La AUH mejoró la asistencia a la secundaria, pero hay fuertes inequidades

Para los varones de 15 a 17 años, la Asignación Universal por Hijo aumentó en casi 6 puntos porcentuales las probabilidades de ir a la escuela. Sin embargo, desde CIPPEC advierten que hay asimetrías en las transferencias estatales a la niñez y sugieren eliminar el requisito de asistencia escolar de la AUH, que en la práctica penaliza a los niños más vulnerables.

Los varones de 15 a 17 años, quienes tienen de por sí las mayores tasas de deserción, son también los más beneficiados por la AUH en términos de escolaridad. CRÉDITO: Flickr-ANSES

La Asignación Universal por Hijo (AUH) logró aumentar en casi 6 puntos porcentuales las probabilidades de asistir a la escuela secundaria para los varones de 15 a 17 años. Este grupo, que se caracteriza por altas tasas de deserción, es el más beneficiado por la AUH en términos de escolaridad: el impacto es menor para los varones más jóvenes (12 a 14 años) y casi nulo para los chicos en edad de primaria (6 a 11 años). En las mujeres no se registra un efecto significativo sobre las tasas de asistencia, lo que resulta consistente con sus bajos niveles de deserción escolar.

Los datos surgen de un estudio de María Edo, Mariana Marchionni y Santiago Garganta publicado en Education Policy Analysis Archives. Edo y Marchionni, investigadoras del CONICET, también estimaron el impacto de la AUH en las tasas de abandono intra-anual: su análisis encontró que, para el grupo de niñas de entre 12 y 14 años, la reducción es de casi 4 puntos porcentuales, mientras que para las más grandes (entre 15 y 17) supera los 7 puntos. “La magnitud de estos efectos es considerable: implican una reducción del 94% y 44% en comparación con sus respectivas tasas de abandono iniciales. Sin embargo, no encontramos un efecto para los niños y niñas más pequeños, en edad de asistir a la escuela primaria, consistente con los bajos niveles de abandono de este grupo etario”, explican las autoras en un post publicado en la web del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS).

El impacto de la AUH sobre la probabilidad de cada resultado educativo para niños elegibles, en puntos porcentuales. FUENTE: Edo & Marchionni (2018)

Además, Edo y Marchionni evaluaron el impacto en las tasas de finalización de la escuela primaria: allí encontraron un leve efecto positivo para niñas y niños de 12 a 14 años (1,4 puntos porcentuales para los niños y casi 3 para las niñas), mientras que entre los mayores (15 a 17 años) el impacto es significativo solo para los varones (2 puntos porcentuales). “La evidencia disponible sugiere que es muy probable que el programa haya tenido un efecto positivo sobre la probabilidad de finalizar el nivel secundario, aunque desafortunadamente los datos no nos permiten evaluar rigurosamente esta hipótesis”, agregan las investigadoras.

La Asignación Universal por Hijo logró aumentar en casi 6 puntos porcentuales las probabilidades de asistir a la escuela secundaria para los varones de 15 a 17 años, quienes se caracterizan por altas tasas de deserción

Otro estudio, realizado por ANSES junto con UNICEF, CEDLAS, CONICET y el Ministerio de Desarrollo Social, había encontrado “un fuerte impacto positivo de la AUH sobre las tasas de asistencia secundaria de los varones elegibles de entre 15 y 17 años“. Para las mujeres, en cambio, no parece registrarse un impacto significativo sobre la asistencia. Asimismo, “el impacto de la AUH en las tasas de asistencia escolar primaria y secundaria básica es muy pequeño”.

El aumento de las tasas de asistencia para los jóvenes de entre 15 y 17 años fue liderado por los varones, quienes –según los datos oficiales– constituyen el grupo con mayor predisposición a estar fuera de la escuela. El estudio realizado por ANSES indica que “el impacto en las tasas de asistencia es menor o directamente está ausente para los grupos con niveles iniciales de asistencia más altos. Tal es el caso de los niños y niñas hasta los 14 años, que presentan tasas de asistencia casi perfectas previo a la implementación de la AUH, y para las mujeres de todas las edades, que exhiben tasas de asistencia por encima de las de sus pares varones”.

¿Cuál es el desafío pendiente en términos de inclusión educativa? Lograr atraer a la escuela al núcleo duro que permanece afuera: un grupo muy pequeño pero muy vulnerable de niños. “Si bien el programa ha mostrado efectos positivos sobre la retención, no habría logrado atraer al sistema educativo a aquellos niños más vulnerables que están fuera del mismo”, sostiene un informe de CIPPEC titulado Transferencias del Estado a la niñez: herramientas para reducir la infantilización de la pobreza.

