El efecto Batman: al disfrazarse de superhéroe, los chicos rinden mejor

Un experimento en Estados Unidos encontró que, si se les pide a los niños que resuelvan una tarea aburrida disfrazados de superhéroes, logran mayores niveles de perseverancia y concentración. De ese modo toman distancia de sí mismos, y se identifican con los rasgos de esos personajes.

El experimento encontró que los chicos disfrazados de Batman y otros personajes fueron más persistentes y se distrajeron menos que sus pares. CRÉDITO: Kelly Teague / Flickr

Los chicos logran mejores desempeños en tareas que les resultan aburridas, si las resuelven disfrazados de Batman. La conclusión surge de un estudio realizado por investigadoras de Hamilton College y la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, con el objetivo de indagar en qué factores permiten fortalecer la perseverancia de los niños frente a una distracción.

El experimento, diseñado por Rachel E. White, Emily Prager y Catherine Schaefer, consistió en asignarle a un grupo de 180 chicos de entre 4 y 6 años una tarea aburrida para resolver en la computadora, y pedirles que se dediquen a ella durante 10 minutos. La tarea consistía en presionar la barra espaciadora del teclado cada vez que veían una foto de un queso, y no presionar nada cuando aparecía la foto de un gato. Aunque se los alentó para que se quedaran haciendo la tarea hasta acabarla, podían tomarse un descanso para ir a jugar con un iPad.

Los investigadores dividieron a los chicos en tres grupos. Al grupo de control se le pidió que reflexionara sobre sus pensamientos y sentimientos mientras resolvían la tarea, y que se preguntaran a sí mismos: “¿Estoy trabajando duro?”.

El experimento consistió en asignarle a un grupo de 180 chicos de entre 4 y 6 años una tarea aburrida para resolver en la computadora, y pedirles que se dediquen a ella durante 10 minutos. Si se aburrían, podían tomarse un descanso para ir a jugar con un iPad

Al segundo grupo se le pidió que pensaran en sí mismos en tercera persona (por ejemplo, si la niña se llamaba Karina, se le preguntaba: “¿Karina está trabajando duro?”).

Al tercer grupo, en cambio, se le pidió que pensara en un personaje al que consideraran muy bueno en “trabajar duro”. Podían elegir entre Batman, Bob el constructor, Rapunzel y Dora la exploradora. Los chicos podían disfrazarse del personaje elegido; a ellos se les preguntaba: “¿Batman está trabajando duro?”.

Durante 10 minutos, los chicos podían moverse entre la tarea y la distracción (el iPad). Cada un minuto, a través de un parlante se les recordaba la pregunta: “¿Batman está trabajando duro?”. Uno de los objetivos del experimento fue medir la perseverancia, entendida como la cantidad de tiempo que los chicos pasaron concentrados en la tarea.

El resultado: en promedio, los niños estuvieron el 37% del tiempo resolviendo la tarea asignada, y el otro 63% jugando con el iPad. Aquellos que estaban disfrazados de superhéroes “trabajaron” durante más tiempo que el resto. A su vez, aquellos que pensaban en sí mismos en tercera persona lograron mayor concentración que los niños que pensaban en sí mismos en primera persona.

En otras palabras: cuanto más el niño o niña podía distanciarse a sí mismo de la “tentación” (el iPad), más se concentraba. “Los niños a quienes se les pidió que reflexionaran sobre la tarea como si fueran otra persona estaban menos inclinados a permitirse una gratificación inmediata, y eran más proclives a trabajar por un objetivo a ‘largo’ plazo”, escriben los autores del estudio titulado “El efecto Batman: mejorando la perseverancia en los niños”, publicado en la revista científica Child Development.

Los niños a quienes se les pidió que reflexionaran sobre la tarea como si fueran otra persona estaban menos inclinados a permitirse una gratificación inmediata, y eran más proclives a trabajar por un objetivo a “largo” plazo

Al ponerse la capa y la máscara, los chicos tuvieron una mayor capacidad de distanciarse de sí mismos. Una hipótesis sobre por qué esos niños rindieron mejor apunta a que, al pretender ser otra persona, eso les permitió tomar mayor distancia de la tentación distractiva. Otra explicación posible tiene que ver con que los chicos disfrazados se identificaron con los rasgos del superhéroe e intentaron imitarlo. Lo cierto es que los niños-superhéroes lograron mayor concentración y perseverancia que sus pares: un hallazgo que, entre otras cuestiones, subraya la importancia del juego y la autoestima en el proceso de aprendizaje.

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