Claves para entender el desprestigio de la profesión docente

El bajo nivel de los salarios, la rápida expansión de los sistemas educativos latinoamericanos y la multiplicación de las opciones académicas y profesionales para las mujeres son algunos de los factores históricos que explican por qué la docencia no es una opción atractiva para los jóvenes en la Argentina y en la región, según un informe del BID.

El BID acaba de presentar el informe "Profesión: Profesor en América Latina ¿Por qué se perdió el prestigio docente y cómo recuperarlo?".

Tres mil estudiantes de los profesorados de todo el país fueron seleccionados entre más de 12 mil candidatos para las becas Compromiso Docente, lanzadas este año por el Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) y dirigidas a estudiantes de las carreras prioritarias de cada provincia, es decir, las más requeridas por el sistema educativo. El objetivo es “cubrir las necesidades de docentes titulados en todas las aulas, pero sobre todo prestigiar e impulsar la opción por la docencia”, explicó Cecilia Veleda, directora ejecutiva del INFoD.

Los becarios fueron elegidos a partir de sus calificaciones –8 puntos de promedio en la secundaria– y de entrevistas para conocer los motivos de elección de la carrera docente. Cada becario percibirá un pago mensual que oscilará entre el 50% y 70% del salario inicial docente vigente, según el porcentaje de materias aprobadas. La idea es que los estudiantes puedan dedicar todo su tiempo a la carrera, sin necesidad de trabajar.

La medida se inscribe en una tendencia característica de las políticas educativas de la región. Según el informe Profesión: Profesor en América Latina. ¿Por qué se perdió el prestigio docente y cómo recuperarlo?, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en los últimos años los países latinoamericanos se enfocaron en tres líneas de acción para mejorar el estatus de la docencia: primero, volver más atractiva la profesión docente; segundo, mejorar la formación inicial de los futuros profesores; y tercero, seleccionar a los mejores candidatos a la docencia y apoyar a los docentes nuevos.

La nueva beca Compromiso Docente lanzada por el INFoD apunta a cubrir las necesidades de docentes titulados en todas las provincias, pero sobre todo a prestigiar e impulsar la opción por la docencia.

Los autores del informe –referido a la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú– reconocen que  los incentivos monetarios, por ejemplo en forma de becas y créditos para costear los estudios (como en el caso de la nueva beca Compromiso Docente), han permitido “atraer a jóvenes más capaces, y también dirigirlos hacia aquellas plazas educativas que tienen mayor dificultad para atraer docentes”.

El documento, elaborado por Gregory Elacqua, Diana Hincapié, Emiliana Vegas, Mariana Alfonso, Verónica Montalva y Diana Paredes, parte de un diagnóstico: “La profesión docente no atrae a los mejores candidatos“. Para sostener esta afirmación, los autores apelan a distintos elementos.

Por un lado, mencionan que los estudiantes de secundaria interesados en ser docentes tienen un desempeño más bajo que aquellos interesados en otras profesiones, como Ingeniería y Derecho. Y aquellos que efectivamente ingresan a estudiar educación también exhiben un rendimiento académico menor que aquellos que ingresan a otras carreras. “No se puede descartar que muchos de los futuros docentes entran a estudiar educación precisamente por ser una carrera académicamente más accesible, y no  necesariamente porque tienen vocación pedagógica“, plantea el informe del BID.

Aquellos interesados en ser docentes tienen peor desempeño académico en la secundaria. Fuente: BID (2017)

Además, los docentes latinoamericanos en general provienen de niveles socioeconómicos más bajos que otros profesionales como ingenieros y abogados. En Argentina, según datos del último Censo Docente (CENPE 2014), el 53,7% de los docentes del sistema de educación común pertenecen a familias cuyos padres no terminaron la escuela.  Según el Censo, apenas el 19,3% de los educadores son hijos de padres con educación superior completa, mientras que el 10,4% tienen padres sin título primario. De todas maneras, diez años antes, el porcentaje de docentes cuyos padres no habían terminado la escuela ascendía al 60%.

