Gabriela Larralde: Leer la literatura infantil desde una “poética del género”

Escritora, investigadora y docente universitaria, Larralde es autora de "Diversidad y género en la escuela", una guía que reseña 150 libros y recursos TIC para abordar la Educación Sexual Integral en el aula. La propuesta es reconocer en la literatura infantil y juvenil un modo específico de conocimiento, que involucra los sentimientos, el cuerpo y la mirada propia.

Gabriela Larralde es escritora, investigadora y docente universitaria. CRÉDITO: Agustina Fernández

Respeto por la diversidad, género y feminismos, familia y crianzas, valoración de la afectividad y cuidado del cuerpo son los principales ejes de Diversidad y género en la escuela (Paidós), una guía que reúne 150 libros y recursos TIC para abordar la Educación Sexual Integral en la escuela, sobre todo en nivel inicial y primaria. Su autora, Gabriela Larralde, conversó con Eduprensa sobre la potencia de la literatura infantil y juvenil para trabajar estos temas en el aula, desde una mirada que permita pensar la particularidad de cada historia y de cada experiencia.

–¿Cómo surge la idea del libro?

–El libro surge a partir de que empecé a preguntarme qué pasaba con las leyes de matrimonio igualitario, identidad de género, Educación Sexual Integral, y la literatura infanto-juvenil. Es decir, si esos cambios que existían en la sociedad y que ahora estaban legislados, aparecían en la literatura. El libro toma los ejes de la Ley de Educación Sexual Integral, para que los y las docentes puedan vincularlo con lo que ellos ya hayan leído o hayan aprendido en las capacitaciones. Esos ejes dan título a 5 capítulos: respeto por la diversidad, género y feminismos, familias y crianzas, valoración por la afectividad y cuidado del cuerpo. Yo sumé más fuertemente la cuestión de género y feminismo, que tal vez en la ley no es tan fuerte. Si bien los capítulos responden a los ejes de la ley, los subtítulos tienen que ver con búsquedas personales, por ejemplo la menarquía, que es la primera menstruación, un tema que me parece muy interesante.

–¿Qué aporta la literatura como vía de entrada a estos temas?

–A veces la literatura está tomada como un recurso, como una herramienta, simplemente de modo ilustrativo: “Usemos este libro para hablar de este tema, que ya fue explicado en Biología”. Yo soy docente de la carrera Artes de la Escritura, de la Universidad Nacional de las Artes, y soy escritora, entonces vengo a decir que el arte genera conocimiento, tiene una forma de generar conocimiento que es distinta a la tecnológica o la científica, pero igualmente válida, porque incorpora los sentimientos, las corporalidades, la voz propia.

“El arte tiene una forma de generar conocimiento que es distinta a la tecnológica o la científica, pero igualmente válida, porque incorpora los sentimientos, las corporalidades, la voz propia”

Por ejemplo, leer una novela en primera persona de una chica de 15 años que queda embarazada y transcurrir con ella toda la novela, ver cómo le cuenta a la mamá, a la amiga, a la profesora, etcétera, es una manera de que los y las jóvenes transiten un conocimiento muy específico sobre los sentimientos que puede atravesar una adolescente acerca del cuerpo, acerca de los métodos anticonceptivos, de muchísimas cuestiones. A diferencia de una clase de Biología, la literatura incorpora la dimensión rugosa que tiene el lenguaje, la multiplicidad de sentidos que puede tener una frase, una palabra, y además incorpora el contexto en que eso se da.

La literatura se construye en la particularidad, que es la misma que tiene la sexualidad y que tiene la construcción de una identidad o una orientación sexual. La literatura te muestra una historia, una manera, te permite darte cuenta de que la vivencia siempre es particular. De esta manera, tenés la posibilidad de saber que tu libertad es tan amplia como aquello que estás leyendo y va a ser tan particular como vos desees o puedas.

–¿Cuánta llegada tiene la literatura para los chicos?

–La literatura infanto juvenil sigue teniendo mucha llegada, es un recurso que los docentes utilizan a menudo. A diferencia de lo que pasa con el mundo adulto, los niños juegan a mirar los libros, todavía no tienen esa cuestión más rectora que viene cuando uno empieza a estudiar y los libros son sinónimo de estudio. En las edades más tempranas, los libros están asociados al juego más que al estudio o al aprendizaje. De todos modos, más allá de mi propia percepción, lo podés ver en el mercado: el mercado infanto juvenil es de los más grandes, hay gran cantidad de editoriales. Es un mercado que sigue sólido y fuerte.

“La literatura se construye en la particularidad, que es la misma que tiene la sexualidad y que tiene la construcción de una identidad. La literatura te muestra una historia, te permite darte cuenta de que la vivencia siempre es particular”

–En la introducción proponés leer la literatura para la infancia desde una “poética del género”. ¿A qué se refiere esa idea?

–Es un modo de leer literatura para la infancia u otros productos culturales. Probablemente haya personas que lean este libro y que no puedan comprar todos los textos que recomiendo. La idea es que cualquier libro que tengas cerca, cualquier película, cualquier dibujo animado, puede ser leído desde una poética del género, o sea, prestando atención, cuestionando, viendo qué pasa con las relaciones humanas, con los géneros, con las orientaciones sexuales, con las conformaciones familiares, con las prácticas de crianza. Podés tomar cualquier libro y leerlo desde esa perspectiva, teniendo en cuenta que la lectura es un lugar de resistencia, de creación, de interpelación. Mi idea era decirles a los docentes que la lectura ofrece un gran momento para aprovechar desde un lugar activo, desde un lugar de cuestionamiento, de reflexión y de disfrute, cualquiera sea el texto que tengan cerca.

–Si tuvieras que destacar 5 textos de los 150 que reseñás en tu libro, ¿cuáles elegirías?

–Voy a recomendar El globo (Fondo de Cultura Económica, 2002), de Isol, que habla acerca de maternidades, o por lo menos esa es la lectura que yo hago.

El globo – Isol

En segundo lugar, El anillo encantado (Sudamericana, 2010), de María Teresa Andruetto, es un cuento que me encanta. Es la historia de un emperador que se va poniendo un anillo y se enamora de la primera persona que pasa, sea mujer u hombre.

El anillo encantado – María Teresa Andruetto

También quiero recomendar Arturo y Clementina (Kalandraka, 2016), de Adela Turin, sobre violencia de género. Son dos tortugas; y el tortugo va ejerciendo violencia psicológica hacia la tortuga, de manera muy sutil.

Arturo y Clementina – Adela Turin

En cuarto lugar, El vestido de mamá (Criatura Editora, 2011), un libro muy lindo de Dani Umpi, donde un nene juega a disfrazarse con el vestido de la madre.

El vestido de mamá – Dani Umpi

Por último, recomiendo Un hueco (Calibroscopio, 2016), de Yael Frankel, que habla acerca de la pérdida de un modo bastante amplio, que puede ser aplicado a muchas cosas: la muerte, alguien que se va, una amiga que deja el colegio, etcétera. Es un libro álbum muy lindo, que yo regalo mucho también a adultos.

Un hueco – Yael Frenkel

 

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