Martín Salvetti: “Es clave valorar al estudiante como actor social”

Profesor del área de Automotores en la Escuela Técnica N° 5 de Temperley e impulsor de un proyecto de radio escolar desde hace 17 años, Martín es uno de los dos docentes argentinos nominados al Global Teacher Prize 2019. La clave de su trabajo: formar a los jóvenes no solo como técnicos, sino también como ciudadanos.

Martín Salvetti es jefe del área de Automotores en la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°5 "2 de Abril", de Temperley, y está nominado al Global Teacher Prize 2019.

Martín Salvetti se define con dos ideas clave: pasión y compromiso con la educación. Martín es jefe del área de Automotores y responsable de Formación Profesional para Adultos en la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°5 de Temperley, provincia de Buenos Aires, y acaba de quedar seleccionado entre los 50 docentes nominados al Global Teacher Prize 2019, el premio al “mejor maestro del mundo”.

Además de su trabajo en el área de Automotores, que incluye la metalurgia, el mantenimiento y la reparación de autos, Martín es periodista y dirige programas de comunicación en su escuela. Para él, las habilidades blandas son tan importantes como las técnicas: “Si yo preparo a un técnico y no sabe expresarse, no se va a desarrollar. Un técnico que no maneja medios y redes sociales está apartado del mundo. La comunicación es fundamental, y es un derecho de los chicos”, asegura. Con esta convicción, creó una estación de radio con contenidos producidos por los alumnos donde se tratan varios temas, desde el cuidado del agua o la educación sexual hasta el acoso escolar y la lucha anti tabaco.

Además, desde 2016 Martín impulsa el proyecto “Un carro por un caballo“, en el que su escuela construye motos de baja cilindrada con partes recicladas de motos incautadas, para luego unirles un carro –también diseñado por ellos– y ofrecérselas a trabajadores locales, evitando así que empleen la tracción a sangre para el trabajo pesado. El reciclaje juega un rol importante en el trabajo de sus alumnos, quienes también estudian el funcionamiento interno, la mecánica y la ciencia de los motores de combustión. El año pasado, sus estudiantes de séptimo año ganaron las Olimpíadas Nacionales de Electrónica. A lo largo de los años, su trabajo ha obtenido reconocimiento y premios de fundaciones, organizaciones estatales y no gubernamentales, y sus programas se han extendido a otras escuelas.

“Si yo preparo a un técnico y no sabe expresarse, no se va a desarrollar. Un técnico que no maneja medios y redes sociales está apartado del mundo. La comunicación es fundamental, y es un derecho de los chicos”, asegura Martín 

–Liderás varios proyectos en tu escuela. ¿Qué es lo que tienen en común?

–La transversalidad es encontrar un formato distinto al del aula. Un formato en el que tenés más relación con el alumno. Los proyectos extracurriculares te permiten tener otro horario, otro entorno formativo, otro vínculo con el alumno. Se involucra la comunidad, las familias, los amigos de los alumnos. Ves otro contexto del chico, lo conocés de otra manera.

–¿En qué consiste “Un carro por un caballo”?

–El proyecto se articula con la Municipalidad de Lomas de Zamora. La Municipalidad necesitaba erradicar la tracción a sangre y propone, en articulación con la escuela, un proyecto de motocarro. Yo trabajo con otros tres profesores, Francisco Cabibbo, Cristian Domínguez y Mauro Aige. Uno de ellos está a cargo del Taller de Herrería, otro de Electricidad del Automóvil y el otro empezó a dar, a partir del proyecto de motocarros, Mecánica de Motos. Las motos son las incautadas por el municipio, que después de dos años pasan a ser propiedad municipal. Nos entregan esas motos, que están totalmente oxidadas, con los motores fundidos, y nosotros las reparamos en la escuela con los alumnos de Electricidad del Automóvil o con los de Formación Profesional que están cursando Mecánica de Motos, y en Herrería los más chicos preparan el carro con la soldadora eléctrica. Se ensambla y nosotros se lo entregamos al municipio para que lo cambie por un caballo o se lo entregue a una cooperativa de cartoneros.

–¿Qué es lo que más motiva a los estudiantes?

–Los chicos se motivan cuando ven a las personas en las que impacta el proyecto. Nosotros tenemos relación con los cartoneros. Los miércoles hay un cartonero que está abocado a pasar por nuestra escuela. Las preceptoras y los estudiantes juntan los cartones que hay dentro de la escuela y se los preparan. Tenemos diálogo con ellos.

“Los proyectos extracurriculares te permiten tener otro horario, otro entorno formativo, otro vínculo con el alumno. Se involucra la comunidad, las familias, los amigos de los alumnos. Ves otro contexto del chico, lo conocés de otra manera”

–¿Cómo surge la iniciativa de la radio?

–El proyecto de la radio, que es el que más me enorgullece, arranca en el año 2001, por medio del programa Arte en las Escuelas de la Fundación Pérez Companc, Bunge y Born y Bank of Boston. Recordemos la crisis económica que vivían todas las clases sociales en ese momento. La deserción era el principal problema que teníamos en la escuela; los chicos no iban. El problema era especialmente serio en la educación técnica, que tiene doble turno. El director de la escuela, Héctor Deluca, tuvo una reunión con la gente del programa Arte en las Escuelas y salieron tres proyectos: el de radio, uno de música y uno de cine. Hoy, 17 años después, el de la radio continúa.