Uno de los factores centrales que juegan en contra de atraer a los “mejores” candidatos es el nivel del salario de los maestros. “Como los salarios de los docentes suelen estar entre los más bajos del mercado profesional, el atractivo para seguir esta carrera también es bajo. A ello habría que agregar el hecho de que los ingresos no aumentan mucho a lo largo de la carrera y que un profesor destacado generalmente no verá reflejada su excelencia en ingresos que recompensen su desempeño”, explica el informe.

Al poner esta cuestión en perspectiva histórica, la investigación señala que en los años 80 los profesores latinoamericanos sufrieron una drástica reducción de sus salarios: “Estos nunca habían sido muy altos, pero en las décadas anteriores habían estado incluso en alza en algunos países. Sin embargo, fuertes crisis económicas repercutieron de manera inmediata en las remuneraciones docentes”. En la Argentina, el poder adquisitivo de los salarios docentes empezó a repuntar en la década del 2000, aunque en la mayoría de las provincias esa mejora alcanzó un tope en 2012.

Los salarios docentes latinoamericanos se desplomaron en la década de 1980

Paradójicamente, la mala noticia –el deterioro del prestigio y el atractivo de la carrera docente en los últimos 50 años– podría explicarse a partir de dos buenas noticias: el aumento acelerado de la cobertura escolar y la apertura de más opciones académicas y profesionales para las mujeres.

El documento del BID sostiene que la expansión de la cobertura escolar influyó en la caída del prestigio de la profesión docente: “Ante la voluntad manifiesta de los países de lograr que cada vez más niños y jóvenes ingresaran y egresaran del sistema escolar, se hizo necesaria una enorme expansión del número de docentes que los educarían. Pero, ¿cómo se podía reclutar de manera tan rápida y drástica a tantos maestros nuevos? A partir de las décadas del 60 y 70 la respuesta de los países consistió, por un lado, en flexibilizar los requisitos para acceder al trabajo docente; y por otro, expandir –muchas veces de manera poco regulada– la formación docente”. La conjunción de “la pérdida de ingresos y la baja calidad percibida en la formación” llevó, por ejemplo, a que en Buenos Aires la matrícula en la carrera de educación disminuyera en 40% entre 1982 y 1994.

El deterioro del prestigio docente podría explicarse, entre otros factores históricos, por el aumento acelerado de la cobertura escolar y la apertura de más opciones académicas y profesionales para las mujeres.

Según los autores, otra razón del deterioro que ha sufrido la profesión docente se relaciona con los cambios que ha experimentado el mercado laboral femenino de América Latina. La docencia ha sido tradicionalmente una profesión femenina pero, a medida que las opciones laborales para las mujeres se ampliaron en las últimas décadas, “muchas de las más talentosas o más motivadas se alejaron de esta carrera”. La presencia de las mujeres en carreras universitarias que antes se consideraban dominio masculino aumentó de manera considerable. Sin embargo, las mujeres siguen siendo las que más se matriculan en carreras de formación docente en la región. En Argentina, el 76,5% de los docentes en educación común son mujeres, según el CENPE.

Devolver el prestigio a la profesión docente es una deuda pendiente con los maestros y con la sociedad en general“, concluye el informe del BID. Varios países de la región (Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, México y Chile) están implementando políticas públicas que apuntan a saldar esta deuda.

Por un lado, los países de la región están mejorando los salarios de los maestros y están fortaleciendo “una carrera docente basada en la meritocracia“; es decir: “Aquellos profesores que alcanzan estándares de calidad son recompensados, pero aquellos que fallan de manera sistemática pueden ser desvinculados de la carrera”.

Por otro lado, estos países están reformulando la formación inicial de los futuros docentes con el objetivo de elevar su efectividad en el aula, y también están estableciendo procesos rigurosos para seleccionar a los nuevos docentes. El documento concluye con una recomendación: “Las lecciones aprendidas de la historia de la profesión docente indican que estas reformas deben ser sistémicas. Se deben realizar de manera integrada y metódica, alcanzando todos los aspectos que afectan el prestigio y la efectividad docente“.

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