Gracias a la tecnología, cursan la secundaria en parajes rurales

En el país existen 5 secundarias rurales mediadas por tecnologías, a las que asisten cerca de 1000 estudiantes. Este modelo es implementado por UNICEF junto con algunos gobiernos provinciales en zonas con población rural dispersa, para garantizar allí el acceso a la escolaridad. Funciona en Salta, Jujuy, Misiones y Chaco.

En Esquina de Guardia, una comunidad a 45 km de San Antonio de los Cobres, asisten a la secundaria 12 alumnos.

Para ir a visitar a algunos de sus alumnos en el paraje rural El Trementinal, María Cristina Gijón debe cruzar la frontera con Bolivia, luego atravesar un río en bote y caminar 40 minutos. También tiene 12 estudiantes en Esquina de Guardia, en la Puna salteña, a 45 kilómetros de San Antonio de los Cobres: ese viaje le lleva unas cuatro horas desde Salta capital. Otros 37 alumnos de su escuela estudian a 300 kilómetros al sur de allí, en Pucará, cerca de Cafayate; ellos, a su vez, están a casi 600 kilómetros de sus compañeros de Ciervo Cansado, en el límite con Formosa.

María Cristina es la directora de la Escuela N° 5212, una secundaria mediada por TIC, cuya sede central está en Salta capital, pero que tiene además 13 sedes a lo largo y a lo ancho de la provincia de Salta. En la sede central se reúnen los docentes que dictan, a distancia, todas las materias de esta secundaria orientada en Agroambiente. El colegio es una gran sala de profesores, cada uno con su netbook y el Whatsapp abierto para responder las consultas de los alumnos. Los chicos están repartidos en las 13 subsedes que tiene la Escuela en distintos parajes rurales, desde la Puna hasta la zona de yungas y el Chaco salteño. En total, la escuela tiene una matrícula de 195 alumnos, y sigue creciendo: tienen previsto abrir dos sedes más.

En la sede central se reúnen los docentes que dictan, a distancia, todas las materias de la secundaria. Los chicos están repartidos en las 13 subsedes que tiene la escuela en distintos parajes rurales.

El modelo de secundarias mediadas por TIC es implementado por UNICEF junto con algunos gobiernos provinciales en zonas con población rural dispersa, allí donde la escuela pública encarna la única presencia del Estado. También funciona en Jujuy, Misiones y Chaco, aprovechando los edificios de las escuelas primarias. En 2018 está previsto que se sumen Tucumán y Santiago del Estero. Los alumnos solo ven a sus profesores un par de veces por año (cuando visitan la capital provincial, o cuando los docentes los visitan a ellos), pero la comunicación entre ellos es diaria, por medio de una plataforma online. Los chicos asisten a clase todos los días, tienen un tutor presencial –con título docente– que los orienta con las actividades de las materias y un grupo de compañeros (aunque no todos cursan el mismo año).

En el país existen actualmente 5 secundarias rurales mediadas por tecnologías, con 54 sedes rurales en total, a las que asisten cerca de 1000 estudiantes. Hay ya 113 egresados que completaron sus estudios secundarios gracias a esta modalidad. En Salta, este año termina la primera promoción que cursó la secundaria completa con este modelo. De los egresados que tiene hasta ahora la Escuela N° 5212, casi el 10% han decidido seguir estudios superiores: la secundaria les abrió un horizonte nuevo. “La escuela genera una movilidad social importantísima. En general, los padres de nuestros alumnos solo han podido terminar la primaria. Para ellos, ver a sus hijos en la universidad era algo impensable”, cuenta María Cristina a Eduprensa.

Para familias dedicadas a la agricultura de autoabastecimiento, o a la cría de ovejas y llamas, que un hijo llegue a la universidad supone un quiebre en la historia. María Cristina recuerda el caso de una egresada, María Eugenia, que al terminar la escuela se anotó en la licenciatura en Filosofía en la Universidad Nacional de Salta. El año pasado, María Eugenia volvió a Santa Teresa, el paraje donde vivió toda su vida, para contarles a otros estudiantes que, si ella pudo, ellos también.

Para familias dedicadas a la agricultura de autoabastecimiento, o a la cría de ovejas y llamas, que un hijo llegue a la universidad supone un quiebre en la historia.

Aunque la secundaria es obligatoria hace 10 años, las zonas rurales con población dispersa siguen siendo parte del “núcleo duro” más difícil de escolarizar. Un informe de UNICEF explica que la razón principal se relaciona con los elevados costos de la secundaria tradicional (a diferencia de la primaria, cada curso requiere al menos 10 profesores) y la falta de personal docente. Existe un gran déficit de cobertura en este nivel: aunque hay 10.707 escuelas primarias rurales en todo el país, solo existen 3667 secundarias de esa modalidad. Aumentar la escolarización en secundaria también supone enfrentar otros desafíos, como los altos índices de necesidades básicas insatisfechas (31,4%), la maternidad adolescente y la temprana inserción laboral de los chicos en las zonas rurales dispersas.

“Nuestros alumnos viven en comunidades aisladas, de difícil acceso. Sin embargo, cuando ellos abren sus computadoras, empiezan la clase y se conectan con el mundo. La escuela respeta la particularidad de cada comunidad, pero a la vez tratamos de hacerles ver que forman parte de algo más grande”, explica la directora. Y agrega: “Los chicos son ‘colonizados digitales rurales’, porque no se criaron con las tecnologías. El proceso de escolaridad los pone en contacto con la computadora, el Facebook y el Whatsapp, y ellos se apropian de estas herramientas como cualquier adolescente”.

“Nuestros alumnos viven en comunidades aisladas, de difícil acceso. Sin embargo, cuando ellos abren sus computadoras, empiezan la clase y se conectan con el mundo”, cuenta la directora, María Cristina Gijón.

Las 13 sedes de la Escuela Secundaria N° 5212, repartidas por toda la provincia de Salta.

“Cada chico tiene dos materias por día. Los profesores me mandan el guión de la clase por mail, y a la vez les envían a los alumnos una guía de actividades por medio de la plataforma Moodle”, explica Walter Martínez, el coordinador de la sede de Esquina de Guardia. Él acompaña a los 12 alumnos que cursan allí, de distintas edades, todos en la misma aula. Cada uno trabaja en su netbook, bajo el seguimiento presencial de Walter y las indicaciones virtuales de sus profesores. La conexión a Internet es clave para que las clases se puedan desarrollar normalmente. De todos modos, cuando no hay señal, los alumnos aprovechan para hacer otras tareas: en estas escuelas nunca hay horas libres.

En los parajes rurales, 1 de cada 4 adolescentes no asisten a la secundaria, según datos oficiales. Son más de 60.000 chicos de entre 13 y 17 años. La tasa de inasistencia en estos parajes (25%) es 5 veces más alta que en las ciudades más ricas del país (5%), donde el 95% de los chicos van a la escuela. A nivel nacional, en tanto, el 83,9% de los adolescentes asisten a la secundaria. El modelo de secundaria mediadas por TIC intenta saldar esta brecha entre las zonas rurales y el resto del país, y sembrar un futuro diferente allí donde la historia de exclusión educativa parecía condenada a repetirse.

 

 

Sé el primero en comentar

Su dirección de correo no será publicada.


*