Desigualdad: solo 1 de cada 4 habitantes de villas porteñas terminó la secundaria

La proporción de personas con secundaria completa en las zonas urbanas "formales" es tres veces más alta que en las villas. Además, las tasas de analfabetismo en los barrios informales multiplican hasta 8 veces las del resto de la Capital, según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina y la Defensoría del Pueblo de CABA.

Uno de los datos más preocupantes que surgieron de las últimas pruebas internacionales PISA tiene que ver con el alto nivel de desigualdad educativa en la Ciudad de Buenos Aires.  De los 70 participantes de PISA 2015, la Capital es el distrito donde el nivel socioeconómico de los alumnos tiene mayor impacto sobre su desempeño escolar: esa variable explica el 26% de la variación de los aprendizajes en Ciencias entre los estudiantes; el promedio de la OCDE es la mitad (12,9%).

En otras palabras, los porteños pobres tienen más probabilidades de aprender poco, y los ricos, de acceder a una educación de mayor calidad. En la Capital, el nivel socioeconómico de los alumnos tiene mayor impacto educativo que en Perú (22%, segundo en esta medición), Chile (17%), Uruguay (16%) y Colombia (14%). En los países nórdicos, conocidos por sus condiciones más igualitarias, este indicador es igual o menor al 10%.

Un informe reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA y la Defensoría del Pueblo porteña puso el foco en las desigualdades educativas –y de otros tipos– entre las villas y las zonas urbanas formales de Buenos Aires, en el marco de un estudio sobre las características sociodemográficas y las condiciones de vida de la población de los barrios Villa 31-31bis, Villa 20 y Piletones.

“La problemática actual de la informalidad urbana implica una forma de habitar la ciudad dominada por la incertidumbre respecto a los derechos de uso y propiedad del suelo, la tenencia de vivienda, la deficiencia de sus aspectos constructivos, la ausencia o baja calidad de los servicios públicos, de infraestructura urbana básica y de un medio ambiente saludable”, plantean en la introducción Juan Ignacio Bonfiglio y Agustina Márquez, los autores del informe, coordinado por Agustín Salvia.

En el contexto de esta mirada integral sobre los procesos de integración social y urbana, la dimensión educativa pone en evidencia las múltiples formas de vulnerabilidad social que se ponen en juego en las villas. La desigualdad educativa funciona como un factor que perpetúa la pobreza: “Los hogares con bajo clima educativo tienden a ser más vulnerables dado que sus componentes tienen menores oportunidades de acceso al empleo y particularmente a los empleos más estables y mejor remunerados”, explica el documento.

Nivel educativo alcanzado en la población mayor de 20 años de la Ciudad de Buenos Aires

De la comparación entre el nivel educativo de los residentes de villas o asentamientos y quienes habitan espacios urbanos formales en el mismo distrito surge, por ejemplo, que en este segundo grupo se triplica la proporción de personas de 20 años o más que terminaron el nivel secundario. Mientras que el 85% de los residentes en espacios urbanos formales alcanzó un nivel de secundario completo o superior, sólo uno de cada cuatro (24%) de los que habitan urbanizaciones informales alcanzó este nivel. Además, poco más de la mitad de estos hogares (52%) alcanzó como máximo el nivel de primaria completa.

En términos de nivel educativo alcanzado, hay importantes diferencias entre las villas y el resto de la Ciudad. En los barrios “formales”, cerca del 70% de la población mayor de 20 años (66,5%) finalizó la secundaria, mientras que solo un 29,4% en Villa 31 alcanzó este nivel. Para el resto de los barrios informales, la proporción es aún menor: en la Villa 31 bis, 26,5%; Villa 20, 24,3%; y Piletones, 22,1%.

Otro dato que muestra las brechas educativas de la Ciudad tiene que ver con la cantidad de personas que no terminaron la primaria según el lugar de residencia. En la Villa 31 bis, un 20% de la población no concluyó el primario, mientras que en la Ciudad formal solo un 3,5% de la población se encuentra en ese nivel. La cifra de personas con primaria incompleta también es muy alta en Villa 20 (19,6%), Piletones (19,4%) y Villa 31 (15%).

Nivel educativo alcanzado según barrio de la Ciudad de Buenos Aires (personas mayores de 20 años)

Cerca del 60% de la población mayor a 20 años que reside en villas solo alcanzó a finalizar la primaria, mientras que apenas el 20% logró terminar la secundaria. Además, el 42% de los hogares en villas tienen algún miembro en edad escolar que no asiste a instituciones educativas formales.

Al observar la tasa de analfabetismo de los mayores de 20 años en estos distintos espacios urbanos, las brechas se profundizan. En Villa 31bis, el analfabetismo alcanza al 2,4% de la población mayor de 20 años, 8 veces más que en la Ciudad formal, donde es prácticamente inexistente. Cifras similares se dan en el resto de los barrios informales, que oscilan alrededor del 2%. El documento de la UCA aclara que “la existencia de analfabetismo es un indicador de extrema vulnerabilidad y pobreza“.

Tasa de analfabetismo según barrio de la Ciudad de Buenos Aires

En su capítulo referido a inclusión y equidad, el último informe PISA advierte que en la Ciudad de Buenos Aires las mayores desigualdades socioeconómicas se dan entre escuelas: es decir, hay escuelas “para pobres” y otras “para ricos”. Al interior de una misma escuela no se registra una “diversidad socioeconómica” significativa: las clases baja, media y alta han dejado de convivir en la escuela pública desde hace varias décadas.

“En CABA, Chile, Colombia, Indonesia y Perú, más del 40% de la variación en el estatus socioeconómico de los estudiantes se da entre escuelas distintas”, plantea el informe, y marca un contraste: en los países de la OCDE, ese porcentaje desciende al 23,5% porque hay mayor diversidad socioeconómica dentro de cada escuela.

Mientras el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza en la discusión de proyectos para la urbanización de la Villa 31 y la Villa 20, el informe del Observatorio de la Deuda Social plantea que “la urbanización de las villas debe pensarse como una efectiva y real integración social y urbana de estos barrios al resto de la ciudad”. En otras palabras, “no se trata solamente del acceso a una vivienda digna y a servicios públicos adecuados, sino que deben incorporarse otra serie de derechos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales de las ciudades: acceso a la justicia, participación política, libertad, salud, educación, trabajo, esparcimiento, un medio ambiente sano, entre otros”.

Descargá el informe completo del Observatorio de la Deuda Social Argentina

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