El juego como combustible del aprendizaje

Luis Pescetti: "Una que sepamos todos" (Siglo XXI)

Todo el mundo está de acuerdo en que la educación tiene que ser “creativa e innovadora”. En Una que sepamos todos, Luis Pescetti sugiere que la alegría es la clave para encender el entusiasmo por el aprendizaje, y el juego, la gran puerta de entrada para conectar con el espíritu inquieto y curioso de los chicos. Con chispa de humorista, talento de escritor y mucha experiencia docente, el autor arma una “bolsa de juglar” repleta de juegos musicales, de animación y de lectura en voz alta para llevar al aula, el campamento, el club y a todas partes.

Las canciones que tararea la abuela, los juegos en la plaza, las historias de cuando papá era chico, los trabalenguas, las adivinanzas… Pescetti recupera en este libro la riqueza de esas voces que dejamos fuera de la escuela, pero que aportan un combustible vital imprescindible para el aprendizaje.

“Un juego es una totalidad muy compleja que apunta a una infinidad de aspectos. No es una herramienta de adiestramiento. Se parece más a una obra de arte: nadie ve un cuadro para desarrollar su sensibilidad al amarillo. Podríamos decir que un juego es como una obra de arte (en la mayoría de los casos: anónima y colectiva) que solo existe cuando se la practica y para quienes la practican, no para los que miran de afuera”, define Pescetti.

“Un juego es como una obra de arte (en la mayoría de los casos: anónima y colectiva) que solo existe cuando se la practica y para quienes la practican, no para los que miran de afuera”, define Pescetti

Y continúa: “Los juegos son importantes porque enseñan alegría, porque nos arrancan de nuestra pasividad y nos colocan en situación de compartir con otros. Así como la danza nos cuenta de algo que solo con danza se puede contar, los juegos enseñan algo que solo los juegos enseñan y que no se traduce en palabras. Brindan un buen clima de encuentro, una actitud distendida, nos revelan torpezas de un modo que no nos duele descubrirlas, cambian los roles fijos en un grupo, son otra manera de incorporar una sana y necesaria picardía, despiertan, ‘desactivan la bomba’. Por sobre todo, y esto corre el riesgo de sonar a telenovela barata, son un constante mensaje de vitalidad que se graba en quienes los realizan, aportan una especie de combustible vital básico“.

El libro propone una invitación clara: “Maestros, llenen sus alforjas de buenos juegos, de chistes, de palmas, de rimas y canciones. El viaje es largo, y como le sucede a quien llega a una nueva tierra, nos da seguridad que nuestros guías estén contentos con su tarea y tengan ánimo”.

La premisa de Pescetti es que “una actividad lúdica bien utilizada es una poderosa herramienta de cambio”. En palabras del autor: “Los juegos son herramientas de la alegría, y la alegría, además de valer en sí misma, es una herramienta de la libertad“.

TÍTULO: Una que sepamos todos

AUTOR: Luis Pescetti  

EDITORIAL: Siglo XXI

PÁGINAS: 224

PRECIO: $369

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