Axel Rivas: “En el sistema educativo coexisten distintas eras geológicas”

En la Argentina faltan incentivos para que los docentes innoven, así como instancias en las que esas innovaciones sean compartidas con otros profesores y otras escuelas, sostiene el referente de CIPPEC, que presentó un libro sobre el tema en el XII Foro Latinoamericano de Educación.

Axel Rivas en el Foro de Educación

“La innovación es una fuerza que busca desnaturalizar, repensar, desmitificar la matriz escolar tradicional para desplegar el aprendizaje en profundidad que genere capacidades de actuar en los alumnos”, define Axel Rivas en su nuevo libro, Cambio e innovación educativa: las cuestiones cruciales. El codirector de Educación de CIPPEC presentó el texto en el XII Foro Latinoamericano de Educación, organizado por Fundación Santillana en el Centro Cultural de la Ciencia. Allí fue entrevistado por Eduprensa.

¿Qué instancias de articulación entre las escuelas innovadoras y las autoridades políticas existen hoy en el sistema? ¿Hasta qué punto el sistema educativo argentino es capaz de reconocer a los docentes innovadores?

–Creo que en Argentina muy poco. Tenemos algunas experiencias e intentos pero no muy logrados. Cuesta mucho lograr que la experiencia que construye cada escuela y cada docente sea utilizada, documentada, contada a otros. Falta pensar eso como política, trabajar sobre todo con los supervisores. Faltan también buenas plataformas, que no sean solo repositorios, sino lugares activos. Y faltan incentivos: que los docentes puedan recibir un puntaje adicional en su carrera por producir buenas secuencias didácticas, evaluadas por sus pares o por especialistas, y que eso les dé incentivos a mejorar su carrera profesional, también alimentaría una visión en la cual los docentes son sujetos productores de conocimiento didáctico. Eso no lo tenemos en la práctica cotidiana del sistema. Hay toda una serie de reglas que debemos repensar para que todo lo que sucede en las escuelas –que es mucho y se conoce poco, porque además los docentes documentan poco lo que hacen– se pueda aprovechar efectivamente.

¿Cuál es el rol del director frente a la iniciativa innovadora de un docente? ¿Por qué a veces cuesta conseguir el apoyo de los directivos?

–Vivimos distintas eras geológicas en el sistema educativo. Por un lado, tenemos muchas visiones de que hay que innovar, incluso desde las políticas públicas se habla de innovación. Muchos supervisores y directivos que han entrado en los últimos años en las escuelas públicas tienen una visión más abierta a la innovación, a la idea de derecho, a la construcción de otro sistema educativo. Es gente que ha concursado recientemente, y a veces incluso en educación secundaria están más adelante que sus docentes en la convicción de avanzar en algunos cambios. Por otro lado, al mismo tiempo tenemos otros directivos, docentes, supervisores y autoridades políticas que tienen una visión más conservadora del orden, un temor a cualquier alteración de la norma, o a aquello que puede ser interpretado como alteración de la norma, y una visión muy burocrática, de estamentos que cumplen normas y que no quieren hacer nada distinto de lo que se supone que hay que hacer. Es como si coexistieran distintas eras geológicas; incluso cuesta encontrar cierta coherencia. A veces la política pública habla de innovación pero pone muchas trabas a aquel que quiere hacer algo distinto.

En ese sentido fue emblemático lo que le pasó a Silvana Corso, la docente nominada al Global Teacher Prize que viajó Dubai y le negaron la licencia. Aun cuando el “error” se haya corregido,el sistema parece seguir ciego frente a estos casos.

–Sí, es un ejemplo que uno puede encontrar también en otros niveles. A veces depende de qué supervisor te toca; te puede tocar un supervisor que te abre un montón de puertas y otro que te dice: “No, eso no está en el reglamento”. Me parece que todavía vivimos un tiempo de transición y de confusión. También me parece que a veces al sistema educativo le cuesta mucho ponerse de acuerdo en algo. Es mucho más fácil la crítica al otro y decir que lo que el otro me está pidiendo no es posible. En esa dificultad para el acuerdo también hay algo de idiosincrasia argentina, o más bien porteña, porque en otros lugares del país hay más apertura a escuchar al otro, a pensar si lo que me cuenta nos sirve. Todo esto no favorece la posibilidad de pensar con el otro cómo hacemos juntos para innovar.

¿Hay algún sistema educativo provincial donde sí haya mayor apertura al reconocimiento de los docentes innovadores y a aprender de sus experiencias?

–En buena medida depende de la cantidad de tiempo que tenga la gestión. El caso de Santa Fe es muy valioso, ellos tienen mucho trabajo con las escuelas, con un programa que se llama Escuela Abierta que trabaja desde las escuelas con la producción de los docentes, con mucho reconocimiento y con un ida y vuelta. Me parece que es un caso valioso, que además tiene muchos años de desarrollo. Con un modelo que se llama Pedagogía Emprendedora, de desarrollar muchos proyectos con los estudiantes. También son interesantes los casos de Córdoba, porque tienen mucha trayectoria en la gestión y tienen un conocimiento del sistema, y el caso de Río Negro, del cual se está hablando mucho ahora porque están proponiendo una reforma en el nivel secundario. Pero para la mayoría de las provincias estos temas son todavía un desafío pendiente.

Con la “moda” de la innovación a veces los funcionarios tienden a deslumbrarse con experiencias del exterior. ¿Cuáles son las condiciones para una importación exitosa de esas innovaciones?

–Tener una base institucional que pueda sostenerlas. Todas las innovaciones a escala de ecosistemas (grupos de escuelas, grupos de educadores), sobre las cuales hemos investigado mucho en los últimos tiempos, tienen algunas condiciones que son difíciles de replicar. Una es el liderazgo de los proyectos: generalmente tienen un liderazgo fuerte detrás, una cierta mística. En muchos casos encontramos una alianza público-privada. Creo que uno de los proyectos más interesantes en la región es Redes de Tutoría en México, que muestra mucho impacto en escuelas rurales; es una transformación pedagógica extraordinaria. ¿Cómo se hace para importar Redes de Tutorías? Se requiere un muy fuerte liderazgo local, dentro o fuera del Estado (en ese caso es una asociación civil en concordancia con el Estado), y al mismo tiempo una gran capacidad del Estado de potenciar eso, darle recursos, normativa, darles formación a los docentes.Todo ese aparato estatal tiene que funcionar muy bien. Para hacer innovación, como para hacer cualquier intervención educativa, es necesario tener gobernabilidad sobre el sistema. Y todavía en la Argentina creo que tenemos muy baja gobernabilidad a nivel nacional y en la mayoría de las provincias.

 

 

 

 

 

 

 

 

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