Razones para cambiar la escuela media

La escuela moderna es injusta, está basada en referencias científicas perimidas, da resultados pobres, forma subjetividades inadecuadas para el presente y es reacia a la incorporación de tecnologías, señala Guillermina Tiramonti.

La escuela secundaria está obligada a transformarse para enfrentar los desafíos propios de un futuro incierto.

Tanto en la Argentina como en la región y en el resto de los países occidentales, la escuela media está fuertemente cuestionada en su capacidad de formar a las nuevas generaciones proporcionándoles los recursos cognitivos y emocionales que estas necesitarán para su inserción y diálogo en el futuro incierto en el que les tocará actuar.

A pesar de que la discusión abarca muchas dimensiones y hay en este intercambio posiciones dispares, podemos identificar cinco grandes núcleos temáticos alrededor de los cuales se desenvuelven las discusiones sobre los límites de la escuela media moderna para afrontar las exigencias del presente y el futuro inmediato. Cinco núcleos que, a su vez, marcan las razones por las cuales se propicia un cambio en el paradigma pedagógico.

Los núcleos de la discusión marcan las principales razones por las cuales emprender una innovación en las escuelas medias es una tarea necesaria. Es necesario cambiar porque:

1- La escuela moderna es injusta en su constitución pedagógica y, mientras se conserve su núcleo pedagógico, no es posible romper su efecto discriminador para con los sectores socioculturalmente más desfavorecidos. Desde los años 70, sociólogos, lingüistas y pedagogos han planteado que los desiguales resultados de la escolarización media en los diferentes sectores socioculturales son la consecuencia de un modelo pedagógico que exige de los alumnos recursos desigualmente distribuidos en la población. A pesar de la disponibilidad de este conocimiento y la evidencia estadística que muestra invariablemente el sesgo discriminador de los resultados de la escolarización, no hemos avanzado en modificar su núcleo discriminador.

2- Las referencias científicas y epistemológicas de la escuela están perimidas y, por tanto, transmiten una visión del mundo que no se corresponde con la que hoy nos proporcionan las teorías científicas. Hoy la sociedad del conocimiento y la economía del conocimiento crecen y se desarrollan a partir de otro paradigma que se consolida fundamentalmente hacia mediados y fines del siglo XX: los llamados enfoques de la complejidad y el caos.

También el fenómeno de la globalización ha contribuido a que nuestra mirada vuelva hacia las interrelaciones y hacia las totalidades, y ha colaborado así a generar condiciones para consolidar el enfoque de la complejidad.

3- Los resultados en términos de baja titulación y escasos aprendizajes hacen que la inversión en el nivel medio sea ineficiente. Se invierte mucho y no se logran los resultados deseados.

4- Las subjetividades que conforma la escuela actual no son las que requiere el mundo contemporáneo. La escuela actual forma sujetos acordes con las exigencias de la primera mitad del siglo XX y no del presente. Un mundo de construcción incierta como es el que transitamos requiere individuos capaces de participar activamente en esa construcción. Por lo tanto, deberemos pasar de la formación de sujetos pasivos a individuos preparados para interrogar la realidad, reflexionar sobre ella, comprender cuáles son los desafíos que esta realidad presenta para su destino individual y colectivo, pensar alternativas y tomar decisiones en las circunstancias que les toquen.

5- La escuela actual y su modelo pedagógico se sostienen sobre un soporte tecnológico propio del siglo pasado, poco amigable a la incorporación de las nuevas tecnologías que están mediando el mundo contemporáneo.

 

 

 

 

 

 

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