Miguel Sedoff: claves para aplicar el flipped learning

El aprendizaje invertido supone dar vuelta la clase: lo que se hacía tradicionalmente en el aula, ahora sucede fuera de la escuela, mientras que el tiempo de la clase se reserva para procesos más complejos como aplicar, analizar, evaluar y crear. En esta entrevista, uno de los pioneros en aplicar esta metodología comenta sus experiencias en escuelas de Misiones.

Miguel Sedoff asegura que el flipped learning permite respetar los diferentes ritmos de aprendizaje de los estudiantes.

Miguel Sedoff es uno de los pioneros de la aplicación de la metodología flipped learning –aprendizaje invertido– en América Latina. Diseñó y dirige Plataforma Guacurarí, el programa de Innovación Educativa del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología de Misiones. Acaba de publicar, junto con Sandra Bonetti, el libro Flipped learning: una guía para darle una vuelta a tu clase (Logos), que incluye experiencias argentinas y estrategias para implementar el modelo. En esta entrevista con Eduprensa explica en qué consiste el “aprendizaje invertido” y cuáles son las condiciones necesarias para aplicarlo en cualquier escuela.

–¿Cómo definís el modelo de aprendizaje invertido?

–En realidad, el flipped learning es un “meta modelo”, porque permite la aplicación de otros modelos y otras metodologías activas. Consiste en invertir el proceso de enseñanza-aprendizaje, de manera que lo que tradicionalmente se hacía en el aula –el espacio grupal– se transfiere fuera del aula y se hace en la casa o en otro lugar –el espacio individual–. De esta manera, cuando viene al aula, el estudiante ya tiene una idea del tema y una guía para trabajar en el aula. Es decir, tratamos de conseguir mayor tiempo de calidad, cara a cara, entre el docente y el estudiante.

El docente es el mejor recurso que tiene la educación, entonces lo tenés que poner al lado del estudiante, en el momento en que más lo necesita: en el aula, cuando tiene que entender o aplicar un conocimiento. En el libro hablamos de la pirámide de Bloom, que es un concepto antiguo pero nos sirve para explicar el cambio que hacemos. Los niveles más bajos de esa taxonomía (explicar y comprender), que normalmente se hacen en el aula, los transferimos fuera del aula. Y los que son un poco más elevados (aplicar, analizar, evaluar y crear) se pueden hacer en el aula con el docente. Esos son procesos de aprendizaje más profundo que tienen que hacerse en la escuela, no pueden ser afuera.

“El flipped learning consiste en invertir el proceso de enseñanza-aprendizaje, de manera que lo que tradicionalmente se hacía en el aula (el espacio grupal) se transfiere fuera del aula y se hace en la casa o en otro lugar (el espacio individual)”

FUENTE: Inevery Crea

–¿Cómo cambia la dinámica de la clase con este esquema?

–El flipped learning te permite conseguir más tiempo, que es un insumo importante para cualquier actividad, más aún en el aula. A su vez, permite diferentes ritmos de aprendizaje. Al que aprende más rápido le podés dar tareas más desafiantes, y al que aprende más lento le das más tiempo, hasta que termina de entender. De esta manera, partís de un piso de conocimiento compartido, y permitís el aprendizaje diferencial y personalizado. Todo esto obliga a un mayor compromiso del docente: es más trabajo, no menos. Hay un error de concepto, que es pensar que flipped learning significa cambiar al docente por un video. Todo esto es parte de un sistema, con un espacio individual y un espacio grupal.

El flipped learning hace mayor hincapié en las estrategias del espacio grupal. La pregunta clave es qué hacemos con el tiempo que tenemos en el aula. Nos obliga como docentes a repensar nuestra metodología y nuestra didáctica. Por ejemplo, cuando tenés que armar un video o un material para el espacio individual, tenés que hacerlo de manera tal que sea atractivo, concreto y explicar en 5 o 7 minutos lo que antes explicabas en 25. Es un esfuerzo mayor para el docente, porque implica trabajar de otra manera. Pero una vez que el sistema empieza a funcionar, se transforma en algo más significativo para el alumno. Las experiencias que tenemos en Misiones, que son muchas, nos muestran que los chicos que experimentaron flipped learning no quieren volver atrás. Quieren trabajar así en todas las materias, porque les resulta más atractivo.

“Al que aprende más rápido le podés dar tareas más desafiantes, y al que aprende más lento le das más tiempo, hasta que termina de entender. De esta manera, partís de un piso de conocimiento compartido, y permitís el aprendizaje diferencial y personalizado”

–¿Cómo lo reciben los docentes? 