El desafío pendiente en términos de inclusión educativa es lograr atraer a la escuela al núcleo duro que permanece afuera: un grupo muy pequeño pero muy vulnerable de niños

El documento de CIPPEC, elaborado por Gala Díaz Langou, Florencia Caro Sachetti y Matilde Karczmarczyk, advierte sobre las asimetrías entre la AUH y otros programas de transferencias, como las Asignaciones Familiares y las deducciones del Impuesto a las Ganancias. Desde el programa de Protección Social de CIPPEC plantean que este esquema tripartito es “inequitativo y fragmentado”: favorece a los niños más ricos y contribuye a la infantilización de la pobreza, que afecta al menos a 4 de cada 10 niños y adolescentes.

Aunque los destinatarios de la AUH son los chicos más pobres (el 72% se encuentra en el quintil más bajo de ingresos, lo que muestra la focalización de esta política en los sectores más vulnerables), paradójicamente el monto que ellos reciben es inferior al de la Asignación Familiar o las deducciones por impuesto a las ganancias. “Para efectivizar el 20% de la prestación, es necesario cumplir corresponsabilidades ligadas a salud y educación. Estas consisten en constatación de chequeos de salud por parte de los niños menores de 5 años y asistencia escolar por parte de los mayores de 5″, describe el informe.

El 72% de los niños cubiertos por AUH se encuentran en el quintil más bajo de ingresos, mientras que en el quintil 5 el 53% de los niños que reciben transferencias del Estado lo hacen por vía de la deducción del impuesto a las ganancias. FUENTE: CIPPEC (2018)

Si no se cumple con estos requisitos, el pago de la AUH se suspende: los chicos que más necesitan este apoyo económico quedan en una situación de mayor vulnerabilidad. Las investigadoras de CIPPEC advierten que los requisitos (denominados “corresponsabilidades” o “condicionalidades”) que se exigen a los niños que cobran AUH no rigen para aquellos que reciben Asignaciones Familiares ni para aquellos cuyos padres realizan deducciones de Ganancias.

Aunque los destinatarios de la AUH son los chicos más pobres, paradójicamente el monto que ellos reciben por transferencias estatales es inferior al de la Asignación Familiar o las deducciones por impuesto a las ganancias

Para avanzar hacia un sistema de transferencias más justo, desde CIPPEC sugieren eliminar la exigencia del cumplimiento de las corresponsabilidades, incluyendo la condicionalidad educativa. “Hoy en día, estas se exigen solo a los niños que reciben AUH, quienes en general viven en contextos de mayor vulnerabilidad, y, en caso de incumplimiento, se procede a penalizarlos: primero se les retiene un 20% del monto de la prestación y luego se suspende la totalidad del pago. Se sugiere su eliminación, dado que la evidencia en favor de las condicionalidades en salud y educación no resulta contundente“, escriben Díaz Langou, Caro Sachetti y Karczmarczyk.

Las autoras reconocen que esta medida implica “riesgos políticos y comunicacionales“, ya que las corresponsabilidades se utilizan políticamente para justificar que hay “algo a cambio” de esa transferencia monetaria. Sin embargo, argumentan, en la práctica el sistema penaliza a las familias más vulnerables suspendiéndoles la prestación.

La propuesta de CIPPEC es otorgar un monto fijo e incondicional por hijo a las familias, y sumarle un porcentaje que esté sujeto al cumplimiento de los controles sanitarios y la asistencia escolar. Las autoras explican que esta medida se inspira en la idea de un “ingreso ciudadano para la niñez”: “Este busca garantizar un ingreso incondicional suficiente para cubrir niveles básicos de bienestar en la infancia y quebrar el círculo vicioso de la pobreza. Además, la propuesta también se basa en la idea de ‘universalismo básico‘, que insiste en que se debería ofrecer, a través de acciones de cobertura universal, un conjunto de prestaciones esenciales para alcanzar pisos de protección, con el Estado como garante“.

Para avanzar hacia un sistema de transferencias más justo, desde CIPPEC sugieren eliminar la exigencia del cumplimiento de las corresponsabilidades, incluyendo la condicionalidad educativa

El objetivo, en síntesis, es brindar mayor equidad y homogeneidad al esquema de transferencias a la niñez, que hoy beneficia a las familias más ricas. Desde CIPPEC advierten: “Avanzar con esta reforma es crucial para el presente y el futuro de la Argentina. Se requerirá voluntad política para jerarquizar el imperativo de revertir la infantilización de la pobreza y contribuir tanto al pleno goce de los derechos de los niños como al desarrollo del país en el mediano y largo plazo. Hacerlo no será fácil pero no hacerlo implica seguir profundizando la infantilización de la pobreza y continuar hipotecando el futuro del país”.

 

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