La secundaria rural creció el doble que la urbana

La cantidad de estudiantes en las escuelas secundarias de zonas rurales creció un 13,8% en los últimos 5 años: se incorporaron 36.537 alumnos. Este avance se dio de la mano de una mayor inversión, un incremento en el número de cargos docentes y el desarrollo de nuevos formatos escolares. Sin embargo, persiste un déficit de oferta.

Escuela N° 213 “Cacique Martín Iquín”, Quilmes, Tucumán

En los últimos 5 años, la cantidad de estudiantes secundarios en el ámbito rural creció un 13,8%, mientras que en el urbano el incremento fue del 7%. En este período, las escuelas rurales incorporaron a 36.537 alumnos. El dato supone un avance relevante en el camino hacia la universalización del acceso a la escuela secundaria.

Aunque es obligatoria desde el año 2006, en la secundaria argentina la tasa de matriculación ronda el 85%Los adolescentes que viven en zonas rurales aisladas forman parte del núcleo duro más difícil de escolarizar, junto con los jóvenes pobres de zonas urbanas marginales. El informe “Crece la secundaria rural en Argentina”, realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación a partir de su plataforma interactiva de datos del sistema educativo (http://argentinosporlaeducacion.org/), analiza la evolución del acceso a la educación rural entre 2011 y 2016

En esta modalidad existe históricamente un déficit de oferta: la dificultad para expandir el nivel medio en zonas rurales obedece a los costos elevados de la secundaria tradicional y a la falta de personal docente, entre otros factores. “Uno de los factores más críticos en los últimos años ha sido garantizar la oferta educativa en los niveles del sistema que más han crecido en los últimos años (nivel inicial y secundario). La falta de oferta del servicio educativo en el territorio evidencia una limitación concreta para la población“, escribe Cora Steinberg, especialista en Educación de Unicef, en un documento titulado “Desigualdades sociales, políticas territoriales y emergencia educativa”.

La dificultad para expandir el nivel medio en zonas rurales obedece a los costos elevados de la secundaria tradicional y a la falta de personal docente, entre otros factores.

Fuente: “Crece la educación rural en Argentina” – Observatorio Argentinos por la Educación

“Hacer posible que todos los adolescentes de la Argentina accedan a la secundaria requiere poner especial atención en las escuelas rurales, donde se plantean desafíos particulares, atravesados por desigualdades sociales. Cada estudiante que accede a la escuela supone un triunfo para el Estado”, afirma Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo del Observatorio Argentinos por la Educación. El 94% de las secundarias rurales son estatales: la presencia del Estado es imprescindible para garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes que viven en estos ámbitos.

El aumento de la matrícula en las escuelas rurales se dio de la mano de un mayor número de cargos docentes, que aumentaron 42,3% en el mismo período: se sumaron 7216 profesores. En el ámbito urbano, el crecimiento fue del 23,4%. Por otra parte, aunque creció el acceso a la secundaria, sigue habiendo una brecha de oferta con respecto a la primaria. Según el último dato disponible, en el país existen 10.533 escuelas rurales primarias, y solo 3.483 secundarias: 3 veces menos. Pese a la obligatoriedad de ambos niveles, la oferta de secundaria sigue relegada con respecto a la primaria.

“En las últimas décadas se ha avanzado en la escolarización de nivel secundario en el ámbito rural. Los avances se aceleraron gracias al incremento de los recursos y el desarrollo de nuevos formatos escolares, pero muchas veces se frenaron por la persistencia de representaciones de escuela secundaria inviables para la baja densidad demográfica propia de la ruralidad –plantea Sergio España, especialista en política educativa–. Este desafío requiere el desarrollo de un modelo pedagógico e institucional diferente a la secundaria tradicional, con adecuaciones curriculares y régimen académico apropiados a las características del contexto, tal como han previsto la Ley de Educación Nacional y las resoluciones del Consejo Federal de Educación”.

“Los avances se aceleraron gracias al incremento de los recursos y el desarrollo de nuevos formatos escolares”, afirma Sergio España.

Un ejemplo exitoso de estos nuevos modelos pedagógicos e institucionales es el caso de las secundarias rurales mediadas por tecnologías, un modelo implementado por UNICEF junto con algunos gobiernos provinciales en zonas con población rural dispersa, para garantizar allí el acceso a la escolaridad. Los alumnos solo ven a sus profesores un par de veces por año (cuando visitan la capital provincial, o cuando los docentes los visitan a ellos), pero la comunicación entre ellos es diaria, por medio de una plataforma online. Los chicos asisten a clase todos los días, tienen un tutor presencial –con título docente– que los orienta con las actividades de las materias y un grupo de compañeros (aunque no todos cursan el mismo año).

Paula Torres Carbonell, directora ejecutiva de Fundación Ruta 40, agrega: “Creemos que en ámbitos rurales, además de incrementar la oferta de establecimientos educativos de nivel secundario, es también necesaria la articulación entre los niveles. El paso de la escuela primaria a la secundaria muchas veces es complejo para los alumnos, y no siempre el sistema acompaña esta transición. Tenemos una gran oportunidad de trabajar en este aspecto”.

“El paso de la escuela primaria a la secundaria muchas veces es complejo para los alumnos, y no siempre el sistema acompaña esta transición”, sostiene Paula Torres Carbonell.

Los datos presentados por el Observatorio Argentinos por la Educación muestran que la cantidad de estudiantes en las secundarias rurales creció en casi todas las provincias entre 2011 y 2016. El mayor aumento se dio en Santiago del Estero, que incorporó 6836 estudiantes (un 37% más), seguida de Tucumán (4072), Córdoba (3930), Misiones (3577) y la provincia de Buenos Aires (3463). En términos porcentuales, también fue muy alto el incremento en San Luis, donde alcanzó el 38,9% (equivalente a 1623 alumnos). Solo cuatro provincias (Chubut, La Rioja, Neuquén y Tierra del Fuego) registraron caídas de la matrícula, pero estas no resultan considerables.

“Muchos de los contextos territoriales en situación de emergencia educativa son escenarios rurales y, se estima, con una importante presencia de pueblos originarios”, advierte Steinberg en su investigación. Frente a las profundas desigualdades que atraviesan el territorio argentino en términos de acceso a bienes básicos y a servicios educativos, Steinberg sugiere que es necesaria una respuesta urgente. “La figura del Plan de emergencia educativa, creada por la Ley de Educación Nacional vigente, constituye un marco propicio para dar lugar a acciones específicas y respuestas concretas para el conjunto de localidades en las que se presenta la vulneración del derecho al acceso a la educación obligatoria con mayor intensidad”.

 

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