–Esa es una pregunta clásica. En Misiones venimos impulsando el flipped learning desde diciembre de 2015, y elegimos trabajar desde abajo hacia arriba. Fuimos escuela por escuela a encontrarnos con los docentes, a explicarles lo que queríamos hacer y escucharlos, para ver qué les parecía. En general encontramos muy buena disposición. Nosotros partimos de la base de que el docente sabe: lo que necesita es canalizar ese conocimiento. Entonces apoyamos ese conocimiento, lo direccionamos, le damos herramientas, pero no nos metemos en cómo hacer. Le mostramos alternativas, le sugerimos y lo invitamos.

–¿Qué tareas tiene un docente en este modelo?

–Primero, lo que tiene que hacer un docente es dominar su materia. Luego, la integración del flipped learning en su planificación es muy sencilla: tiene que seleccionar qué contenidos quiere dar en “flipped”, por ejemplo en un video, buscar ese contenido en Youtube o producirlo, e integrarlo en la planificación. Después es simple: antes de ir a la clase, les mandás el video a los alumnos por Whatsapp o por la plataforma. Y arrancás la clase chequeando que hayan visto el video o el material que les enviaste. Si hay 10 chicos que no vieron y 20 que sí, a los 10 chicos los mandás a un costado y les pedís que lo vean, y los otros 20 empiezan con la actividad relacionada. También pueden consultar dudas, preguntar lo que no entendieron, y luego ponerse a trabajar. Se trata de integrar la posibilidad de que, antes de la clase, el docente pueda darles un contenido, y luego, con ese contenido visto, trabajar más profundamente en el aula. Pero siempre la premisa es que el docente lo quiera hacer voluntariamente.

“Se trata de integrar la posibilidad de que, antes de la clase, el docente pueda darles un contenido, y luego, con ese contenido visto, trabajar más profundamente en el aula

–¿Qué experiencias de implementación tienen?

–Tenemos un equipo de formación docente que va a las escuelas a dar ateneos didácticos. En Misiones ya formamos 435 docentes, se creó un postítulo que va a ser dictado por el INET para todas las escuelas del país. Estamos trabajando con las 100 escuelas técnicas de la provincia. Pero ni las escuelas ni los docentes están obligados a adoptar el modelo. Nosotros les ofrecemos los recursos, la capacitación y el acompañamiento para los que quieran sumarse. Esto se complementa con otras metodologías activas, como el Aprendizaje Basado en Proyectos, que forma parte del marco de la Secundaria 2030.

Estamos promoviendo un cambio metodológico importante y una actualización que los docentes agradecen. En agosto celebramos el 1er Congreso Internacional de Flipped Learning en Iguazú, con más de 1600 inscriptos; fue una sorpresa para nosotros. Vinieron muchos docentes que están trabajando de esta manera, algunos por su cuenta. Encontramos muchas ganas de mejorar.

–¿Qué materias se prestan más para este tipo de trabajo?

–Depende de la calidad del docente y de sus ganas. En Matemática es ideal, porque por ejemplo vos podés mostrar el proceso de una operación en un video, y el estudiante lo ve en su casa varias veces hasta que lo aprende. Estamos trabajando con una escuela técnica de Posadas en la que los alumnos están produciendo videos que muestran los procesos que hacen en el taller, contados por un estudiante. Los chicos ven el video en su casa, y van al taller con el proceso visto. En Oberá, los chicos les pidieron a los docentes que los ayudaran a filmar videos para ayudar a sus compañeros que se llevaban materias. Entonces hicieron videos en función de los temas en los que sus compañeros necesitaban ayuda. Eso es una aplicación práctica del aprendizaje peer-to-peer, entre pares. Son cuestiones que van surgiendo a partir de la vocación de innovación de los docentes.

“Estamos trabajando con una escuela técnica de Posadas en la que los alumnos están produciendo videos que muestran los procesos que hacen en el taller, contados por un estudiante. Los chicos ven el video en su casa, y van al taller con el proceso visto”

 

–¿Cómo se facilita el trabajo con la diversidad en el aula?

–El flipped learning te permite respetar los diferentes ritmos de aprendizaje. Siempre están los que agarran el tema al toque y a los 10 minutos se aburren, están los que no agarran una y a los 10 minutos se aburren, y está el resto, que va más o menos encaminado. Esto te permite que, al que se aburría porque iba muy adelantado, le des más contenido para que esté entretenido. Y el que no entiende, puede ver el material varias veces, hasta que logra comprender. Estás compartiendo la responsabilidad del aprendizaje con el alumno, no lo estás responsabilizando a él solamente pero sí estás compartiendo esa responsabilidad. El modelo trata de pasar de un aprendizaje pasivo a un aprendizaje activo.

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