El desafío de educar para la convivencia

La escuela hoy necesita estrategias colectivas que nos permitan “vivir con otros”, a partir de principios éticos universales como el respeto por la diversidad cultural, la integración y la inclusión, el trabajo colaborativo y cooperativo. Fundación FEPAIS busca profundizar estas prácticas en las aulas.

Fundación FEPAIS desarrolla proyectos de participación ciudadana, salud, medio ambiente y género, entre otras propuestas para mejorar la convivencia.

Desde mediados de la década del 90 en la Argentina, y con algo de anterioridad en otras partes del mundo, se comenzaron a observar sistemáticas conductas adoptadas por miembros de la comunidad educativa que ponen en riesgo la salud física, intelectual o emocional de los participantes de la experiencia pedagógica.

En nuestro país desde 1997 los medios de comunicación comenzaron a registrar hechos preocupantes ocurridos en las instituciones educativas. El más difundido el acoso escolar o bullying; pero también, alumnos que llevan armas a la escuela y las usan dentro de sus límites. Robos de computadoras, aulas incendiadas, destrucción de oficinas y edificios escolares.  Profesores y alumnos que maltratan u ofenden. Padres que ingresan a los establecimientos para insultar y agredir físicamente a los docentes. Toma de escuelas como respuesta a conflictos sociales. Violencia entre pares. Y lo irremediable: jóvenes que deciden suicidarse en los establecimientos educativos.

Tanto en establecimientos públicos como privados, alumnos, docentes y comunidad educativa se ven envueltos en incidentes, algunos de gravedad extrema, sin recurrir a prácticas de lo que llamamos Convivencia Positiva: una serie de estrategias colectivas que nos permiten “vivir con otros”, a partir de principios éticos universales como el respeto por la diversidad cultural, la integración y la inclusión, el trabajo colaborativo y cooperativo.

Desde Fundación FEPAIS –Fuentes Educativas para la Integración Social– proponemos y desarrollamos un programa curricular adecuado a cada comunidad con charlas abiertas y en diversidad de espacios, dinámicas grupales, y proyectos de Participación Ciudadana en Salud, Medio Ambiente y Perspectiva de Género que brinda herramientas educativas prácticas para la vida en sociedad.

Los docentes, estudiantes y la comunidad se benefician en la adquisición de conocimientos, actitudes y valores de Convivencia, tales como la escucha y el diálogo para llegar a acuerdos y consensos y la construcción de alternativas pacíficas para la resolución de conflictos; los modos de la comunicación eficaz para expresar ideas o puntos de vista sin herir u ofender a otros, y el trabajo en equipo para cultivar el respeto y la actitud de responsabilidad y compromiso comunitario.

Asimismo, promueve la sensibilización y concientización del cuidado personal y del entorno, convirtiendo a sus participantes en Promotores de Convivencia Positiva en sus comunidades.

En conclusión, un espacio de confianza mutua, comunitariamente solidario con las problemáticas actuales, altruista, consciente y respetuoso de su entorno, equitativo, que aprecie los mecanismos del diálogo y la coparticipación. Es decir, un espacio comunitario para crear un mundo de libertad, compasión, en el que todos somos igualmente dignos.

2 Comments

  1. Te felicito Marta.Excelente proyecto.
    Que se difunda y se ejercitar es necesario y urgente generar una sociedad con bases co participativas .con seres humanos que aprendan a crear su realidad más allá de los paradigmas pre existentes.
    Susana Brandán
    Terapeuta Alternativa.

Su dirección de correo no será publicada.


*