Los argentinos, entre los que más valoran la educación pública

A nivel nacional, 8 de cada 10 padres califican como buena o muy buena la calidad educativa de la escuela a la que asisten sus hijos. Al comparar con otros países, los argentinos también están entre los que más reconocen la importancia de la universidad. Los datos surgen de la Encuesta Global de Padres que acaba de presentar Fundación Varkey.

Según una encuesta global, entre los padres argentinos hay una mayor estimación de la educación pública que entre los brasileños, colombianos, mexicanos y peruanos. Crédito: Ministerio de Cultura de la Nación / Flickr

Las familias argentinas tienen una valoración más alta de la educación pública que las de otros países latinoamericanos. En la Argentina, el 50% de los padres cuyos hijos asisten a escuelas públicas sostienen que, aunque pudieran pagarlo y tuvieran cupo disponible, es “improbable” que eligieran enviar a sus hijos a escuelas privadas. Esa cifra contrasta con el 16% en Brasil, 23% en Colombia, 31% en Perú y 35% en México. A nivel mundial, el promedio es 40%.

Estos datos forman parte de la Encuesta Global de Padres realizada por Fundación Varkey y difundida justo antes del Foro Global de Educación y Habilidades 2018 (GESF, por sus siglas en inglés). El estudio, elaborado por Ipsos, consistió en una encuesta de opinión sobre las esperanzas, miedos y opiniones de más de 27.000 padres en 29 países. En Argentina fueron encuestados 1000 padres entre 18 y 55 años de edad de todo el país. Desde Varkey presentan la encuesta como “el estudio más completo realizado sobre las actitudes de los padres en todo el mundo hacia la educación y el futuro de sus hijos”.

Los padres argentinos tienen una percepción muy positiva de la educación en general. El 84% califica como buena o muy buena la calidad educativa de las escuelas a las que concurren sus hijos, a contramano de los resultados de evaluaciones nacionales e internacionales y de los diagnósticos pesimistas sobre el estado de la educación que suelen predominar en los medios de comunicación.

Una hipótesis que podría explicar esta paradoja es la desarrollada por Guillermo Jaim Etcheverry en su clásico La tragedia educativa, publicado hace ya 20 años. Allí, Jaim Etcheverry escribe que “la mayoría de los argentinos entiende que la educación atraviesa serios problemas, pero interpreta que se trata de una crisis que no afecta a su propio núcleo familiar”. En otras palabras, la mayoría de los argentinos se siente “a salvo” de los problemas educativos y cree que estos afectan a las demás personas, pero no a sus hijos.

Según esta lectura, la percepción de la educación generaría una suerte de “efecto tercera persona”: los individuos tenderían a creer que los problemas educativos afectan a terceros, pero no a sí mismos ni a su familia.

La encuesta de Fundación Varkey planteó las mismas preguntas de forma online a padres en Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Colombia, Corea del Sur, España, Estados Unidos de América, Estonia, Finlandia, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, Kenia, Malasia, México, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Turquía, Uganda y
Vietnam.

A nivel global, las respuestas revelaron una alta valoración de la escuela y de los docentes por parte de las familias, tal como sucede en Argentina. En todo el mundo, la confianza de los padres en la calidad educativa de las escuelas de sus hijos es elevada: el 78 % la califica como buena o muy buena.

“A pesar de los titulares que hablan de falta de fondos y de fracaso escolar en todo el mundo, es notable cuánta confianza tienen los padres en la calidad de la enseñanza de la escuela de sus hijos —planteó Vikas Pota, director ejecutivo de Fundación Varkey—. No importa si el sistema educativo de un país ocupa una posición buena o mala en los rankings globales: los padres tienen, en todo el mundo, una sólida confianza en la capacidad del maestro sobre sus propios hijos, y casi dos tercios de los padres creen que la escuela de sus hijos los está preparando bien para el mundo del 2030 y en adelante”.

El estudio advierte que no necesariamente existe relación entre la confianza en la calidad de la enseñanza y los resultados de un país en las pruebas PISA, frecuentemente citados como un indicador de la calidad educativa. Por ejemplo, Corea del Sur (43%) y Japón (61%) están entre los países donde los padres tienen menor nivel de confianza en la calidad de la enseñanza, a pesar de ocupar respectivamente los puestos 11° y 2° en el ranking de PISA (sobre un total de 70 participantes).

Del estudio también surge que el 55% de los padres argentinos dedica 4 horas o más por semana a ayudar a sus hijos en sus tareas escolares, y el 29% dedica 7 horas o más. Estas respuestas se ubican por encima del promedio global, y alcanzan los niveles más altos en el Noroeste del país, donde el 51% de los padres asegura que dedica 7 horas o más a acompañar a sus hijos en las tareas escolares.

En cambio, los padres de las economías desarrolladas dedican menos tiempo: solo el 5% en Finlandia dedica 7 horas o más, el 10% en Japón y 11% en Francia y el Reino Unido.

“Nuestra investigación muestra que los padres, especialmente en las economías emergentes, toman muy en serio el papel que desempeñan en la educación, dedicando muchas horas a la semana a ayudar a sus hijos al salir de la escuela”, señaló Pota. Y añadió: “No obstante, los gobiernos tienen que apoyar a los padres garantizando la protección de los presupuestos escolares en situaciones de presión”.

El estudio preguntó: “Si pudiera, ¿qué tan probable sería que usted enviara a su hijo a una escuela privada?”. En rojo figura el porcentaje de quienes respondieron “improbable”; en verde, quienes lo consideraron “probable”. Fuente: Fundación Varkey

Los argentinos no solo tienen una alta valoración de la educación pública, sino también de la universidad como vía de acceso a un futuro mejor. El 82% de los padres argentinos considera que es muy importante que sus hijos vayan a la universidad para poder desarrollarse exitosamente en la vida.

Esta alta estimación de la universidad parece ser un rasgo latinoamericano: México (92%), Colombia (91%) y Brasil (89%) tienen valoraciones incluso más elevadas que la Argentina. A nivel global, en cambio, solo el 40% de los padres considera extremadamente importante que sus hijos asistan a la universidad. Los europeos le dan una importancia considerablemente menor: el 31% en Francia, 35% en el Reino Unido y 36% en Alemania lo considera “extremadamente importante”.

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