Entre líderes y administrativos: radiografía de los directores escolares

En el sistema educativo argentino hay casi 50.000 directores escolares. Un informe reciente de la OEI analiza el perfil de los directivos en la región, sus condiciones de trabajo, los requisitos de acceso al cargo y las principales tareas que desempeñan. El gran desafío: avanzar hacia la consolidación de estos profesionales como líderes pedagógicos.

En la Argentina, un director de escuela dedica, en promedio, el 40% de su tiempo a labores administrativas, un 15% a tareas curriculares y de enseñanza, y un 3% a actividades de liderazgo y reuniones. Esta distribución del tiempo contrasta con la función de “liderazgo pedagógico” que suele señalarse como la principal responsabilidad del director escolar. Y se diferencia también de los esquemas de otros países iberoamericanos (en España o Chile, por ejemplo, se asigna una cantidad similar de horas a las actividades administrativas y las vinculadas con la enseñanza).

El dato surge del informe Desarrollo profesional y liderazgo de directores escolares en Iberoamérica, elaborado por el Instituto de Evaluación de la OEI (IESME) en colaboración con los Institutos de Evaluación y Estadística de Brasil (INEP), España (INEE) y México (INEE), que acaba de presentarse, y que reúne datos y perspectivas sobre la situación profesional de los directivos en la región.

“La función del director de un centro escolar es una responsabilidad compleja que, en muchas ocasiones, ha estado infravalorada o no suficientemente reglada y apoyada –plantea Paulo Speller, secretario general de la OEI, en la introducción del documento–. Esta tendencia ha comenzado a modificarse. En la actualidad, el liderazgo directivo y la gestión escolar aparecen en las agendas educativas de las políticas públicas de los países como temas centrales dentro de los programas de mejora de la calidad de la educación”.

Porcentaje de dedicación a actividades de los directores por países iberoamericanos. Fuente: IESME-OEI

En promedio, los directores iberoamericanos dedican casi un tercio de su tiempo a gestionar tareas de tipo administrativo y un 26% a dar clases (en la Argentina, esta segunda función tiene menor peso). El conjunto de todas las interacciones con los diferentes agentes de la comunidad educativa son minoritarias (30%) en comparación con las actividades (administrativas, de liderazgo y de enseñanza) a las que dedican aproximadamente el 66% restante de su jornada laboral semanal. Estas cifras son consistentes con investigaciones previas que ya habían detectado a las “actividades administrativas” como la principal ocupación de los directores en América Latina.

Para un director argentino, las familias son el principal agente con el que se interactúa (representan el 20% del tiempo), seguido de los profesores (10%) y los alumnos (5%), mientras que un 2% queda reservado a otros actores del sistema. De los relevados, la Argentina es el país donde los directores dedican más tiempo a las familias (y, en contraste, menos a profesores y estudiantes).

Porcentaje de dedicación de los directores a interacciones con diferentes agentes por países
iberoamericanos

El informe de la OEI indaga en las funciones y competencias de los directores, sus perfiles y condiciones laborales, los requisitos para acceder al cargo, las opciones de desarrollo profesional y los mecanismos de evaluación de desempeño en los distintos países de Iberoamérica. En la región hay alrededor de 750.000 directores escolares en el conjunto de establecimientos de educación obligatoria básica. Los países más grandes (Brasil y México) rondan los 200.000 directores escolares, mientras que otros más pequeños (como Costa Rica, Panamá, Portugal y Uruguay) no llegan a los 4.000. En la Argentina, el sistema educativo suma casi 50.000 directores.

Número de directores en los países iberoamericanos

El estudio de la OEI cita a su vez un informe de Ricardo Cuenca y Beatriz Pont titulado El liderazgo escolar: inversión clave para la mejora educativa, que estimó el promedio de edad de los directores en Latinoamérica en más de 47 años. La distribución de las edades promedio de los directores en los países estudiados es variada (en Chile, por ejemplo, la edad promedio es 55, mientras que en Nicaragua es 42). La investigación de Cuenca y Pont también encontró que los directores ejercen su cargo durante un promedio de 9,8 años, con grandes diferencias entre los países (en Costa Rica, el promedio supera los 14 años de servicio, mientras que en Argentina la cifra está por debajo de los 10 años, al igual que en Brasil, México y Ecuador).

En cuanto al sexo, la Argentina se destaca nivel regional por el alto porcentaje de directoras mujeres: son el 84%, mientras que en el otro extremo se encuentra Bolivia, con apenas el 34%. Solo en tres países se registra un número de mujeres inferior al de los varones: además de Bolivia, Paraguay y Perú. A nivel regional, hay una diferencia del 10% entre la representación del sexo femenino en la dirección y la docencia: entre los docentes iberoamericanos, el 71% son mujeres, mientras que entre los directores, la cifra desciende al 60%. Otro estudio de Denise Vaillant ya había señalado que el descenso porcentual de profesoras a directoras variaba desde poco más de un 1% en el caso de Argentina, hasta un 35% en el caso de Chile.

Porcentaje de directores por países iberoamericanos y sexo

Entre sus recomendaciones, el informe de la OEI apunta “la necesidad de identificar con la mayor precisión posible, en las normativas y reglamentos correspondientes, las principales tareas asociadas al cargo de director, priorizando y fortaleciendo aquellas vinculadas a la dimensión de liderazgo“. Los autores sugieren definir “un marco de referencia a partir del cual se realicen las adaptaciones a los diferentes contextos, que cuente a su vez con el consenso y compromiso de toda la comunidad educativa”.

Paulo Speller resume algunas conclusiones comunes a varias investigaciones sobre este tema: “La mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje se logra a través de proyectos colectivos, en los que se implica la comunidad educativa en su conjunto, y en los que el equipo directivo es capaz de generar la visión y la confianza necesarias, al tiempo que conecta con otras instituciones y redes educativas“. Frente a este desafío, fortalecer el liderazgo de los directores y acompañar su desarrollo profesional aparecen como cuestiones cruciales en la construcción de un sistema educativo capaz de garantizar aprendizajes de calidad para todos.

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