“La alfabetización requiere una enseñanza explícita y sistemática”

Clara Zavalia explica cómo funciona Aprendo Leyendo, un programa que enseña a leer a partir de una metodología estructurada y secuencial, en la que cada clase está pautada en detalle. La premisa: sin una buena alfabetización inicial, es muy difícil que los chicos logren comprender textos.

Clara Zavalia es una de las referentes de Aprendo Leyendo, un programa de alfabetización temprana orientado al trabajo en el aula.

Una de las preocupaciones más repetidas en los diagnósticos sobre la educación argentina señala que un porcentaje alto de los estudiantes “no comprende lo que lee”. Esas dificultades de comprensión lectora son un factor fundamental a la hora de explicar las altas tasas de abandono en la secundaria y en los primeros años de la universidad. Para algunos expertos, las causas de esas dificultades deben buscarse en el comienzo de la primaria, más precisamente en el proceso de alfabetización. Aprendo Leyendo es un programa que busca sistematizar ese proceso, que hoy en la Argentina se resuelve de maneras diversas en cada aula. En esta entrevista, Clara Zavalia, directora de Intelexia –el equipo que desarrolló el programa–, explica las particularidades de este método, en el que cada clase está pautada hasta el más mínimo detalle.

–¿Cuál es el origen del programa?

–Mi prima Magdalena Zavalia vive en Nueva York hace 20 años. Tiene 3 hijos. Cuando el segundo empezó el colegio, tuvo muchas dificultades y le diagnosticaron dislexia. A raíz de esto, Magdalena descubre The Windward School, un colegio que recibe solo chicos disléxicos, y los retiene durante un promedio de 3,7 años. En ese colegio les dan las herramientas para después poder pasar a un colegio mainstream, una escuela común. Este colegio aplica una metodología para enseñar a leer que se llama Preventing Academic Failure (PAF), un programa creado por Phyllis Bertin y Eileen Perlman, dos maestras de Nueva York. Ellas veían que un porcentaje de su clase no aprendía. Y decidieron cambiar la metodología de enseñanza para poder llegar a esos chicos, en su mayoría disléxicos (pueden llegar a representar el 15% de una clase). Al ver los cambios en su hijo, en 2014 Magdalena me llama y me dice: “Quiero llevar esta metodología al español”. Entonces decidimos contactar a Phyllis Bertin, y ella se puso a trabajar con nosotras.

–¿Cómo fue la adaptación del programa al español?

–La lengua inglesa es más complicada, es una lengua opaca, en la que las vocales tienen 27 sonidos diferentes y no hay correspondencia uno a uno entre grafema y fonema. El español, en cambio, es transparente: se pronuncia lo que ves (salvo en algún caso, como la c y la s). Empezamos a desarrollar los cuadernillos, hicimos entrevistas a docentes argentinos para ver qué metodologías usaban para la alfabetización. Después contratamos a una maestra de primer grado que trabajaba en el Colegio Cardenal Newman y le pedimos al colegio que dejara que esta maestra sacara a 7 chicos tres veces por semana y aplicara con ellos los cuadernillos. De los 30 chicos, se seleccionó a 7 que tenían más dificultades que el resto. En las horas de Lengua, la maestra sacaba a estos 7 chicos para que trabajaran en el programa Aprendo Leyendo. Estos chicos completaron todo el programa, que abarca primer y segundo grado.

Muchos expertos señalan que las causas de las dificultades de comprensión lectora en secundaria deben buscarse en el comienzo de la primaria, más precisamente en el proceso de alfabetización

–¿En qué se diferencia este método de otros?

–Cuando investigamos qué métodos de alfabetización inicial están aplicando las maestras, nos dimos cuenta de que no hay un método. Algunas empiezan con la conciencia fonológica, trabajan con la palabra generadora, arrancan con las vocales o con algunos sonidos… Pero no encontramos una metodología estructurada. El Ministerio de Educación durante muchos años bajó una línea más orientada a la psicogénesis, dejar que el chico escriba como le suena, no corregirlo, dejar que el niño traiga la información a la clase en vez de que la maestra dé la información, presentarle diferentes textos. Esta teoría no funcionó, porque hoy casi el 80% de los chicos de 18 años no comprende textos. El origen de ese problema está en primer grado. Hay muchas investigaciones científicas sobre cómo trabaja el cerebro para aprender a leer. Para que aprendas a leer, es necesario que te enseñen. No es que hay que esperar a que el chico “haga un clic” en algún momento. Esa enseñanza debe ser explícita y sistemática, tiene que haber una secuencia paso a paso. Con el método espontáneo, vos le decís al chico: “Escribí tu nombre como te suena”… ¿Por qué le tiene que sonar?

