Patricia Simeone: “Ninguna reforma puede hacerse sin consultar a quienes deben aplicarla”

La rectora del Instituto Joaquín V. González cuestiona el proyecto de eliminación de los 29 institutos de formación docente en la ciudad de Buenos Aires. La iniciativa oficialista se da en el marco de una discusión más amplia sobre formación docente, con antecedentes en Jujuy, Tierra del Fuego, Mendoza y San Juan, entre otras provincias.

Patricia Simeone, rectora del Joaquín V. González: "No conocemos ningún pedagogo que se atribuya la autoría del proyecto ni que lo defienda".

En la ciudad de Buenos Aires se está dando una discusión que adquirió mayor visibilidad en las últimas semanas y que pone en juego una cuestión central para el sistema educativo nacional: la formación docente. El controvertido proyecto del Ministerio de Educación de la Ciudad de cerrar los 29 institutos de formación docente y crear la UniCABA está movilizando a toda la comunidad educativa y abre interrogantes profundos sobre su viabilidad.

El artículo 6 del proyecto prevé la “transferencia” de “las Escuelas Normales Superiores, las Escuelas Superiores de Educación Artística, los Institutos de Educación Superior de Formación Docente y la Escuela de Maestros”, a la UniCABA. El “rector organizador” de esa institución será nombrado por el Poder Ejecutivo, según indica el artículo 10.

Aunque casi no se han escuchado voces oficialistas en defensa del proyecto, la mayoría con la que cuenta Cambiemos en la Legislatura porteña podría garantizar la aprobación de la iniciativa, que actualmente se está debatiendo en la Comisión de Educación. Frente a este escenario, Eduprensa conversó con Patricia Simeone, presidenta del Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal (CESGE) y rectora del Instituto Joaquín V. González, uno de los profesorados más prestigiosos del país.

–¿Cómo les comunicó el Ministerio la decisión de cerrar todos los profesorados?

–Nosotros tuvimos acceso al proyecto el 1° de diciembre de 2017, por una fotocopia. Esta es la primera y gran debilidad del proyecto: es inconsulto. No se ha consultado a aquellos que van a tener que aplicarlo. Ninguna reforma puede realmente llevarse a cabo si no se ha consultado a quienes tendrán que implementarla. La ministra Soledad Acuña ha dicho que es una “decisión política” de ella y del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, que esto se discuta en la Legislatura. Nosotros no negamos ese ámbito de discusión: decimos que ese proyecto es inconsulto y que hubiera sido necesario un debate previo para que luego llegase un proyecto mucho más consolidado y consensuado. Nosotros pedimos un debate de elaboración, no uno de discusión sobre lo hecho.

“El proyecto es inconsulto. Hubiera sido necesario un debate previo para que luego llegase un proyecto mucho más consolidado y consensuado. Nosotros pedimos un debate de elaboración, no uno de discusión sobre lo hecho.”

–¿Pudieron dialogar con los autores de la iniciativa?

No sabemos quién lo elaboró. Desde el 5 de diciembre, cuando los rectores nos presentamos ante las autoridades, estamos insistentemente preguntando quiénes son los autores del proyecto, qué pedagogos son referentes. La respuesta fue: “El Ministerio”. Cuando vos hablás de Medicina, consultás a doctores; cuando hablás de Química, consultás a químicos; pareciera que con Educación puede decidir cualquiera. De hecho, Diego Meiriño, el subsecretario de Planeamiento e Innovación Educativa, quien está a cargo de esto, es ingeniero químico, no es docente, y hace un año que está en el país. Con todo el respeto que le pueda tener, no conoce el sistema. Hasta ahora no conocemos ningún pedagogo que se atribuya la autoría del proyecto ni que lo defienda.

–¿Qué pasaría con las autoridades y los profesores de los institutos en el caso de que se aprobara la UniCABA?

–Lo que queda claro es que nuestros 29 institutos perderían su vida democrática –porque tienen equipos directivos elegidos, 29 consejos elegidos, unidades académicas, juntas departamentales–. Todo esto desaparecería, lo que supone un recorte de la vida académica de nuestras instituciones, en cuya democratización hemos trabajado por muchos años. En los institutos todos nuestros poderes están limitados, y entendemos este juego de la democracia; por eso nos oponemos muy fuertemente a un proyecto elaborado por el oficialismo, que pasó a una Legislatura oficialista, que prevé la elección de un rector del oficialismo y controlado por una comisión de mayoría oficialista.

