Desmond Bermingham: “Necesitamos celebrar los logros de los maestros”

El presidente de Fundación Varkey Argentina hizo un balance del impacto del Global Teacher Prize, el Premio Nobel de la educación, a pocos días de que termine la convocatoria para postular candidatos para 2018 (el plazo cierra el domingo 8 de octubre). Además, habló del valor de la "perspectiva global" en educación, y subrayó la importancia del liderazgo pedagógico.

Para Bermingham, el Global Teacher Prize es también una plataforma para alentar a los medios de comunicación a celebrar los logros de los docentes y a hablar de los maestros en un tono positivo.

Desmond Bermingham es el presidente de Fundación Varkey Argentina. En diálogo con Eduprensa, se refirió al impacto que ha tenido en estos años el Global Teacher Prize, el Premio Nobel de la educación, cuyas postulaciones para 2018 están abiertas hasta este domingo 8 de octubre (www.globalteacherprize.org/es/). Además, Bermingham habló de la importancia de asumir una perspectiva global sobre la educación, y subrayó la necesidad de fortalecer el liderazgo pedagógico de los directivos como una “intervención estratégica” para transformar el sistema educativo.

–¿Qué balance hacen hasta ahora de las tres ediciones del Global Teacher Prize?

–Hasta el momento, la evidencia que tenemos son las historias de los 150 docentes finalistas, lo que ellos están haciendo en sus escuelas. Ahora vamos a ser más sistemáticos en la recolección de evidencias del impacto del premio y de los finalistas en sus escuelas y en sus sistemas educativos. En los próximos 12 meses haremos una investigación para mirar eso con mayor detalle, y probablemente elaboraremos documentos con recomendaciones de políticas que puedan servirles a los países en este desafío de mejorar el estatus docente y el liderazgo escolar para impactar en el aprendizaje.

Una de las presunciones que teníamos cuando se lanzó el Global Teacher Prize fue que ayudaría a elevar el estatus de los docentes. Ese era su principal objetivo. En 2014 presentamos una encuesta de Estatus Global de los Docentes, entrevistamos a decenas de miles de profesores de todo el mundo. En China, por ejemplo, los médicos y los docentes tienen el mismo estatus; en Finlandia es igual. Pero en muchos países de América Latina, los docentes no tienen un estatus muy alto. Queremos volver a hacer la encuesta en 2019, para ver si después de 5 años algo cambió. Me sorprendería que viéramos avances significativos a nivel global, pero espero que esa encuesta nos muestre algunos ejemplos donde sí pueda verse el comienzo de un cambio en el estatus y la percepción social de los docentes. Es una tarea larga, y recién estamos empezando.

“En China, por ejemplo, los médicos y los docentes tienen el mismo estatus; en Finlandia es igual. Pero en muchos países de América Latina, los docentes no tienen un estatus muy alto.”

–Una de las características de Fundación Varkey es su perspectiva global. ¿Qué es lo que aporta esa mirada global a la educación?

–Nuestro punto de partida es ayudar a los docentes a que piensen en sí mismos como ciudadanos globales, y que luego transmitan esa forma de pensar a los estudiantes. Hace poco, por ejemplo, hicimos una conexión entre formadores de Argentina y de Ghana, para que intercambiaran experiencias. Es muy interesante ver cuánto tienen en común. Obviamente las culturas son distintas, las experiencias también, pero enfrentan el desafío común de trabajar en circunstancias difíciles, con recursos limitados, tratando de hacer que los chicos aprendan. Son desafíos globales, con soluciones locales. Esa es la mentalidad de Fundación Varkey: ¿cómo traemos una perspectiva global, pero adaptada al contexto local?

–¿Cómo se siente un docente cuando descubre que muchos de los desafíos que enfrenta son globales?

–Se sienten empoderados y energizados. Porque se dan cuenta de que no están aislados. Los 150 Maestros Embajadores de Varkey, es decir, los finalistas del premio en los últimos 3 años, son un buen ejemplo de esto. Cuando se reúnen, generan una energía fenomenal. Uno de ellos me dijo: “Después de esto, ya no me siento tan solo”. Ese, para mí, es un mensaje fundamental. Los docentes trabajan duro en el aula, todos los días, en circunstancias difíciles. Tal vez haya un docente apasionado e innovador en una escuela donde el resto de los docentes no están tan apasionados: ese docente puede sentirse muy solo. Nosotros intentamos conectar a esos maestros apasionados y generar una energía que pueda ser inspiradora para otros docentes alrededor del mundo. En ese sentido, los Maestros Embajadores son gente increíble, una red de docentes apasionados, de distintas partes del mundo, que creen en lo que están haciendo. El sociólogo Malcolm Gladwell tiene un libro, The Tipping Point (el “punto de inflexión”), donde dice que una red de 150 individuos ya puede marcar un punto de inflexión, un punto a partir del cual la transformación empieza a escalar. Creo que estamos en ese punto con los Maestros Embajadores de Varkey. Ellos sienten que pueden cambiar el mundo. Y eso es fantástico.

