, las personas que piensan de una manera diferente, que saben trabajar en equipo, que no tienen miedo a equivocarse. Materias como arte, música, teatro ayudan a desarrollar estas habilidades tan importantes para los chicos.

“La escuela debe generar un ambiente que ayude a los chicos a identificar quiénes son, ponerlos en el camino correcto y apoyarlos incondicionalmente”

 

–¿Cómo hacés para contagiar a tus compañeros docentes la convicción de que todos los chicos pueden aprender, incluso en situaciones de violencia o de exclusión?

–Por un lado, frente a las situaciones de violencia o abuso, es responsabilidad del director de la escuela asegurarse de que los docentes tienen las habilidades y los recursos necesarios para ayudar a los chicos. Los directores deberían garantizar que sus docentes reciben capacitación sobre cómo lidiar con las necesidades de cada chico. Tiene que haber un apoyo para el docente. Porque hoy la maestra no solo enseña: es también enfermera, trabajadora social, consejera, un modelo a seguir. Es una tarea muy emocional y muy compleja. Tiene que haber un espacio estructurado para apoyar al maestro, que incluya asesores y expertos que les enseñen a los docentes cómo enfrentarse con todo esto. No creo que sea responsabilidad de docente resolver el problema, pero sí hacer lo que pueda para apoyar al chico.

También es fundamental que los docentes entendamos que tenemos una influencia muy importante en las vidas de nuestros estudiantes. Si yo te pregunto quién fue tu docente preferido, seguro lo tenés claro. Cuando sos niño, un buen docente te puede cambiar la vida. Ese es el poder que tenemos los docentes, y muchas veces no nos damos cuenta. Yo creo que eso es lo que te tiene que motivar para seguir adelante: saber que estás cambiando vidas.

“Es fundamental que los docentes entendamos que tenemos una influencia muy importante en las vidas de nuestros estudiantes. Creo que eso es lo que te motiva para seguir adelante: saber que estás cambiando vidas”

–¿Qué es lo más difícil de la docencia?

–La docencia puede ser una tarea solitaria. Creo que es responsabilidad de la escuela asegurarse de que los docentes se sienten bien, y que haya oportunidades para que se reúnan. Puede ser en el almuerzo, o después de clase, en una reunión de 10 minutos. En mi escuela tenemos actividades para los docentes, como el Club de Cocina, el Club de Yoga, el Club de Gimnasia. Eso reúne y acerca a las personas. A la vez, así promovemos la salud mental, ofreciéndoles actividades divertidas, que les permitan relajarse en el ambiente de la escuela. Cuando decidís ser docente, no te imaginás los problemas con los que vas a tener que enfrentarte, las realidades de los alumnos… Solo cuando estás en el aula ves la verdadera complejidad de la tarea. Y nada te prepara para eso.

 

–¿Cómo vas a utilizar el millón de dólares que ganaste con el Global Teacher Prize?

–A fines de junio lanzo mi organización. En Gran Bretaña tenemos un currículum muy prescriptivo, que prioriza las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, según la sigla en inglés). Como consecuencia, las artes han quedado relegadas y los alumnos no las están eligiendo, se están yendo a otras materias porque creen que el arte no sirve para nada. Además, por su contexto familiar y socioeconómico, nuestros alumnos no van a museos. Londres tiene los mejores museos del mundo, pero nuestros alumnos no van. Entonces lo que quiero hacer es llevar a los artistas a las escuelas, porque creo que es un buen disparador para que los chicos empiecen a apreciar el valor del arte y la cultura. Quiero enfocarme en las escuelas más desfavorecidas, porque pienso que son esos chicos quienes más necesitan estas materias. Las artes te ayudan a desarrollar la confianza, la creatividad, la tolerancia a la frustración. Te enseñan habilidades muy valiosas. Creo que es muy importante que todos los chicos tengan experiencias artísticas, además de aprender lengua, matemática y ciencias. Las disciplinas artísticas inspiran a los chicos, y eso repercute en todas las materias.

“Las artes te ayudan a desarrollar la confianza, la creatividad, la tolerancia a la frustración. Te enseñan habilidades muy valiosas”

–¿Qué es lo que más te enorgullece de tu carrera como docente?

–Tantas cosas… Me encanta cuando viene de visita un ex alumno y me dice: “Profe, ahora soy médico”, o “Profe, ahora soy docente porque usted me inspiró”. Eso es lo que yo quiero: que sientan que todo es posible, que pueden lograr lo que se propongan. En la clase siempre hay algún alumno que no es bueno en arte, que siempre tiene que esforzarse mucho para que le salgan bien las cosas. Pero llega un día en el que produce algo notable. Celebrar eso con ellos es otro de los aspectos que más disfruto. A partir de ese momento, su autoestima cambia. Se sienten casi superhéroes, descubren que pueden. Y si pueden con la tarea de arte, eso quiere decir que pueden con otras cosas. Ese momento, el momento de ¡eureka!, es hermoso.

–Siempre subrayás la importancia del vínculo con los alumnos. ¿Hasta qué punto es determinante ese vínculo para que haya aprendizaje?

–Estuve escuchando sobre la problemática de los profesores taxi en Argentina, y eso me preocupa. El primer consejo que yo le daría a cualquier docente es que necesita entablar un vínculo con sus estudiantes. Para entender cómo conectar con alguien, cómo enseñarle, cómo adaptar mi lenguaje y mis estrategias, necesito construir ese vínculo. Tengo que saber qué es importante para mi alumno, quién es, qué le gusta. Una vez que les demostrás que te importan y te interesan, te dejan entrar. Entonces empiezan a hacerte más preguntas, porque van a entrar en confianza. Pero si uno como docente tiene que estar yendo de un lado para el otro… es humanamente imposible lograr esto. No tenés tiempo de ganarte la confianza de tus estudiantes, de alimentar el vínculo. ¿Cómo te ganás la confianza de un estudiante si estás de paso en la escuela?

“El primer consejo que yo le daría a cualquier docente es que necesita entablar un vínculo con sus estudiantes. Una vez que les demostrás que te importan y te interesan, te dejan entrar”

Los chicos pasan mucho tiempo en Internet, aprenden muchas cosas por su cuenta. Si lográs descubrir qué les interesa y tratás de conectar con eso, entonces todo el proceso de enseñanza y aprendizaje se vuelve más disfrutable. Enseñar se vuelve placentero. Y ellos van a aprender mucho más de vos. También es importante que los chicos vean cuánto amás tu materia. Que vean que te apasiona ser docente de arte o de música.

–Varkey acaba de abrir las postulaciones al Global Teacher Prize 2019. ¿Por qué le recomendarías a un docente que se postule?

–Creo que la docencia es la profesión más increíble. Porque lo que estás haciendo es cambiar las vidas de muchas personas. Las estás inspirando, les estás dando ideas, las estás ayudando a resolver problemas, a encontrar su identidad. Estás aportando algo positivo a sus vidas. Si no te importa trabajar duro, si disfrutás de los desafíos, si te gustan los ambientes de aprendizaje, diversión y creatividad… Entonces tenés que ser maestro. Yo no podría imaginarme a mí misma haciendo otra cosa. Cuando voy a mi clase, me siento muy cómoda trabajando con gente joven. Siento que ahí puedo ser yo misma. En el aula no pienso en mis problemas: sé que tengo una hora para inspirar y estimular a mis estudiantes. Eso me ayuda, me sana, me hace sentir realizada… ¡Ojalá que muchos docentes argentinos se postulen!

Sé el primero en comentar

Su dirección de correo no será publicada.


*