No sabemos en qué situación quedan los docentes. Según el proyecto, se garantizarían la antigüedad y el salario. Pero con el “29 por 1”, parece difícil. No podés convertir 29 secretarios en uno, 29 rectores en uno. Ellos dicen que vamos a pasar a disponibilidad, a cargos que ellos consideren que puedan dar mejor fruto a la sociedad. Pero cuando uno se presenta a un cargo de rector, que es electivo, no solo lo hace por un sueldo, sino en función de un proyecto de trabajo. Que después te agarren y te lleven a otro lado es una falta total de respeto a quienes hacemos nuestro trabajo. Pasaríamos a estar sometidos a un rector que ni siquiera elegimos, y que estará 4 o 5 años para armar una estructura que será dictada por el oficialismo de ese momento.

–Varios expertos han señalado que el estatus universitario no garantiza per se una mayor calidad de la formación docente. ¿Cuál es la diferencia entre la formación de un profesorado universitario y la de uno terciario?

–La ministra dice dos cosas: que faltan docentes, y que el estatus universitario le dará más rango a la formación y atraerá más estudiantes. Pero no se entiende por qué, si vos necesitás más maestros, cerrás 29 instituciones y dejás una sola, lo que supone un recorte económico y territorial muy importante. En cuanto al rango universitario, no hay ningún estudio que permita sostener que eso atrae más estudiantes. Ese argumento desconoce la especificidad que tienen nuestras instituciones en la formación de docentes. La compenetración entre la teoría y la práctica, en la que una se retroalimenta de la otra: vos hacés la práctica fundamentándola en la teoría, y la teoría cobra vida en esa práctica cotidiana. Nuestros planes de estudios prevén observaciones y acercamiento al campo desde el primer año, para después seguir con las prácticas.

“No hay ningún estudio que permita sostener que el rango universitario de la formación docente atraerá más estudiantes”, asegura Simeone

La universidad tiene otro objetivo. El 80% de los egresados de los profesorados universitarios, que también existen en la Ciudad, van a trabajar a tecnicaturas o a la universidad, no vuelven al nivel medio, mucho menos al primario. Yo creo que la universidad es un complemento, no un oponente. Nosotros proponemos una articulación con la universidad.

Los profesorados de la Ciudad suman 28.500 estudiantes que eligieron esta formación. Tenemos un gran porcentaje de alumnos que vienen de la universidad, y que nos explican que eligieron un instituto porque la relación es distinta, porque acá sienten que no son un número, realmente hay una enseñanza personalizada.

–En el debate sobre formación docente se suele mencionar la gran cantidad de institutos que existen en el país, alrededor de 1500, lo que dificultaría garantizar la calidad y la “gobernabilidad” del sistema. ¿Cómo entra en juego esa variable en esta discusión?

–Justamente en la Ciudad ese no es un problema, porque los institutos de formación docente no tienen problemas de matrícula; todos tienen ingresos. Conformamos un sistema que es uno de los que tiene menos problemas a nivel nacional. Los especialistas dicen que la formación docente en CABA es buena. Puede mejorar, sí. Nosotros somos los primeros preocupados y ocupados en que mejore. Nos estamos autoevaluando porque creemos en eso, en la autoevaluación.

En Jujuy ya cerraron institutos, en Ushuaia intervinieron algunos, hay problemas en Mendoza y en San Juan. En Provincia de Buenos Aires están cerrando ciertas carreras. Yo creo que la Ciudad es una prueba: si pasa, se nacionaliza el tema. Suponemos que se cerrarán institutos en todo el país y se crearán universidades.

“Los profesorados de la Ciudad suman 28.500 estudiantes que eligieron esta formación. Tenemos un gran porcentaje de alumnos que vienen de la universidad”

–¿De qué manera debería abordarse una buena reforma de la formación docente?

–Creo que hace falta un debate que traspase las líneas temporales de los poderes políticos partidarios; una política pública a mediano y largo plazo en la que haya un debate que involucre a las distintas instancias de la sociedad. Tiene que ser un debate serio, en el que se pueda distinguir qué es opinión y qué es conocimiento. Nosotros estamos discutiendo cómo podríamos proponer este debate sobre educación de manera muy amplia a nivel Ciudad.

Todos los bloques opositores acompañan nuestros tres objetivos: el rechazo del proyecto, el pedido de retiro del proyecto de la Legislatura, y un diálogo sobre la garantía de que no cierren nuestras instituciones. No nos oponemos a la universidad: nos oponemos a la UniCABA con estas características, porque implica nuestra destrucción.

Acá no se trata de oponerse a un partido político, un jefe de Gobierno o una ministra. Como somos docentes y especialistas en el tema, nuestros intereses van mucho más allá: vemos esto como un ataque a la educación pública, y como parte de una desvalorización sistemática del rol docente por parte del Gobierno.

 

DESCARGÁ el proyecto oficial de creación de la UniCABA

 

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