Empresas sociales: nuevos actores para transformar la realidad

Estas organizaciones combinan la trascendencia y los objetivos sociales, similares a los del tercer sector, con los medios y la tracción económica heredados de las empresas. Buscan contribuir a la solución de problemas sociales con propuestas de impacto medible, real y sostenible.

Santiago Sena acaba de publicar, con Andy Freire, el libro "Emprender para cambiar el mundo. El impacto social de la innovación" (Aguilar).

Empresa social” parece la combinación de dos palabras que no tienen nada que ver. Un oxímoron: el recurso literario que consiste en combinar dos palabras cuyos significados son opuestos para formar un concepto nuevo, con otro significado. Así, por ejemplo, Jorge Luis Borges hablaba de la “luz oscura” o San Juan de la Cruz de la “música callada”. Como si fuera una paradoja, una contradicción o un oxímoron, el concepto de “empresas sociales” une dos cosas que parecieran ser opuestas: el impacto social y la lógica de las empresas.

¿Son dos universos incompatibles? Una nueva generación de emprendedores está comprometido a probar que ambos universos pueden convivir y, además, potenciarse. Quieren demostrar que impacto social y sostenibilidad económica no son lógicas contrapuestas y que las respuestas a los desafíos del futuro nacen de esta alianza innovadora.

Los desafíos en los que estamos inmersos como planeta se engloban en tres verticales principales: pobreza, desigualdad y cambio climático. Estos problemas nos interpelan a todos como seres humanos y tenemos que preguntarnos dos cosas: primero, qué podemos hacer y, segundo, qué funciona y qué no. Algunas de las recetas del Estado, de las empresas y del tercer sector tienen buenos resultados pero no alcanzan.

Por eso, nacen las empresas sociales: toman lo mejor de cada sector para potenciar su impacto. Combinan, por un lado, la trascendencia y los objetivos sociales o ambientales –similares a los del tercer sector– y, por otro, los medios y la tracción económica –heredados de las empresas–.

La fórmula es creativa pero simple: ¿cómo solucionamos los desafíos que tienen las ONG y las empresas para los desafíos sociales o ambientales? Por un lado, el tercer sector tiene el problema de la dependencia, la insolvencia económica y la necesidad constante de recursos. Por el otro, las empresas persiguen un objetivo que no necesariamente está alineado con el impacto: la maximización de beneficios. Los departamentos de RSE, al no estar alineados al modelo de negocios, en muchos casos son gasto. En los años de vacas flacas las actividades de impacto se reducen necesariamente. Ambos modelos, loables, tienen claras limitaciones.

La solución que proponen los emprendedores sociales es sustentable económicamente (como cualquier empresa) e integra el impacto ambiental o social en el corazón del modelo de negocio. La internalización del impacto socioambiental significa que, con solo operar, la empresa ya está logrando los cambios positivos que persigue. A mayor volumen, mayor impacto. Pero el impacto no es un gasto, sino una parte necesaria del operar de la organización.

Vayamos a un caso: Celeste Medina es una emprendedora social que quiere cerrar la brecha de género en la industria informática –una de las más grandes– e integrar a personas en situaciones de vulnerabilidad económica a un mercado laboral digno. ¿Cómo hacerlo? Medina identificó una oportunidad de mercado, la necesidad de programadores, decidió satisfacerla con capacitaciones a mujeres en situaciones de marginalidad o precarización laboral.

De esta forma, provee soluciones programáticas e impacta directamente en la vida de las mujeres marginadas. Celeste encauza la fuerza del mercado con la educación como herramienta para solucionar los problemas que ve en la realidad. No quiere quedar con los brazos cruzados y quiere hacer algo al respecto. De esta forma, compone una solución que se sostiene en el tiempo y es replicable y escalable.

¿Son las empresas sociales la solución a todos nuestros problemas? No. Son un actor más al que, ciertamente, tenemos que prestarle atención. No vienen a reemplazar a nadie. Estas empresas contribuyen con soluciones innovadoras de impacto medible, real y sostenible.

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