Puntos de acuerdo para la reforma educativa

Para Guillermina Tiramonti, miembro del Consejo Asesor de Eduprensa, la necesidad de transformar el aula en un espacio de producción de conocimiento, con nuevas tecnologías, trabajo en equipo y docentes nombrados por cargo, genera un consenso que invita a ser optimistas.

El país esta atravesando un momento interesante en materia educativa. Hay mucho consenso respecto de los límites de la escuela tradicional para dar respuesta a las exigencias del mundo contemporáneo, fundamentalmente en el nivel secundario.

Los acuerdos no finalizan aquí sino que se registran ciertas líneas de coincidencia entre aquellos que están tratando de orientar y, en algunos casos, implementar procesos de reforma. En este texto me propongo marcar algunos de estos puntos de acuerdo.

  • Los esfuerzos están enfocados en modificar los procesos de enseñanza aprendizaje. Este es el núcleo identitario de la escuela y la propuesta es abandonar la concepción newtoniana de la ciencia a favor del enfoque de la complejidad, que se sostiene en los avances de la ciencia y también concuerda con la visión de la realidad que construyen las nuevas tecnologías.
  • Este giro exige revertir la escena áulica y los roles que allí se articulan. El aula se transforma en un espacio de producción de conocimiento y se abandona el hábito de la mera transmisión. Los alumnos son los protagonistas, los actores más activos; y los docentes, los que construyen las condiciones para que esta actividad se lleve adelante, proveyendo recursos y haciendo el seguimiento necesario.
  • Los alumnos investigan, desarrollan proyectos, resuelven problemas de la vida real con la mediación de las nuevas tecnologías. Internet y sus diferentes soportes son una presencia necesaria en esta nueva concepción del conocimiento que se promueve. No solo nuestra realidad y la de los jóvenes está mediada por la tecnología sino que esta mediación condiciona nuestra relación con el conocimiento. El libro promueve una relación secuencial donde se avanza linealmente, Internet en cambio suscita un abordaje complejo.
  • Se privilegia el trabajo conjunto sobre el individual. Los alumnos abordan la tarea de resolver problemas y desarrollar proyectos en grupos donde se pueden incluir diferentes edades. Los docentes conjuntamente planifican y preparan las clases y las evaluaciones, los directivos participan de estas tareas y se propicia el trabajo con redes de escuelas que articulan recursos y saberes distribuidos en las diferentes instituciones.
  • Se requiere un trabajo en equipo que solo es posible llevar adelante con docentes nombrados por cargos en los que se combina un tiempo de trabajo frente a alumnos y otro fuera del aula para la planificación de las actividades áulicas, la preparación de materiales y la evaluación.
  • Se combina el trabajo por proyectos con clases expositivas donde los docentes transmiten contenidos, conceptos y relaciones entre ellos, sin los cuales los alumnos no pueden avanzar en sus tareas.

Por supuesto, hay dificultades para avanzar en este sentido. Toda la estructura del sistema, la organización de las instituciones y los hábitos construidos por más de un siglo presionan a favor de la reproducción de lo anterior. Sin embargo, podemos ser optimistas porque todos sabemos que no es posible sostener más la escuela que hoy tenemos.

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