Matías Ghidini: Desafíos de la transición hacia el mundo laboral

Especialista en mercado laboral y headhunting, Ghidini reflexiona sobre los retos que plantea hoy el primer empleo, la necesidad de que el sistema educativo asegure conocimientos básicos además de habilidades blandas, y la incertidumbre que supone preparar a los jóvenes para los trabajos del futuro, muchos de los cuales aún no existen.

Matías Ghidini es especialista en mercado laboral y headhunting, gerente de operaciones en la consultora Ghidini Rodil.

“El único trabajo ideal es aquel que se hace con pasión, sentido y propósito”, asegura Matías Ghidini, especialista en mercado laboral y headhunting, autor del libro Mi Trabajo Ahora y gerente de operaciones en la consultora Ghidini Rodil. En esta entrevista con Eduprensa, Ghidini comenta los desafíos de la transición entre el sistema educativo y el mercado laboral. Además, reflexiona sobre los retos del primer empleo y sobre los escenarios inciertos que plantea el trabajo del futuro.

–En educación se habla de las “habilidades del siglo XXI”. ¿Qué habilidades serán imprescindibles en los trabajos del futuro?

–La realidad de hoy en la Argentina hace que todavía haya que poner foco en lo que tiene que ver con conocimientos que deberían constituir un piso, y que hoy no se encuentran de manera general. Se habla mucho de las habilidades del siglo XXI, pero creo que todavía falta hacer los deberes en cuestiones básicas, conocimientos propios de la escuela primaria y secundaria que condicionan el desarrollo posterior de esas habilidades. En el sistema educativo hay brechas significativas en conocimientos básicos; hay que reforzar primero esos conocimientos que marcan un piso.

Una vez que se haya garantizado ese piso, sí podemos hablar de las habilidades necesarias para este nuevo mundo, más conectado, más incierto y más volátil, que requiere poder seguir aprendiendo durante toda la vida. El trabajo colaborativo, las habilidades de liderazgo, la capacidad de resiliencia para sobreponerse a contextos desfavorables son algunas cuestiones fundamentales. Ahora bien, insisto: estas aptitudes solo son válidas en tanto y en cuanto los conocimientos técnicos garanticen un piso básico, algo que hoy no sucede. Entonces puede ser un error creer que con estas competencias del siglo XXI que están “de moda” se compensan otras cuestiones que no están cubiertas.

–¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta un joven en su primer empleo?

–Conseguir el primer empleo siempre es un desafío. Dependiendo de qué carrera haya estudiado, las oportunidades no son las mismas para todos. Lo que uno tiene que pensar es cómo ese primer empleo contribuye al objetivo que la persona tiene. Hay muchos motivos para elegir un primer empleo. Los jóvenes que tienen la posibilidad de elegir pueden priorizar el desarrollo profesional, la capacidad de aprendizaje, poder aprender. En otros casos puede haber una mayor necesidad económica, entonces se busca una retribución que permita colaborar en el hogar. Pero lo importante es que el joven tenga claro qué es lo que busca en el primer empleo. Y no cruzar intereses: si yo necesito determinado nivel de ingresos, saber que me estoy orientando a eso y no a otro lugar. Y al revés: si mi interés es aprender y desarrollarme a largo plazo, no dejarme influenciar por otros factores. Lo importante es saber qué buscamos y ser coherentes con eso.

–¿Qué consejo le darías a un joven para su primera entrevista?

–Una cuestión central es generar conexión con el entrevistador. Se puede demostrar interés de muchas maneras. En la previa, tiene que ver con cuánto uno se preparó, investigó sobre la compañía a la que uno se postula. Ir preparado, sabiendo en qué está la empresa, cuál es su situación de negocio, a qué se dedica, dónde tiene sus oficinas. No ir sin saber adónde uno se está postulando. Después, durante la entrevista en sí, se demuestra el interés preguntando. En una entrevista no debe preguntar solo el entrevistador, debe ser más una conversación donde ambos tienen que evaluar si hay una elección mutua. Entonces el entrevistado debe preguntar: no solo preguntas ya preparadas (sobre beneficios, remuneración, vacaciones, etcétera), sino también algunas que tengan que ver con el hilo de la conversación, poder repreguntar. De esa manera, el entrevistador confirma que al otro le interesa la posición. Después hay cuestiones de forma, como el horario de llegada: conviene llegar 10 minutos antes, no se puede llegar tarde sin avisar, tampoco excesivamente temprano, venir vestido de manera acorde (ni demasiado formal ni demasiado informal). Lo más importante tiene que ver con demostrar interés y conectar con el entrevistador. Y si no te interesa la posición que te están ofreciendo, no desperdiciar la oportunidad, porque el día de mañana te pueden ofrecer otra cosa.

–¿Qué importancia tiene hoy la elección de la carrera universitaria, en un escenario en el que los jóvenes probablemente tengan en el futuro trabajos que hoy no existen?

–Para mí sigue teniendo importancia. Las empresas hoy siguen prestando mucha atención a la carrera universitaria o terciaria. Las empresas hablan de habilidades blandas pero después terminan haciendo filtros que muchas veces tienen que ver con carreras duras. El estudio, más allá de la carrera que elijas, te da un modelo de pensamiento, una estructura de análisis. Eso es siempre valioso y va a seguir existiendo. Seguramente las carreras cambien los contenidos, tal vez se prioricen cada vez más las carreras amplias, que permiten trabajar en diferentes campos. Pero sigue siendo clave tener un estudio, en lo posible universitario. Una formación más compleja siempre contribuye a resolver problemas más complejos. Si uno estudia una carrera terciaria que le permite trabajar en un campo de la tecnología, eso estará bien. Pero si uno estudia una carrera más amplia, más de base, que aborde los problemas de manera más sistémica, seguramente pueda aplicar a más lugares. Más allá de cuáles sean los empleos del futuro, sabemos que va a haber más competencia y va a haber que especializarse más. Para eso, estar formado siempre es una ventaja.

Sé el primero en comentar

Su dirección de correo no será publicada.


*