Juan María Segura: “Por definición, el debate educativo involucra a múltiples actores”

El organizador del Congreso de Educación y Desarrollo Económico defiende la participación de empresarios, emprendedores, ONG e intelectuales en la discusión sobre el sistema educativo. Para Segura, la transformación de la educación depende de la participación de todos los actores sociales.

Juan Maria Segura presidió el Congreso de Educación y Desarrollo Económico en el Centro Cultural de la Ciencia (CABA).

Innovación, educación y empleo, formación docente, autonomía escolar, inteligencia artificial y procesos de evaluación fueron algunos de los principales ejes de debate en el IV Congreso de Educación y Desarrollo Económico, que reunió en el Centro Cultural de la Ciencia a actores tan heterogéneos como Enrique Cristofani (presidente del Banco Santander Río), el filósofo y escritor Tomás Abraham, Jorge Calzoni (rector de la Universidad Nacional de Avellaneda), Helena Rovner (especialista en Educación del Banco Mundial), Miguel Blanco (director general de Swiss Medical Group), el ministro de Educación de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Sánchez Zinny, y el emprendedor tecnológico Santiago Bilinkis. La moderación estuvo a cargo de la periodista especializada Luciana Vázquez y de Juan María Segura, presidente del Congreso.

Una de las voces más interesantes del Congreso fue la de Tomás Abraham, quien advirtió: “Estamos en un proceso acelerado de mala educación, algo de lo que no se habla”. Abraham citó al filósofo Slavoj Zizek para defender la “buena educación” en el sentido de politeness: tener modales, ser considerado con el otro. “Nosotros hemos tenido eso, que hace a la convivencia. Y hoy se está perdiendo”. Además, Abraham aportó algunas definiciones: dijo que “estudiar es una fiesta” y que “estudiar es productivo de por sí; tiene efectos en la subjetividad, en uno mismo y en el prójimo“.

Por su parte, Cristofani dijo que “el déficit de creación de capital social es lo que explica la decadencia de Argentina” y aseguró que “las empresas tienen un interés claro en la mejora educativa porque eso mejora su capital humano”. Miguel Blanco planteó que “mientras el país tenga una inflación de dos dígitos será imposible discutir la reforma educativa, porque la discusión sobre el nivel de ajuste salarial ocupa todo el escenario”. En su intervención, Helena Rovner defendió la autonomía escolar y subrayó la necesidad de crear sistemas de incentivos que no profundicen las desigualdades sino que las reduzcan, asignando más recursos a las escuelas con peores desempeños. Al final de una larga jornada de debate, Eduprensa conversó con Juan María Segura, quien ofreció un balance de lo discutido.

–¿Qué balance hace del Congreso?

–Creo que hubo dos ejes comunes: uno fue el impacto de la robótica y la inteligencia artificial en el potencial reemplazo de actividades que hoy realizan los humanos. Eso estuvo presente a lo largo de todas las mesas, aunque no hubo consenso. En los congresos anteriores no había tenido tanta presencia esta temática. En algún momento yo había querido hablar de la Cuarta Revolución Industrial, pero no encontré mucho terreno fértil y saqué el tema. Este año, en cambio, desde Santiago Bilinkis hasta el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, todos tocaron el tema. El segundo eje común fue la necesidad imperiosa de reformar el sistema, un sistema totalmente anticuado. Hubo gente que hoy está con responsabilidades ejecutivas en el sistema educativo comentando lo difícil que es transformarlo. Es un sistema con una escala enorme, con miles de escuelas, millones de alumnos con situaciones económicas bien diversas, situaciones familiares y entornos disímiles, con lo cual es muy difícil la transformación. Pero nadie renuncia a ese mandato de transformar. Hay que ver cómo se transforma, en qué escala, a qué ritmo, dónde. Y con respecto a la robótica, hay que ver si es un emergente que tiene que ponerse en agenda hoy mismo, o si es algo que hay que ir trabajando gradualmente en la medida en que se vea que algunos empleos van siendo reemplazados.

–Una particularidad de este Congreso es que reúne a actores muy heterogéneos para discutir sobre educación. ¿Quiénes deberían participar del debate educativo para empujar la transformación?

–El Congreso tiene la misión de traer actores de distintas áreas interesados en el debate, para que hablen desde sus áreas y expliquen qué pueden aportar al debate educativo. Esta no es una discusión de académicos, pedagogos o diseñadores curriculares. Es, por definición, una discusión que involucra a múltiples actores. Cuando viene una persona del mundo empresario, no se le pide que sepa cuáles son los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios, sino que cuente qué puede hacer en favor de la creación de capital humano desde su organización. Cuando viene un intelectual, se le pide reflexión acerca de lo que debería tener un docente para estar frente a un aula. Este Congreso solo puede transcurrir si concurren voces de distintas áreas. Si no, es una discusión que ya es repetida y que se da en otros foros.

–¿Qué le gustaría lograr con estos espacios de debate?

–Este congreso tiene un objetivo no escrito que es quitarles a los pedagogos el debate educativo. No lo vas a ver escrito en ningún lado, pero ese es el objetivo primario. ¿Por qué no podemos hablar de educación actores que estamos interesados en el tema, aunque nos dediquemos a la ciencia, al arte, a la filantropía o a la vida empresarial? ¿Por qué no? Los que hablan de educación no van a reemplazar el saber de un pedagogo, pero sí van a aportar algo desde su mirada que seguramente el pedagogo no sepa. El anhelo es que se naturalice esa forma de diálogo sin tener que estar recibiendo dedos acusatorios cuando uno hace un congreso de educación y vienen empresarios. Que la respuesta no sea: “Qué horror, un congreso de educación adonde va gente que no tiene idea de educación”. Justamente la idea es hacer de la educación un debate no académico, sino cultural y de política de Estado. Si colaboramos con la naturalización de esa forma de discutir –que también se basa en datos, investigaciones, normativas–, cumplimos el objetivo.

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