¿Por qué soy pansophiano?

Mariano Narodowski, cofundador de Pansophia Project y miembro del Consejo Asesor de Eduprensa, sostiene que el gran objetivo de la escuela –hacer llegar todo el conocimiento a todas las personas– está más vigente que nunca, pero exige imaginar nuevos formatos educativos, a tono con las nuevas tecnologías y los cambios en las relaciones sociales.

La educación necesita más ideas, más visiones, más proyectos con más futuros posibles e imposibles.

La vieja escuela del siglo XVII –todavía está vigente en cada escuela del mundo– se parece cada vez más a sí misma.

Eso no tendría nada de malo si no fuera puesta en crisis cada día, en cada hora de clase (“clase” que es también un invento del siglo XVII) por nuevas tecnologías de redes, pantallas, hipertexto, realidad virtual e inteligencia artificial.

Además, y más importante, las escuelas están cuestionadas por nuevas relaciones sociales: el lugar del adulto está desvalorizado, el lugar del conocimiento es flexible, los niños y adolescentes ya no son identificados como incapaces o ignorantes…

La escuela no nació sola. Surgió como una herramienta para alcanzar el Ideal Pansófico: la convicción de que el saber humano es para todos los seres humanos.

Las escuelas fueron durante tres siglos una herramienta fenomenal: nunca antes en la historia de la humanidad tantos pudieron acceder a la cultura por medio de la escritura y el pensamiento. Y a pesar de los enormes avances, el Ideal Pansófico –la Pansophia– no se ha alcanzado y todavía representa un severo desafío.

Así como la escuela es muy reciente, es probable que no sea eterna. Esos nuevos dispositivos tecnológicos pueden generar escenarios diversos con o sin escuelas. O con escuelas para algunos y con otras formas de saber para otros. Pero sea como fuere ese futuro próximo de la educación, el Ideal Pansófico no debe condicionarse o negociarse.

Seguimos sosteniendo que el conocimiento es siempre un resultado colectivo y por tal motivo nadie merece quedarse afuera de, al menos,  la posibilidad de saber.

Los pansophianos no rechazamos estas nuevas tecnologías; al contrario, creemos que constituyen un instrumento increíble para el desarrollo del conocimiento.

Sin embargo, así como muchas de las “innovaciones” educativas son más de lo mismo, algunos nuevos formatos educativos merecen ser seriamente revisados para que estén al servicio del desarrollo autónomo y autogobernado.

Por eso, entendemos que la visión transhumanista a favor del imperialismo de la inteligencia artificial merece variados reparos: no solamente porque muchas veces atentan contra las culturas y las identidades de la gente sino también porque formamos parte del Team Humano y no aceptamos que las máquinas decidan por cada uno de nosotros a menos que nosotros, reflexiva y limitadamente, les demos el poder de decidir lo que a nosotros se nos antoje.

Somos educadores o gente allegada a la educación. Amamos a las escuelas y esperamos que gracias a la acción mancomunada de muchos educadores podamos mejorarlas hasta su límite. Pero ese límite existe y hacer lo mismo, pero mejor, no alcanza.

Es justo ahí donde los pansophianos intentamos diseñar escenarios educativos futuros. No es ciencia ficción, aunque a veces lo parezca: en base a los datos y la evidencia de que disponemos hoy, proyectamos futuros y a la vez entendemos de forma más lúcida y precisa el presente de la educación.

Pansophia Project es un movimiento global para pensar y actuar estos temas sin prejuicios y sin tomas de posiciones a priori: sólo la meta, lejana pero posible, de alcanzar el Ideal Pansófico.

No podemos trabajar solos, necesitamos convencer a todos de la importancia de esta apuesta. Como dijo Jeff Burton en una reciente entrevista: “Las sociedades no le dedicaron suficientes fondos a las escuelas para que avancen al ritmo tan rápido que se desarrolla la tecnología.  Los colegios se tienen que adaptar a esa generación actual que sólo sabe interactuar de forma online.”

La respuesta a estos interrogantes todavía es una incógnita.

¿El futuro de la educación será con más y mejores escuelas como las actuales?

¿Con otros formatos no escolares?

¿Con una combinación de todas estas experiencias?

Esto es lo que estamos indagando.

Somos inquietos, curiosos, insolentes, apasionados. Polifacéticos aprendices eternos, caminando en el vértice de lo posible nos aventuramos a lo imposible, para contribuir al ideal democrático y plural de la pansophia: todos los saberes a todos.

La búsqueda de respuestas es por medio de la experimentación y la investigación, usando los métodos convencionales de la ciencia y otros menos convencionales y divergentes que proporcionan las artes plásticas, la música, el cine, el video, la cultura popular y las redes sociales. Mientras disfrutamos del proceso, esa es nuestra apuesta

Y no hay tiempo que perder.

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