Dos profesores de Brasil y Colombia, candidatos a un premio millonario

Son los únicos maestros latinoamericanos que siguen en carrera para el Global Teacher Prize, que se entregará en marzo en Dubai. Trabajan en zonas vulnerables y lograron transformar la realidad de sus alumnos apostando a la renovación de la currícula escolar e involucrando a toda la comunidad.

El profesor colombiano Luis Miguel Bermúdez Gutiérrez y el brasileño Diego Mahfouz Faria Lima forman parte de los 10 finalistas del Global Teacher Prize, el premio al mejor maestro del mundo, que todos los años entrega la Fundación Varkey. Bermúdez y Mahfouz integran la lista de candidatos al premio de un millón de dólares: el nombre del ganador se conocerá el 18 de marzo en el Foro Global de Educación y Habilidades (GESF, por sus siglas en inglés) en Dubai.

Además de los dos latinoamericanos, los finalistas son la turca Nurten Akuuş, la sudafricana Marjorie Brown, el filipino Jesús Insilada, el estadounidense Glenn Lee, el belga Koen Timmers, el australiano Eddie Woo, la británica Andria Zafirakou y la noruega Barbara Zielonka. Entre los 50 precandidatos había dos docentes argentinos, Germán Soto y Silvana Carnicero, que no llegaron a la selección de los 10 finalistas, pero asistirán a la ceremonia de premiación.

El encargado de anunciar los nombres de los finalistas fue Bill Gates, por medio de un video. “Las investigaciones han demostrado que tener un gran profesor puede llegar a ser el elemento más importante que determina cuándo un estudiante recibe una buena educación”, afirmó.

Bermúdez es doctor en Educación y enseña Ciencias Sociales en una de las zonas más pobres de Bogotá, donde la violencia, el uso de armas, la pobreza y el abuso sexual son moneda corriente. Por medio de la enseñanza de “ciudadanía sexual” y de un abordaje innovador de la diversidad, el profesor colombiano contribuyó a disminuir el índice de embarazo adolescente y el bullying homofóbico dentro de su escuela.

En 2014, cuando Luis comenzó su trabajo de renovación de la currícula, en su colegio se registraron 70 embarazos adolescentes. Para 2017, esa cifra había bajado a cero. Por su trabajo, Bermúdez ya fue reconocido en su país como el Mejor Maestro de Colombia el año pasado.

Faria Lima también trabaja en una escuela vulnerable: es director del colegio municipal Darcy Ribeiro en la localidad de São José do Rio Preto, en el estado de São Paulo. Cuando él asumió, la escuela estaba asediada por las drogas y la violencia: tenía las cifras de abandono más elevadas de la zona, la rotación de docentes era altísima y los padres tenían miedo de anotar allí a sus hijos. Con los años, Diego consiguió transformar esa realidad en una comunidad educativa vibrante, con vínculos sólidos.

Para hacerlo, involucró a todos los actores: estudiantes, padres, docentes y miembros de la comunidad. Entre otras iniciativas, consiguió donaciones de los comercios de la zona para reamueblar el colegio, e hizo que las familias se comprometieran pintando el edificio y contribuyendo a mantenerlo. Además, implementó una tarjeta estudiantil para hacer un seguimiento de la asistencia y reducir el ausentismo. También abrió la biblioteca de la escuela a la comunidad, obteniendo donaciones de toda la ciudad, y mejorando los niveles de alfabetización de sus alumnos.

El próximo paso será que el Global Teacher Prize Academy seleccione al ganador entre los diez finalistas. El Comité de premiación evaluará a los candidatos teniendo en cuenta criterios como los resultados de aprendizaje logrados en el aula; uso de prácticas educativas innovadoras y eficaces que se puedan replicar y aplicar en distintos ámbitos para influir en la calidad de la educación en todo el mundo; labor dedicada a ayudar a los alumnos a convertirse en ciudadanos globales a través de una educación fundada en valores; logros en la comunidad, más allá del aula; y estímulo para otros maestros que los motiven a seguir ejerciendo la profesión y capacitarse, además de motivar a otros a elegir la profesión docente.

El ganador recibirá el dinero en cuotas iguales durante diez años, y deberá aplicar los recursos para garantizar la continuidad de su proyecto pedagógico. Sin comprometer su trabajo en el aula, se le pedirá al ganador que sea el embajador mundial de la Varkey Foundation, lo que implica asistir a eventos públicos y disertar en foros públicos sobre cómo mejorar el prestigio de la profesión docente. Una condición para ganar el premio es que el ganador siga trabajando como maestro de aula durante un mínimo de cinco años.

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