En EE.UU. mueren 1300 chicos al año por armas de fuego

En lo que va de 2018, ya hubo 11 incidentes con armas de fuego en las escuelas y universidades estadounidenses, con un saldo total de 23 muertos y 42 heridos. Pero el problema excede a las escuelas: solo en 2018 hubo 1800 muertos por violencia armada en todo el país. La permisividad para la tenencia de armas aparece como el factor clave.

La masacre de Parkland (Florida), con un saldo de 17 muertos, fue el 11° ataque con armas de fuego en lo que va del año en EE.UU.

Esta semana, una nueva masacre en una escuela de Estados Unidos reavivó un debate que sigue sin soluciones a la vista. El miércoles 14 de febrero, un ex alumno de la secundaria Stoneman Douglas, en la pequeña localidad de Parkland (30.000 habitantes), al noroeste de Miami, Florida, disparó contra los estudiantes y dejó un saldo de al menos 17 muertos y 15 heridos.

La masacre fue la peor desde 2012, cuando 26 personas (20 niños y 6 adultos) fueron asesinadas por un joven en la Sandy Hook Elementary School en Newtown, Connecticut. Y superó en cantidad de víctimas a uno de los episodios más emblemáticos: la matanza de Columbine High School (Colorado), en 1990, que dejó un saldo de 15 muertos, incluyendo a los dos adolescentes que dispararon, estudiantes de esa misma escuela. Hay un famoso documental de Michael Moore, Bowling for Columbine, basado en este hecho.

A diferencia de lo que sucede en otros países, en Estados Unidos no se trata de episodios aislados, sino que tienen una frecuencia alarmante. En lo que va de 2018, ya hubo 11 incidentes con armas de fuego en las escuelas y universidades estadounidenses, con un saldo total de 23 muertos y 42 heridos. El sitio especializado The 74 Million elaboró un mapa interactivo para hacer el seguimiento de los ataques armados en escuelas durante todo el año:

El mapa recoge todos los episodios en los que una persona resultó herida o asesinada en una escuela o universidad. En rojo aparecen los hechos que registraron víctimas fatales; en azul figuran los que solo dejaron heridos. El ícono más grande corresponde al hecho más reciente.

Según un informe del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), cada año mueren por heridas de bala 1300 chicos menores de 17 años en los Estados Unidos, mientras que 5800 resultan heridos. Los datos oficiales indican una caída de las muertes accidentales y los homicidios no intencionales de niños, mientras que las tasas de suicidio se han elevado.

Las masacres en escuelas y universidades apenas representan la punta del iceberg: según un reporte del Centro Nacional de Estadísticas Educativas de Estados Unidos, menos del 3% de los homicidios de jóvenes y menos del 1% de los suicidios ocurren en instituciones educativas.

La permisividad de varios estados norteamericanos para la portación de armas suele ser señalada como una de las claves detrás del problema, que excede ampliamente a las escuelas: según la organización Gun Violence Archive, solo en 2018 hubo 1800 muertos por violencia armada en todo el país. En apenas un mes y medio se registraron 30 tiroteos múltiples, con un promedio de 40 muertos por día. Sin embargo, en declaraciones posteriores a esta última matanza, el presidente Donald Trump omitió la cuestión de la tenencia de armas y atribuyó la tragedia a la “salud mental” del atacante.

En el caso de la masacre de Parkland, el autor, Nikolas Cruz (ex alumno de 19 años que había sido expulsado de la escuela por problemas de disciplina), perpetró el ataque con un rifle AR-15, que había comprado de forma legal. Además, había participado de un programa de entrenamiento militar para jóvenes. En sus redes sociales había anticipado sus “ganas de matar gente” y había posteado varias imágenes suyas con pistolas y cuchillos. Fue denunciado por un usuario de YouTube en septiembre pasado: el FBI investigó, pero no hubo consecuencias.

La opinión de los estadounidenses con respecto al derecho a tener armas –consagrado en la segunda enmienda de la constitución–, se ha mantenido más bien favorable a lo largo de los años, sin demasiados altibajos. Según un informe de Pew Research, el 30% de la población adulta es propietaria de alguna pistola o fusil, el 36% no tiene, pero afirma que podría tener en el futuro, y solo un 33% lo rechaza. Las cifras indican que la “cultura de las armas” está arraigada en la población: según datos publicados por el diario El País, los estadounidenses poseen casi la mitad de todas las armas privadas del mundo, aunque representan solo el 5% de la población global.

 

Aquí se puede ver Bowling for Columbine (2002) en español:

 

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