La equidad de género, un desafío pendiente en la universidad

Aunque las mujeres representan el 61,5% de los egresados de las universidades argentinas y el 57,1% de los nuevos inscriptos, solo ocupan el 40% de los puestos de autoridad. De las 57 universidades estatales nacionales, solo 7 tienen a una mujer como rectora.

La Universidad de Buenos Aires ha tenido 82 rectores a lo largo de su historia, y todos ellos han sido hombres. CRÉDITO: Wally Gobetz / Flickr

Como organización social, la universidad del siglo XXI no escapa a los progresos y atrasos a los que se enfrenta en general el conjunto de la sociedad.

Uno de los avances más importantes de las últimas décadas ha sido el ingreso de la mujer a la formación y al mundo universitario. Por ejemplo, el último censo revela que, si bien hay más hombres que mujeres con título de grado en el país, hay 12.000 mujeres más que hombres con título post-universitario.

A su vez, de acuerdo con datos relevados por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) para el periodo 2016-2017, el 61,5% de los egresados del total de las universidades argentinas y el 57,1% de los nuevos inscriptos fueron mujeres. En términos generales, los estudios señalan que las mujeres tienen mayores probabilidades de acceso, mayor tasa bruta y neta de matriculación, menor abandono y mayor tasa de graduación (y la tendencia se ha sostenido entre el censo 2001 y el censo 2010).

Los estudios señalan que las mujeres tienen mayores probabilidades de acceso, mayor tasa bruta y neta de matriculación, menor abandono y mayor tasa de graduación que los hombres

También el plantel docente es en su mayoría femenino (51,2% de mujeres).

Sin embargo, a pesar del avance de las mujeres en niveles educativos avanzados y en posiciones claves para la sociedad, según datos de la SPU el 60% de los puestos de autoridad de las universidades en la actualidad se mantienen ocupados por hombres.

Las cifras son menos alentadoras si uno analiza específicamente los rectorados. De las 57 universidades estatales nacionales, solo 7 tienen una mujer al frente (Universidad Nacional de General Sarmiento, U. N. de las Artes, U. N. de Lanús, U. N. de los Comechingones, U. N. de Misiones, U. N. del Nordeste, y una rectora normalizadora en la U. N. Guillermo Brown).

Asimismo, solo 7 de las 49 universidades privadas están hoy conducidas por mujeres, y en la mayoría de ellas —incluso en las más vanguardistas— la sucesión en el rectorado, desde sus inicios, se ha alternado entre hombres.

De las 57 universidades estatales nacionales, solo 7 tienen una mujer al frente. Asimismo, solo 7 de las 49 universidades privadas están hoy conducidas por mujeres

Si observamos las universidades consideradas “grandes” del país, los datos son elocuentes. La Universidad de Buenos Aires ha tenido 82 rectores a lo largo de su historia —contando interventores— y todos ellos han sido hombres. La situación se repite en el caso de los casi 50 rectores/ interventores de la Universidad de La Plata, y en la Universidad Nacional de Rosario. Desde su fundación hace más de un siglo, tampoco la Universidad de Tucumán o la Universidad del Litoral han tenido figuras femeninas al frente. Si bien en la Universidad de Córdoba también la abrumadora mayoría ha sido masculina, es de destacar que en 2007 tuvo por primera vez en la historia una rectora mujer, aunque fue sucedida luego por dos hombres.

En la Argentina se están dando cambios interesantes en favor de la equidad de género. Instituciones como la universidad, que históricamente han sido consideradas “el faro” de la sociedad, deberían iluminar y conducir este cambio, o al menos adoptarlo a la par. La existencia de retrasos, dudas o resquemores entre las elites intelectuales es un preocupante llamado de atención… acaso una señal de que, en nuestros tiempos, el conocimiento y el progreso van menos de la mano de lo que creíamos.

1 Comment

  1. Quieren equidad de género… en puestos directivos. Fuera de allí, la igualdad se la pasan por… donde se la pasen. Lejos de ver que si hay un determinado número de mujeres en esos puestos 1) tienen la posibilidad de llegar, Nadie se los impide. 2)No quieren esforzarse. Quieren que se les regale todo, que le dejen el mando del mundo en sus manos sin haberse ganado a pulso el lugar. 3) si hay mayor matriculación dd mujeres, menor tasa de deserción (Obviamente, hay más incentivos para que las mujeres estudien. Y es innegable), etc. Etc. Etc. Algo no están haciendo bien en la cuestión de esfuerzos porque siendo mayoría de heredadas, no deberían ser minoría de personas en puestos directivos… Si se esforzaron realmente. Pero no parece ser el caso. Es más fácil reclamar, hacer berrinche y protestas en lugar de poner el lomo…
    Es más de lo mismo. Siempre es alguien más el culpable de que no lleguen a puestos altos…

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