¿Es eficaz el cierre de escuelas para frenar el coronavirus?

Según datos de Unesco, el 91,3% de la población estudiantil del mundo se ha visto afectada por el cierre de las escuelas. Sin embargo, esta medida puede tener poco impacto en la expansión del COVID-19, según un estudio realizado por investigadores del University College London.

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El cierre de las escuelas puede tener poco impacto en la expansión del coronavirus, según un estudio realizado por investigadores del University College London (UCL) publicado en la revista científica The Lancet Child & Adolescent Health.

Los autores relevaron más de 400 artículos científicos, para indagar qué se sabe sobre la efectividad del cierre de escuelas y otras prácticas de distanciamiento social durante los brotes de coronavirus. Entre otras cuestiones, hallaron que “los datos del brote de SARS en 2003 en China, Hong Kong y Singapur sugieren que la transmisión escolar no jugó un papel significativo en el brote y que el cierre de escuelas no contribuyó al control de la epidemia”.

Desde que el COVID-19 fue declarado pandemia por la OMS el 12 de marzo, varios países han implementado el cierre de escuelas y universidades como estrategia de prevención. Según los últimos datos de Unesco, el 91,3% de la población estudiantil del mundo se ha visto afectada por el cierre de las escuelas. En otras palabras, más de 1500 millones de alumnos se han quedado sin clases presenciales en 188 países, mientras que al menos 60 millones de docentes en el mundo tampoco pueden trabajar en las aulas.

Los autores relevaron más de 400 artículos científicos, para indagar qué se sabe sobre la efectividad del cierre de escuelas y otras prácticas de distanciamiento social durante los brotes de coronavirus

Para los gobiernos, la evidencia acerca de la efectividad del cierre de escuelas proviene casi en su totalidad de brotes de influenza, en los cuales los niños tienden a transmitir el virus. Pero “no está claro si esas medidas escolares son efectivas en los brotes de coronavirus”, advierten los investigadores de la UCL. El cierre de escuelas suele tener mayor efecto si el virus tiene una baja transmisibilidad y las tasas de contagio son más altas en los niños. Pero no es el caso del coronavirus.

“La evidencia disponible es consistente con una amplia gama de impactos del cierre de escuelas, desde pocos beneficios para reducir la transmisión hasta efectos más sustanciales. Sin embargo, los costos económicos y los daños potenciales del cierre de escuelas son muy altos“, escriben los autores.

“La educación de los niños se ve perjudicada, y su salud mental puede verse afectada. Las finanzas familiares se resienten, algunos trabajadores clave pueden necesitar quedarse en casa para cuidar a los niños, y los niños de sectores vulnerables se ven más afectados“, describe Russell Viner, autor principal del estudio, en una entrevista con The Guardian.

El cierre de escuelas suele tener mayor efecto si el virus tiene una baja transmisibilidad y las tasas de contagio son más altas en los niños. Pero no es el caso del coronavirus

El artículo subraya que “la educación es uno de los predictores más fuertes de la salud y la riqueza de los futuros trabajadores de un país“, y sostiene que aún no se cuantificado el impacto del cierre escolar a largo plazo “en los resultados educativos, los ingresos futuros, la salud de los jóvenes y la productividad nacional futura”.

A partir del uso de modelos sobre el COVID-19, los autores estiman que el cierre de escuelas podría evitar del 2% al 4% de las muertes. Sin embargo, señalan, otras intervenciones de distanciamiento social en la escuela resultarían mucho más eficaces. Algunos ejemplos: cerrar los patios de recreo, mantener a los estudiantes en contacto solo con sus compañeros de clase, aumentar el espacio entre los estudiantes en el aula, reducir la semana escolar, o escalonar los horarios de inicio y descanso para los distintos cursos.

El estudio concluye: “Los datos de brotes de influenza sugieren que el cierre de escuelas tiene pocos beneficios en brotes con alta transmisibilidad como con COVID-19. Al proponer o implementar el cierre de escuelas por el COVID-19, los formuladores de políticas deberían ser conscientes de que la evidencia es equívoca , y se debería considerar otras intervenciones de distanciamiento social menos disruptivas en las escuelas”.

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