En una clase de 30 alumnos en primer grado, el 5% no necesita instrucción para aprender a leer porque tienen una gran influencia lectora en su casa, vienen de hogares con muchos libros o tienen hermanos mayores que los motivaron. Para otro 35%, la instrucción sí es importante, pero pueden aprender con diferentes metodologías. Ahora bien, el 50% de la clase necesita una instrucción explícita y sistemática. Y hay un 10% de disléxicos, que necesitan una instrucción no solo explícita y sistemática, sino también repetitiva. Por otra parte, en primer grado generalmente los chicos disléxicos no están diagnosticados.

Ana María Borzone dice que la educación en Argentina crea chicos con dislexia. Porque como no hay metodología de enseñanza, hay muchos que tienen dificultades. El constructivismo puede estar buenísimo para muchas cosas, pero para aprender a leer, necesitás que te enseñen.

“Para que aprendas a leer, es necesario que te enseñen. Esa enseñanza debe ser explícita y sistemática. No es que hay que esperar a que el chico ‘haga un clic’ en algún momento”

 

–¿Cómo debe ser una buena alfabetización?

–La idea es que el chico logre automaticidad, fluidez y comprensión, para que su esfuerzo cognitivo no esté puesto en decodificar letra por letra, sino en la comprensión lectora. Si un chico tarda 5 minutos en leer una oración, no va a entender nada. En Aprendo Leyendo la enseñanza es sistemática, explícita, secuencial, multisensorial, con una lectura controlada. Se introduce fonema por fonema, de una manera metódica y estructurada. Se le pauta toda la clase al docente: le damos un manual que explicita los pasos que debe seguir en cada clase. Además, hay capacitaciones online y presenciales.

En el cuadernillo 1, empezás por el sonido “c” de casa. Después vas a la vocal “a” y después la “s”. A partir de ahí podés leer “casa”, o “acá”. En ese cuadernillo trabajan la vocal “a” y 9 consonantes. Entonces los chicos leen solo con “a”. Automatizan las sílabas (ca, sa, ta, ma, la), y después pueden ir leyendo por repetición una lista de palabras. Terminan leyendo oraciones solo con “a” (tipo “La gata Cata salta”). Después, el cuadernillo 2 suma la vocal “e” y otras consonantes. Este segundo cuadernillo trae un libro de cuentos para practicar la lectura. Se va de la palabra al texto, no del texto a la palabra. Estos textos están escritos con lenguaje controlado: solo incluyen palabras que alternan una vocal y una consonante (sin grupos consonánticos ni grupos vocálicos), y solo incluyen las vocales “a” y “e” y las consonantes vistas hasta ese momento.

De esa manera, el esfuerzo no se dedica a decodificar los grafemas, sino a comprender. También se controla el largo de la palabra; al principio solo son palabras de dos sílabas, luego de tres. Además, se controla el largo de la oración y el largo del párrafo. Así se va creando un hábito de lectura que el chico domina, porque conoce los sonidos que está leyendo. Tuvimos que escribir estos cuentos para los cuadernillos, no existía algo así en Argentina.

“Se introduce fonema por fonema, de una manera metódica y estructurada. Se le pauta toda la clase al docente: le damos un manual que explicita los pasos que debe seguir en cada clase”

–¿Cómo fue hasta ahora la implementación en las escuelas?

–La prueba piloto fue en el Newman. Luego empezamos en el Colegio Santa Inés y en la escuela Nuestra Señora del Rosario, todas en San Isidro. En el Newman, después de dos años decidieron seguir con el programa. En el Santa Inés, ahora están alfabetizando a todos los alumnos de primer grado con Aprendo Leyendo, solo los dividen para leer. A algunas maestras al principio no les gustaba el programa, estaban acostumbradas a otra cosa, les costaba tener que dar algo tan estructurado. Pero a fin de año estaban contentas, nos dijeron que nunca habían terminado el año con los 30 chicos leyendo.

Esta metodología previene que los chicos fracasen en cuarto grado. Lo que pasa hoy es que las maestras se dan cuenta de que el chico tiene dificultades recién en 4°, porque en ese momento empiezan a enfrentarse con textos y a tener que extraer información. Nosotros buscamos evitar eso, empezando con una alfabetización sólida en primer grado.

 

7 Comments

  1. Esto es un retroceso, es volver a un método en el que no se aprende a leer, sino, a sonorizar palabras, que es muy diferente. En la alfabetización debe haber momentos de sistematización, claro que sí, pero se debe partir de los conocimientos previos y del significado de las palabras y los textos, de lo contrario, sonorizarán pero no comprenderán.

  2. me parece brillante!!!! 20 años en primer grado,doy fé que es así,ahora me siento tranquila que el método que usaba es útil porque mis alumnos terminaban leyendo en primer grado,pero siempre a escondidas porque la dirección no permitía hasta me rechazaban la carpeta,así que,presentaba la carpeta y trabajaba distinto,eso me demostró luchar para que aprendan a leer!!!!!! Además pasar a 2º grado si sabe o no es el error !!!!

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