Florencia Salvarezza: “En la alfabetización, el constructivismo no sirvió”

La especialista en neurociencias y educación de INECO advierte que, a contramano de la currícula oficial y la formación docente actual, el abordaje de la alfabetización debe ser explícito, sistemático y enfocado en la relación letras-sonidos. Salvarezza propone recuperar el rol del maestro de primer grado y asegura que se puede aprender a leer en 6 meses.

"El estado de la educación argentina necesita una discusión valiente y honesta", sostiene Florencia Salvarezza, de INECO.

Florencia Salvarezza es directora del Instituto de Neurociencias y Educación de Fundación INECO. Egresada de Letras de la UBA, se formó en el Departamento de Lingüística del Massachussets Institute of Technology (MIT), donde su mentor fue Noam Chomsky, y luego se dedicó a la investigación sobre trastornos del lenguaje, neurociencias y educación.

El 8 de septiembre, Salvarezza será una de las principales disertantes de la conferencia “El cerebro y la lectura. Estrategias basadas en la ciencia para mejorar resultados escolares”, una jornada científica en la que se expondrán los avances en la investigación sobre el cerebro y los procesos de aprendizaje de la lectura. Antes de la jornada, conversó con Eduprensa para anticipar algunas discusiones que se abordarán allí.

–¿Existe hoy un método oficial de alfabetización en el sistema educativo argentino? ¿Ese método está basado en evidencia científica?

–La Argentina tiene un acercamiento a la alfabetización más constructivista que explícito. Si entrás al sitio del INFOD, las últimas cosas que podés encontrar hablan de una “alfabetización balanceada“. Esa “perspectiva balanceada” es una visión contemporizadora y políticamente correcta para no romper con lo que se hizo durante los últimos 30 años y no reconocer que eso no tenía ninguna evidencia. El constructivismo es una teoría que tuvo mucha repercusión, pero cuando se empezó a estudiar científicamente el desarrollo de la alfabetización y el cerebro, surgió evidencia de que hay ciertos procesos cerebrales necesarios para leer que se favorecen con ciertos métodos y no con otros. De hecho, cuanto más explícito, sistemático y enfocado en la relación grafema-fonema sea el método, mejor aprende un niño a leer. Mejor quiere decir más rápido, de modo más automático, con menos dificultad, lo que le permite hacer un pasaje más simple de la decodificación a la comprensión.

Cuando no esto no pasa, tenemos el sistema argentino: los chicos terminan la educación secundaria con una comprensión lectora de entre 4° y 6° grado. Depende de las jurisdicciones, del tipo de colegio, pero las pruebas de comprensión lectora del último año de secundaria muestran niveles bajísimos. El nivel de los textos de las pruebas Aprender de secundaria es muy impresionante. Nuestros niveles de comprensión lectora no alcanzan las medias mundiales, ni de cerca.

–¿Los problemas de comprensión lectora pueden explicarse por una mala alfabetización?

La comprensión lectora no es un proceso distinto de la decodificación. Es un continuum: uno aprende a leer y en ese mismo proceso después comprende textos. Esta idea de que uno puede tener una “perspectiva balanceada” implica aprender a leer por un lado y comprensión de textos por el otro. Pero para comprender un texto primero tenés que aprender a leer fluido, automático, sin trabarte; es necesario que el esfuerzo cognitivo no esté puesto solamente en la decodificación, de manera que puedas comprender. Todo eso forma parte de aprender a leer. No son cosas distintas.

“Cuanto más explícito, sistemático y enfocado en la relación grafema-fonema sea el método, mejor aprende un niño a leer. Mejor quiere decir más rápido, de modo más automático, con menos dificultad”

–¿Cómo funciona un sistema de alfabetización más explícito?

–Este sistema trabaja fuertemente sobre la conciencia fonológica, porque esto permite una buena alfabetización. Se trabaja con la relación entre los grafemas y los fonemas, o las letras y los sonidos, de un modo explícito, sistemático, con ejercitación y práctica, de manera escalonada: de lo más simple a lo más complejo. Empezamos con unidades más fáciles, sílabas directas (ma, mo, pa, po), y las vamos combinando en palabras más complejas y más largas. Pero de ninguna manera comenzamos con que los chicos lean oraciones largas y textos complejos.

Necesitamos ir de a poco, paso a paso. Si yo empiezo enseñándole a escribir la palabra “ajedrez”, el chico se pierde. ¿Es “g” o “j”, “s” o “z”? Uno empieza por “casa” y “cama”, pero no “perro”, que tiene doble “r”, es una de las cosas difíciles del castellano. Tenemos una lengua prácticamente transparente: cuando yo digo un sonido, lo escribo siempre igual, con muy pocas excepciones. Otras lenguas como el inglés son más opacas.

Los sistemas constructivistas, en cambio, esperan que el chico descubra o construya el principio alfabético por sí mismo. Los estudios dicen que uno tiene que hacer al revés: tiene que enseñarlo y, una vez que el chico lo entiende, entonces podés empezar a construir.

“Se trabaja con la relación entre los grafemas y los fonemas, o las letras y los sonidos, de un modo explícito, sistemático, con ejercitación y práctica, de manera escalonada: de lo más simple a lo más complejo”

–Algunos críticos suelen presentar el enfoque más sistemático como una vuelta al “conductismo”.

No es un sistema “conductista”: es explícito. No hay ningún premio ni ninguna campanita tipo Pavlov que suene cuando el chico hace o deja de hacer. Explícito quiere decir que trabajamos desde el primer momento con la relación grafema-fonema, qué letra corresponde a qué sonido, para qué lado se escribe, con la ortografía correcta desde el primer momento. No tiene nada de conductista. Lo que no hace es dejar que los chicos “descubran” el principio alfabético por sí mismos, porque sabemos que eso no funciona.

