La mayoría de los argentinos solo lee libros en la escuela

Entre los 12 y los 17 años, el 71,9% de los chicos reconoce haber leído al menos un libro en 2017. En la generación de sus padres (entre 30 y 49 años), la cifra desciende al 41,1%. El promedio nacional es 44% y tuvo un fuerte descenso con respecto a 2013, cuando era 57%. Los datos surgen de la Encuesta Nacional de Consumos Culturales.

CRÉDITO: Estrella Herrera / GCBA / Flickr

¿Cuál es la etapa de la vida en la que los argentinos leen más libros? Según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales, la que coincide con la escuela secundaria: de 12 a 17 años. El 71,9% de los chicos de esa edad reconocen haber leído al menos un libro durante 2017. La cifra de lectura desciende estrepitosamente en la generación de sus padres: para las personas de entre 30 y 49 años, el porcentaje de quienes leyeron al menos un libro en el año es 41,1%. El porcentaje es similar entre los de 50 a 64 años (40%).

En la Argentina la lectura es una práctica muy asociada a la educación“, plantea el informe, elaborado por el Ministerio de Cultura de la Nación. “Los valores más altos de lectura de libros se dan en las edades asociadas a la escolaridad y al estudio universitario”, añade. Los datos de la encuesta señalan que, para la mayor parte de la población, el paso por la escuela supone el único contacto con la lectura de libros.

FUENTE: Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017

En la franja de quienes están en edad de asistir a la universidad, el porcentaje de lectores de libros es inferior al de la escuela secundaria: entre los 18 y los 29 años, el 50,6% de los argentinos lee un libro por año. Paradójicamente, a partir de los 65 años, cuando suele haber más tiempo libre, los niveles de lectura descienden hasta el 28,6%: menos de un tercio de los argentinos en edad jubilatoria leen libros.

Según la encuesta, los valores más altos de lectura de libros se dan en las edades asociadas a la escolaridad y al estudio universitario

Entre 2013 y 2017, la encuesta detectó una caída de la lectura de libros en la Argentina. Cuando se analiza la cantidad de libros leídos per cápita (incluyendo a los no lectores), el promedio anual pasó de 3 libros en 2013 a 1,5 en 2017. Y cuando se considera solo al universo lector, se verifica que entre quienes leen libros, el promedio de ejemplares leídos pasó de 6 a 4. Durante 2013, un 57% de la población había leído al menos un libro; en 2017, ese porcentaje bajó al 44%.

FUENTE: Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017

En cuanto al tipo de libros elegidos, los datos de la encuesta muestran que casi 5 de cada 10 libros leídos corresponden a autores argentinos. El papel sigue siendo el soporte principal para leer libros: mientras que un 43% de la población lo elige como medio de lectura, solo el 10% lee en formato digital. Con respecto a esta modalidad, el soporte más usado para leer libros en pantalla es la computadora. “La lectura de libros es el único consumo en el que la computadora supera al celular como dispositivo digital principal”, sostiene el informe.

Los libros de historia encabezan el ranking de los géneros más leídos en la Argentina (28,1% de los encuestados afirma leerlos habitualmente o de vez en cuando). Les siguen los libros de narrativa ficcional: cuentos (24,6%) y novelas (24,5%). Luego se ubican las biografías (23,6%) y los manuales escolares (21,6%), que son el género con mayor intensidad de lectura: el 12,3% de los encuestados reconoce leerlos “habitualmente”. Un dato llamativo –y esperanzador–: los libros de poesía (15,6%) tienen más lectores que los de política (15,1%).

FUENTE: Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017

Un dato llamativo –y esperanzador–: los libros de poesía (15,6%) tienen más lectores que los de política (15,1%)

¿Por qué no leen quienes no leen? Casi un tercio de los encuestados (29%) afirmaron no leer libros. Entre los motivos de no lectura, el más mencionado es la falta de interés (47,1%), en todas las edades, géneros y sectores socioeconómicos. Le sigue la falta de tiempo (22,8%) y, en tercer lugar, las cuestiones económicas (9,1%).

Más allá del costo de los libros, la lectura se revela como una práctica muy desigual entre los distintos niveles socioeconómicos. Apenas el 21,8% de la población de NSE bajo leyó al menos un libro, mientras que en el NSE alto, ese porcentaje asciende al 76%. La “pirámide” de la lectura se corresponde con la pirámide de la desigualdad, y arroja un dato alarmante: entre las personas de NSE bajo, la caída de la lectura (12,2% menos de lectores con respecto a 2013) fue más fuerte que en el NSE alto (6,9% menos). En otras palabras, este indicador parece mostrar, como tantos otros, que en la Argentina las desigualdades no dejan de profundizarse.

 

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