“Tal vez haya un docente apasionado e innovador en una escuela donde el resto de los docentes no están tan apasionados: ese docente puede sentirse muy solo.”

–En Argentina, el eje de trabajo de Fundación Varkey es el liderazgo pedagógico. ¿Por qué eligieron enfocarse en el rol de los directores?

–Nuestro análisis es que capacitar a líderes de escuelas es una intervención estratégica en el sistema educativo. Hay un estudio que analizó 70 investigaciones a lo largo de 30 años en los Estados Unidos, y encontró una correlación muy clara entre un buen liderazgo pedagógico y la mejora de los aprendizajes. Lo vemos a diario: dos escuelas de un mismo distrito, con familias de contextos similares, con el mismo tipo de alumnos, pueden estar funcionando de maneras muy distintas. Eso muchas veces tiene que ver con el liderazgo escolar. La evidencia global es clara: buenos líderes escolares hacen una diferencia significativa en lo que sucede en el aula. Estamos tratando de aplicar esas evidencias globales en el contexto específico de la Argentina.

Para eso desarrollamos un programa que aborda algunos factores cruciales. Primero: el líder escolar debería ser un líder pedagógico, no solo un burócrata. Debe ser un líder –en realidad, un equipo– que se reúne con los docentes, que los capacita, que entra a las aulas y observa lo que pasa allí, que les da un feedback positivo a los maestros, y que se enfoca todo el tiempo en el aprendizaje de los alumnos. Mi sensación es que en Argentina eso representa un cambio grande. En muchos otros países es igual: se asume que el rol del director es estar sentado en su oficina completando formularios.

Otra cuestión central que atraviesa nuestros programas de formación es cómo convertirse en un líder de la innovación, cómo promover y apoyar la innovación en la escuela. Porque si seguimos haciendo lo mismo de siempre, no vamos a cambiar los resultados. Queremos alentar una cultura de la innovación, desde los líderes y a través de las escuelas.

“Un buen líder escolar se reúne con los docentes, los capacita, entra a las aulas y observa lo que pasa allí, les da un feedback positivo a los maestros, y se enfoca todo el tiempo en el aprendizaje de los alumnos.”

El siguiente punto clave es que los directores deben ser líderes también fuera de la escuela, en la comunidad, particularmente en las zonas rurales del país, donde la escuela es el centro de la comunidad. Queremos que los líderes escolares se vean a sí mismos como líderes comunitarios. Para mí ha sido fascinante ver a los directores en nuestros programas tomarse esto muy en serio. Muchos ya trabajan de esta manera, y nuestro aporte es darles un espacio de reflexión sobre su propio liderazgo. Se trata también de hacerlos sentir parte de una red de líderes que están trabajando por los mismos objetivos, que están haciendo lo mismo en otros lugares. Es decir, hacerles ver que no están solos.

–¿Cuál es el rol de los medios de comunicación en el desafío de mejorar el estatus de los docentes?

El rol de los medios es fundamental. Creo que es crítico que los medios cubran los temas educativos de manera más inteligente y más formada. En los principales medios de mi país, Reino Unido, la cobertura de educación se limita a las historias controversiales, solo se publica lo que funciona mal en las escuelas. Estamos tratando de usar el Global Teacher Prize como una plataforma para alentar a la BBC y los medios masivos de Inglaterra a celebrar los logros de los docentes y a hablar de ellos en un tono positivo. Si no, los maestros sienten que siempre se los golpea. Creo que muchos docentes son “héroes invisibles” que están haciendo un gran trabajo en el día a día. Necesitamos encontrar a esos héroes invisibles, celebrar sus historias. Los medios tienen una responsabilidad en esto.

1 Comment

  1. Excelente artículo. Tantas veces innové en el aula con mis alumnos en primaria, con recursos prestados, por la secundaria, otros por los padres, los míos y del portero, dos años realizamos el aprendizaje basado en taller. Donde los alumnos a lo largo del ciclo lectivo 2012 y 2014, diseñaban y redactaban su revista- anuario, redactaban su vida en la escuela y lo que aprendían en ella . A partir de ese trabajo surge una alumna escritora de novelas que en la actualidad tiene un blog, con la que sigo en contacto . Todo eso quedó guardado en un recuerdo de la escuela debido a la falta de formación en liderazgo pedagógico o tal vez en haber hecho foco en la visión de la escuela, que cerró las puertas de mi aula al cerrar la posibilidad de extender mi proyecto . Claro , yo era una simple maestra. Sin embargo seguí haciendo , pues creo que el Maestro, es un gran hacedor , un soplador de brasas, que enciende el aprendizaje más allá y por sobre toda gestión directiva, pues trasciende en la vida de sus alumnos .

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