El constructivismo en la alfabetización no sirvió. Si la educación argentina funcionara bien, no tendríamos esta discusión. Me parece que, después de 30 años de esto, tenemos que hacernos cargo de lo bueno y de lo malo. Y el sistema de alfabetización está dentro de lo malo. El estado de la educación argentina necesita una discusión valiente y honesta. Otro problema es que los docentes argentinos en general no están formados para enseñar de modo explícito la alfabetización.

“El constructivismo en la alfabetización no sirvió. Si la educación argentina funcionara bien, no tendríamos esta discusión”

–Desde esta perspectiva, el maestro de primer grado resulta un docente clave. ¿Las escuelas tienen identificada esta cuestión? ¿Suelen mandar a sus mejores maestros a primer grado?

–No, porque no está instalada esta idea de que el docente de primer grado tiene el rol de la alfabetización. De hecho, en febrero estuve en Paraná en una escuela en la que, el día anterior, una capacitación del Ministerio había planteado que el rol de alfabetizar lo tiene toda la gente que trabaja en la escuela. Lo cual no es cierto. La idea de que hay un maestro que enseña a leer no forma parte de la cultura educativa de Argentina. Hay que recuperar este rol, y darle las herramientas.

Un teórico muy importante, Stanislas Dehaene, dice que si yo enseño a leer de manera explícita, a partir de la relación grafema-fonema, un chico tarda entre 4 y 6 meses en aprender a leer. La diferencia con el sistema argentino es enorme: nosotros tenemos un bloque pedagógico de hasta 3 años. Yo he evaluado a adultos, gente que terminó la secundaria y que cree tener dislexia, pero no: lo que pasó fue que el sistema educativo le falló, no le enseñó la comprensión lectora, que es el resultado de un buen aprendizaje de la decodificación.

“La idea de que hay un maestro que enseña a leer no forma parte de la cultura educativa de Argentina. Hay que recuperar este rol, y darle las herramientas”

–¿En qué países se utiliza este sistema de alfabetización enfocado en la conciencia fonológica?

–En los distintos países de América hubo cambios. En Chile, Perú, Uruguay se pasó a un sistema más explícito. Son pocos los países que mantienen el enfoque del constructivismo y la psicogénesis. El constructivismo fue un movimiento pedagógico muy importante, que tuvo mucho peso, pero la ciencia avanza y los descubrimientos hacen que uno vaya cambiando de opinión. La mayoría de los países del mundo han ido cambiando, ajustando su método de acuerdo con lo que funciona. Los países que tienen los mejores sistemas educativos trabajan en esta dirección.

En Estados Unidos hay algunos distritos con una modalidad que se llama “palabra generadora”, en la línea constructivista. De hecho, un distrito escolar de Estados Unidos tuvo un juicio que le hicieron un grupo de padres por trabajar con ese sistema, y lo ganaron. Algunos de estos padres tenían hijos con dificultades de aprendizaje y el método global, constructivista, deja afuera a esos chicos, que son quienes más necesitan un sistema explícito, con ejercitación y repetición.

–¿Una mala alfabetización también puede repercutir en los aprendizajes de Matemática y Ciencias?

–En la escuela y en el mundo, todo se lee: a qué baño tengo que ir, cuánto es la cuenta, a quién le pago, las redes sociales, qué dice el diario, la boleta para votar, qué dice mi candidato. Las repercusiones son enormes. Una persona que no comprende bien lo que lee, cuando se enfrenta a un libro de Historia, o cuando tiene que leer la consigna de un problema de Matemática, se encuentra con muchísimas dificultades. El proceso de lectura tiene impacto en toda la trayectoria educativa.

“Una persona que no comprende bien lo que lee, cuando tiene que leer la consigna de un problema de Matemática, se encuentra con muchísimas dificultades. El proceso de lectura tiene impacto en toda la trayectoria educativa”

–Si la evidencia apunta en esta dirección, ¿por qué hay tanta resistencia a aplicar un sistema más explícito de alfabetización?

–Yo participé en las discusiones en el Ministerio de Educación de la Nación, fueron discusiones de altísimo voltaje, porque se juega la formación de muchos años de mucha gente. El tema se tiñó de cuestiones ideológicas. Se supone que el método más constructivista, la psicogénesis o la “perspectiva balanceada” sería más “progre”, porque respeta los tiempos del alumno. Mientras que un sistema más explícito, más sistemático, con ejercitación y repetición, trabajando grafemas-fonemas, sería un sistema más “autoritario” y “reaccionario”. No tiene ningún asidero, pero se convirtió en una discusión de este tipo.

Si queremos hacer cambios, tenemos que tener discusiones honestas. Cuando empezamos a trabajar con el Ministerio de Educación en 2016, estaba clarísimo que había que hacer cambios basados en evidencia. Pero estamos en 2018 y no se avanzó. Supongo que es un problema político complejo.

Por otro lado, la Argentina tiene un sistema federal, por el cual cada provincia toma sus decisiones a nivel educativo. Eso también es algo que habría que conversar: si en un país cada jurisdicción puede determinar cómo va a alfabetizar a sus niños, cuando hay sistemas que funcionan y sistemas que no. En el mundo esta discusión está saldada.

4 Comments

  1. En la Escuela 10 de Amaicha del Valle, estamos trabajando el método DALE, con excelentes resultados, niños que aprendieron a leer a los 4 meses.

  2. La enseñanza de la lecto escritura con la base de la psicogenesis requiere mucho conocimiento didáctico. Es simplemente respetar las etapas del aprendizaje con propuestas didacticas que correspondan a esas etapas.

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