Rankings escolares: ¿una herramienta para que los ricos se autosegreguen?

Según un estudio reciente, en Estados Unidos la publicación de información sobre desempeño educativo por escuela está profundizando las brechas entre ricos y pobres. Las familias de mayores recursos tienen mejor acceso a esa información y mayor capacidad de utilizarla, por ejemplo, mudándose a las zonas donde están los "mejores" colegios.

Un estudio reciente de Hasan y Kumar (2018) mostró que la publicación de resultados educativos por escuela profundizó la segregación de estudiantes ricos y pobres en Estados Unidos. CRÉDITO: Mandy / Flickr

Hace poco más de un año, el presidente Mauricio Macri le pedía a la Asamblea Legislativa modificar la Ley 26.206 de Educación Nacional, para que se puedan publicar los resultados de la evaluación Aprender por escuela. Durante 2018 no se avanzó en esta dirección, que obligaría a modificar el artículo 97 de dicha ley, en el que se establece la obligación del Estado de resguardar la identidad de los alumnos, docentes e instituciones escolares al publicar información educativa. Ahora, un nuevo estudio realizado en Estados Unidos advierte sobre las consecuencias no deseadas de publicar resultados educativos por escuela.

Según el estudio, titulado “Digitization and Divergence: Online School Ratings and Segregation in America” (“Digitalización y divergencia: calificación online de escuelas y segregación en Estados Unidos”), la creciente utilización de “calificaciones” escolares en Estados Unidos está profundizando la brecha entre familias ricas y pobres y, en consecuencia, está modificando la fisonomía de barrios y ciudades en todo el país. La razón: a medida que hay más información disponible sobre el desempeño educativo de cada institución, las familias más ricas y más educadas se mudan a las zonas donde están las escuelas mejor rankeadas.

La conclusión se desprende de un estudio realizado por los investigadores Sharique Hasan (Duke University) y Anuj Kumar (University of Florida’s Warrington College of Business). La investigación se enfoca en los efectos económicos y demográficos del surgimiento de GreatSchools, una ONG creada en 1998 que brinda a los padres información sobre la calidad educativa de cada escuela.

La creciente utilización de “calificaciones” escolares en Estados Unidos está profundizando la brecha entre familias ricas y pobres y, en consecuencia, está modificando la fisonomía de barrios y ciudades, plantea el estudio de Hasan y Kumar

Según explica una nota publicada en el sitio especializado The 74, GreatSchools es una organización privada que ha ganado visibilidad en Estados Unidos al ofrecer al público información sobre los resultados educativos de las escuelas. La ONG califica a las escuelas en una escala del 1 al 10 a partir de un conjunto de métricas, que incluyen el desempeño de la escuela en las evaluaciones nacionales, las tasas de graduación y la disciplina estudiantil.

El objetivo de hacer pública esta información es posibilitar que los padres tomen una decisión “informada” a la hora de elegir una escuela para sus hijos. Pero según el estudio, el efecto ha sido que las escuelas con los mejores puntajes sean crecientemente elegidas por las familias en situación más favorecida. “El acceso a la información sobre desempeño por escuela parece acelerar, en vez de reducir, las brechas económicas”, sostienen Hasan y Kumar, los autores del estudio.

Entre los hallazgos, Hasan y Kumar descubrieron que el valor de las propiedades subía rápidamente en aquellos barrios cuya escuela había recibido un buen puntaje según GreatSchools, lo que indicaba un incremento de la demanda de propiedades en esa zona.

El objetivo de hacer pública esta información es posibilitar que los padres tomen una decisión “informada” al elegir una escuela. Pero el efecto ha sido que las escuelas con los mejores puntajes sean crecientemente elegidas por las familias más favorecidas

A la izquierda, el efecto de la publicación de calificaciones escolares en el valor de las propiedades ubicadas en zonas con “buenas” escuelas. A la derecha, el efecto de la publicación de calificaciones escolares en el valor de las propiedades ubicadas en zonas con escuelas de bajo desempeño. FUENTE: Hasan y Kumar (2018)

Los datos indican “una brecha creciente en la proporción de familias de altos recursos que viven en zonas con escuelas de alto desempeño y aquellas que viven en zonas con escuelas de bajo desempeño”. Cuatro años después de que se publicaran las calificaciones escolares, esa brecha ya había crecido 1,6%, indican los autores.

La explicación que sugieren Hasan y Kumar es que las familias de alto nivel socioeconómico están en mejores condiciones de sacar provecho de la información provista por organizaciones como GreatSchools. Aquellos padres con más recursos educativos y económicos tendrán probablemente un mejor acceso a la información sobre calidad educativa escolar y una mayor capacidad de utilizar esa información para mudarse a los barrios con las mejores escuelas (que serán, a su vez, los barrios más caros).

Aquellos padres con más recursos educativos y económicos tendrán probablemente un mejor acceso a la información sobre calidad educativa escolar y una mayor capacidad de utilizar esa información, sostienen los autores

En síntesis, el estudio avala una de las críticas más frecuentes a la publicación de resultados educativos por escuela: esa publicación puede (y suele) profundizar la segregación social. Los desempeños educativos (para el caso argentino, los resultados de Aprender) están fuertemente asociados con el nivel socioeconómico de los estudiantes; la publicación de esos resultados por escuela termina atrayendo a los estudiantes de mayores recursos a las “mejores” escuelas, lo que en definitiva genera una concentración de familias de altos recursos en las escuelas con mejores resultados.

Los autores señalan que “la recolección y publicación de información es inevitable” en Estados Unidos. Por eso, proponen como alternativa que la elaboración de la “calificación” escolar tenga en cuenta otros factores, y no solo los resultados en pruebas estandarizadas (asociados con el nivel socioeconómico de los estudiantes), de manera que la información educativa disponible para los padres refleje una noción más amplia de calidad.

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