–¿Cómo impactó el proyecto en la vida escolar?

–Una de las falencias que teníamos en 2001 era que había problemas de comunicación en la escuela. Gracias al proyecto de radio mejoró la comunicación entre los pares, la comunicación entre los docentes y con el equipo directivo. Participaron 30 escuelas de nuestra comunidad. Chicos con capacidades diferentes hicieron programas de radio dentro de nuestra escuela. Eso tuvo efectos en nuestros alumnos: por ejemplo, Matías, que iba a ser técnico electromecánico, decidió seguir el profesorado de Educación Especial. O Sebastián, que también iba a ser técnico electromecánico, hoy está estudiando el profesorado en Historia, luego de hacerle una entrevista a Osvaldo Bayer.

–El premio de Fundación Varkey pone el foco sobre los desafíos de la educación a nivel global. ¿Cuáles son para vos esos desafíos?

–Lo primero es que los chicos tienen que estar interesados en lo que hacen. Y tienen que relacionarse con la comunidad, con el barrio donde viven. Nosotros tenemos que formar ciudadanos para el mundo y para el futuro. El chico tiene que tener relación directa con el lugar donde vive y donde va a trabajar. Tiene que sentirse partícipe de la sociedad. Si los chicos salen de la escuela a los 17 o 18 años y no se sienten involucrados con nada, les falta algo muy importante, algo que la escuela les tendría que haber dado.

“El chico tiene que tener relación directa con el lugar donde vive y donde va a trabajar. Tiene que sentirse partícipe de la sociedad. Si los chicos salen de la escuela a los 17 o 18 años y no se sienten involucrados con nada, les falta algo muy importante”

–¿Cómo se logra ese compromiso en los adolescentes?

Motivándolos y dándoles responsabilidades. Uno tiene que estar continuamente hablándoles, explicando por qué estamos haciendo cada proyecto, qué podemos lograr haciéndolo. También hay que darles responsabilidades, por ejemplo: “Hoy estás a cargo de la radio, acá tenés la llave”. Y entonces otros dirán: “¿Hoy estás a cargo de la radio? Ah, mirá, qué importante”. Es clave valorar al estudiante como actor social.

–Cuando delegás responsabilidades, ¿los chicos responden?

–Siempre. No he tenido ninguna decepción en 17 años que trabajo con ellos. Han estado siempre a la altura. Previamente hay un trabajo de llevarlos a que vean cuál es la responsabilidad que tienen que tener. Ese trabajo diario consiste en explicar qué implica una responsabilidad, qué significa el respeto por el compañero de trabajo, la importancia de ayudarlo y preocuparse por lo que le pasa al otro.

–¿Cómo ves el lugar del docente hoy en Argentina?

–La nominación a este premio hace que frenes y te amplía el campo; ahora estoy hablando con docentes de todo el mundo. Me llamó la atención que la preocupación por jerarquizar a los docentes sea global. Yo pensé que esa jerarquización que busca el premio no era un problema en otros lugares del mundo. El docente es el futuro, pero en la Argentina está vapuleado. Lo que yo hago es insignificante frente a las actividades que desarrollan miles de docentes de nuestro país que están totalmente comprometidos con la educación. Que tenemos que mejorar, no me cabe la menor duda. Hay que cambiar los diseños curriculares, mejorar la capacitación docente. Hay que revisar el nomenclador docente: que no cualquier título te habilite por ejemplo a dar las materias técnicas específicas. Si cualquiera puede dar cualquier cosa, eso después se traduce en que el chico se aburra y no aprenda. La mayoría de los docentes de nuestro país están muy comprometidos con la educación. Creo que tendríamos que valorarlos mucho más. También habría que comunicar más las actividades que se hacen en las escuelas.

“La mayoría de los docentes de nuestro país están muy comprometidos con la educación. Creo que tendríamos que valorarlos mucho más. También habría que comunicar más las actividades que se hacen en las escuelas”

–¿Cuál es para vos la primera medida que habría que impulsar para mejorar la educación?

–Creo que el punto de partida necesario es que a los funcionarios les llegue bien el reflejo de lo que pasa en el aula. Me parece que hay intermediarios que no muestran lo que corresponde. Hay muchos docentes comprometidos y muchas actividades importantísimas que se desarrollan en las escuelas, y que no llegan a los funcionarios. Recién ahora, con la nominación de la Fundación Varkey, me están contactando. Y el proyecto tiene 17 años. ¿Cómo no tuvimos un apoyo, un reconocimiento, una escucha de los distintos gobiernos? Eso nos está faltando: ver el reflejo de lo que está pasando en el aula. Nuestra escuela tiene proyectos de robótica, se están haciendo manos con impresoras 3D. Todo por iniciativa de la escuela, por el compromiso de los docentes.

Con el proyecto de la radio, nosotros podríamos compartir qué cosas positivas encontramos, qué cosas negativas. Podríamos dialogar para pensar qué podemos hacer para mejorar el proyecto, cómo podemos replicarlo en una comunidad donde no haya comunicación. Hace 17 años que yo estoy haciendo esto. ¿Por qué no se visibiliza, para que les sirva a otros? Falta visibilización, multiplicación y acompañamiento de las cosas buenas que están pasando.

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