Llevan la poesía por las escuelas del delta de San Fernando

El proyecto ImaginaRio, del grupo Agua Alta, ganó el premio Vivalectura 2018 en la categoría Entornos Digitales. La propuesta consiste en acercar los lenguajes de la poesía, la fotografía y el video a las escuelas rurales del delta de San Fernando, para que los estudiantes aprendan a expresarse en palabras y en imágenes.

El proyecto ImaginaRio recorre las escuelas rurales del Delta del Paraná para acercarles a los chicos herramientas de expresión escrita, oral y audiovisual. CRÉDITO: Agua Alta

Agua Alta es un grupo formado por residentes del Tigre provenientes de distintas disciplinas artísticas e interesados en la educación. Desde hace 3 años, sus integrantes recorren en lancha las escuelas rurales del delta de San Fernando para acercar a los estudiantes los lenguajes de la poesía, la fotografía y el video, con el objetivo de estimularlos a expresarse con palabras y con imágenes. Su proyecto ImaginaRio, en el marco del Taller Experimental de Creación Audiovisual (TECA), acaba de obtener el primer lugar en la categoría Entornos Digitales del premio Vivalectura 2018, organizado por Fundación Santillana.

Las escuelas del delta de San Fernando viven una realidad muy distinta de la postal turística. “Después de casi dos horas de navegación, donde terminan las casas de fin de semana, se llega al Paraná de las Palmas; cruzándolo comienza el delta de San Fernando. Un delta profundo, donde vive cinco veces menos gente que en el delta de Tigre, en un territorio tres veces mayor”, explica Ismael Romero Vargas, responsable del proyecto ImaginaRio junto con Gabriela Sorbi.

“La particularidad de vivir rodeado de agua y moverse en ella no es fácil. Las familias viven muy distantes entre sí y los momentos para que la comunidad se encuentre se dan en su mayoría en la escuela. Es por eso que las escuelas cumplen un papel fundamental en la socialización de la comunidad”, sigue Ismael.

En este contexto, el Taller Experimental de Creación Audiovisual tiene como objetivo brindar herramientas y espacios para la expresión, incentivar en el trabajo en equipo y acompañar los procesos personales de los estudiantes. “Trabajamos con diferentes actividades dentro del taller (video-poesía, entrevistas, transposición de mitos y leyendas a animación, dípticos de foto y escritura, rotoscopia, etc)”, explica Ismael. Ya han pasado por diez escuelas primaria del delta; cada una tiene entre 12 y 60 estudiantes.

“La particularidad de vivir rodeado de agua y moverse en ella no es fácil. Las familias viven muy distantes entre sí. Por eso, las escuelas cumplen un papel fundamental en la socialización de la comunidad”

Entre las propuestas, por ejemplo, los estudiantes realizaron video-poesías a partir de una palabra disparadora vinculada con la experiencia de los chicos: sudestada. Después de que cada uno escribió su poema, grabaron videos leyéndolos en voz alta.

“Como vive en islas, la comunidad no tiene fácil acceso a las diferentes actividades culturales que ofrece la ciudad. Muchas veces ir a continente –un viaje de 3 o 4 horas– para participar de talleres se hace difícil de sostener, tanto para los padres como para los chicos”, añade.

Como parte de las actividades del taller, cada estudiante se lleva a su casa una cámara por una semana. Junto con la cámara, los alumnos tienen un instructivo que sugiere una serie de consignas para orientar la observación y sacar fotos. Luego, esas imágenes se completan con un breve ejercicio de escritura que acompaña lo que cuentan las fotografías y conforma un díptico de imagen y palabras.

“Nuestro foco está puesto en la expresión de cada uno de los chicos: oral, escrita y audiovisual. A lo largo de nuestro recorrido por las escuelas nos encontramos varias veces con grandes dificultades de expresión, por eso decidimos hacer hincapié en el uso de herramientas creativas y novedosas de comunicación”, describen los impulsores del proyecto.

“Nuestro foco está puesto en la expresión oral, escrita y audiovisual. A lo largo de nuestro recorrido por las escuelas, nos encontramos varias veces con grandes dificultades de los chicos para expresarse”

El aislamiento y la escasez de vínculos sociales, entre otros factores, se traducen para los chicos en el temor a hablar en público delante de sus compañeros o frente a una cámara. Romero Vargas agrega: “También notamos que les costaba animarse al universo de lo fantástico. Sus historias circulaban en un mundo totalmente realista, o bien se manejaban en un código de clichés televisivos. Por eso, nuestro proyecto fortaleció como recurso creativo la lectura, la palabra y la escritura“.

Ismael concluye: “Los chicos se entusiasman y son permeables a adquirir nuevas formas de trabajar dentro y fuera del aula. Para aquellos a quienes la palabra oral o escrita les genera incomodidad, la ilustración, la fotografía y el video son herramientas indispensables para que se sientan a gusto con el resto de los chicos, y también para que puedan transmitir su mirada personal”.

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