Hasta el 9/9. Global Teacher Prize 2019: buscan al mejor docente del mundo

El "Premio Nobel" de la educación, entregado por Fundación Varkey, reconoce con un millón de dólares la importancia de la labor docente y busca promover la excelencia en la enseñanza en todo el mundo. En las últimas 3 ediciones hubo 5 docentes argentinos entre los finalistas. La postulación es online.

La docente británica Andria Zafirakou fue la ganadora del Global Teacher Prize, el “premio Nobel” de educación, en 2018.

Hasta el domingo 9 de septiembre está abierta la nominación para el Global Teacher Prize 2019, el “premio Nobel” de la educación organizado por Fundación Varkey, que reconoce con 1.000.000 de dólares la importancia de la labor docente y busca promover la excelencia en la enseñanza. El ganador de esta quinta edición se anunciará durante el Global Education and Skills Forum (Foro Global de Educación y Habilidades) en Dubai, en marzo de 2019.

Para participar, es necesario completar el formulario de solicitud y seguir las instrucciones que figuran en la página web www.globalteacherprize.org. Además de postular a un buen maestro, los docentes pueden nominarse a sí mismos. En las últimas 3 ediciones hubo 5 finalistas argentinos: Inés Bulacio, Gracia Goicoechandia, Silvana Corso, Silvana Carnicero y Germán Soto.

A partir de las postulaciones, se confeccionará una lista de preselección con los 50 mejores candidatos, que se dará a conocer en diciembre de 2018. Luego, en febrero de 2019 se anunciará una lista final con los 10 mejores. El ganador será elegido entre los 10 finalistas por la Academia del Global Teacher Prize, conformada por personalidades destacadas. Esos 10 finalistas viajarán a Dubai para participar de una ceremonia de entrega de premios que se realizará en el Global Education and Skills Forum, en marzo de 2019, donde se anunciará en vivo el ganador.

Además de postular a un buen maestro, los docentes pueden nominarse a sí mismos. En las últimas 3 ediciones hubo 5 finalistas argentinos

El premio se encuentra abierto a docentes en ejercicio que se desempeñen en los niveles de escolaridad obligatoria, o que tengan alumnos de entre 5 y 18 años. Los maestros de niños de 4 años o más que trabajen con un programa de educación inicial reconocido por el gobierno también pueden participar, al igual que aquellos que enseñen media jornada y aquellos que brindan cursos por Internet. Los maestros deben pasar al menos 10 horas por semana enseñando a los niños y tener previsto seguir ejerciendo la profesión durante los próximos 5 años.

En caso de que los docentes sean nominados, la persona que los propone deberá redactar una breve descripción en línea para explicar los motivos de la nominación. Luego, a los docentes nominados se les enviará un mensaje de correo electrónico para informarles sobre su nominación e invitarlos a postularse al premio.

Los jueces evaluarán las solicitudes según los criterios siguientes: que los maestros hayan recibido reconocimiento de sus logros en el aula y más allá de esta, por parte de los alumnos, colegas, directores de escuela o miembros de la comunidad; hayan empleado prácticas innovadoras y eficaces; hayan logrado resultados de aprendizaje demostrables en el aula; hayan preparado a los alumnos para que sean ciudadanos globales en un mundo en el que se encontrarán con personas de diferentes religiones, culturas y nacionalidades; hayan alcanzado logros en la comunidad más allá del aula; hayan incentivado a otros para que se sumen a la labor docente; hayan contribuido en debates públicos sobre la labor docente, ya sea mediante la escritura de artículos o blogs, o la participación en los medios de comunicación, campañas en redes sociales, eventos o conferencias.

El premio está abierto a docentes en ejercicio que se desempeñen en los niveles de escolaridad obligatoria, o que tengan alumnos de entre 5 y 18 años

La ganadora de este año fue Andria Zafirakou, una profesora de arte que trabaja en un barrio marginal de Londres. En una entrevista reciente con Eduprensa, Andria comentó: “Creo que la docencia es la profesión más increíble. Porque lo que estás haciendo es cambiar las vidas de muchas personas. Las estás inspirando, les estás dando ideas, las estás ayudando a resolver problemas, a encontrar su identidad. Estás aportando algo positivo a sus vidas. Si no te importa trabajar duro, si disfrutás de los desafíos, si te gustan los ambientes de aprendizaje, diversión y creatividad… Entonces tenés que ser maestro”.

Y continuó: “Cuando voy a mi clase, me siento muy cómoda trabajando con gente joven. Siento que ahí puedo ser yo misma. En el aula no pienso en mis problemas: sé que tengo una hora para inspirar y estimular a mis estudiantes. Eso me ayuda, me sana, me hace sentir realizada”. Con respecto a la nueva convocatoria de Fundación Varkey, en su visita a nuestro país Andria expresó: “¡Ojalá que muchos docentes argentinos se postulen!“.

 

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