Primera infancia: la calidad educativa es un factor crítico en el nivel inicial

Un estudio de la Universidad de Utrecht (Holanda) analizó efectos de políticas universales de cuidado y educación de la primera infancia y encontró que la calidad de los servicios es un factor crítico para que los efectos sean positivos. En Argentina crece la cobertura del nivel inicial, pero persisten desafíos en torno a la calidad de la oferta.

CRÉDITO: Tom Britt / Flickr

Mayor cantidad de personal por niño y estándares más elevados de formación docente en las políticas de cuidado y educación de la primera infancia son dos características asociadas con mejores resultados en los estudiantes, concluyó un estudio de los investigadores Thomas van Huizen y Janneke Plantenga, de la Escuela de Economía de la Universidad de Utrecht (Holanda).

Además, cierta evidencia indica que los programas más intensivos (es decir, aquellos que son de jornada completa) producen efectos más favorables que aquellos de tiempo parcial. El estudio, titulado “¿Los niños se benefician de programas de cuidado y educación universal de la primera infancia? Un meta-análisis de la evidencia de experimentos naturales”, fue publicado en la edición de octubre de 2018 de la revista Economics of Education Review. Se basó en el análisis de 30 estudios realizados entre 2005 y 2017 en países occidentales desarrollados: Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Europa Occidental.

El estudio concluye que las políticas universales de cuidado y educación de la primera infancia tienen efectos mixtos, tanto cuando se toma como resultado el nivel de desarrollo cognitivo de los chicos (los aprendizajes posteriores medidos a través de pruebas estandarizadas), como cuando se consideran los ingresos en la adultez. La calidad aparece como una cuestión clave para que esos efectos sean positivos.

Mayor cantidad de personal por niño y estándares más elevados de formación docente en las políticas de cuidado y educación de la primera infancia son dos características asociadas con mejores resultados en los estudiantes

En Argentina la tasa neta de escolarización de pre-primaria, es decir, el porcentaje de niños y niñas con edad correspondiente al nivel inicial que efectivamente están escolarizados, pasó de 69,4% en el año 2012 a 74,9% en 2016 (último dato disponible), según datos del Instituto de Estadísticas de UNESCO. Mientras la cobertura del nivel inicial se incrementa, existe un desafío complementario en torno a la calidad del servicio.

“El estudio muestra el impacto positivo de la calidad de los agentes encargados de la educación temprana. Esto es importante para la Argentina, donde tendemos a pensar que lo que importa en el nivel inicial es solo que traten bien a los chicos, que los entretengan y que sea un lindo lugar. Todo eso está bien, pero se necesitan también profesionales que sepan cómo estimular y desarrollar las capacidades de los chicos”, señala Guillermina Tiramonti, profesora e investigadora de FLACSO.

Tiramonti subraya: “Para la Argentina, un estudio de este tipo es útil para discutir las propuestas de atención de la infancia basadas en un servicio de cuidado y asistencia. Ese enfoque es el que está neutralizando las posibilidades propias de la escuela de nivel inicial para nivelar los capitales culturales de los niños”.

“Un estudio de este tipo es útil para discutir las propuestas de atención de la infancia basadas en un servicio de cuidado y asistencia. Ese enfoque está neutralizando las posibilidades propias de la escuela de nivel inicial para nivelar los capitales culturales de los niños”, afirma Tiramonti

De acuerdo con Ana Malajovich, profesora titular de la cátedra de Didáctica del Nivel Inicial y directora de la Maestría en Educación para la Primera Infancia en la Universidad de Buenos Aires, “pensar los beneficios a futuro puede ser una buena estrategia para convencer a los funcionarios sobre la necesidad de aportar recursos para esta etapa etaria, ya que muchos desconocen lo que la propia Convención sobre los Derechos del Niño establece en cuanto a la responsabilidad de los Estados de asegurar educación, juego y cuidado integral. Comprometerse a cumplir con estos derechos permite fortalecer a las familias en su tarea de crianza, cumpliendo de esta forma con un deber que como sociedad tenemos con la infancia”.

Por su parte, Cristina Tacchi, presidenta en Argentina de la Organización Mundial para la Educación Preescolar, opina: “Si bien la calidad es un atributo de la educación, no existe un concepto único, universal. Se trata de pensar qué es lo adecuado, oportuno y pertinente para cada contexto”.

 

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