Es hora de renovar la esperanza en la escuela

"Esperanza en la escuela" cuenta la historia de un equipo de educadores y de una alumna que expresa lo que no queremos volver a ver en las aulas, lo que soñamos y esperamos que sea posible. El libro invita a repensar la escuela y la tarea docente.

Esperanza en la escuela, de Victoria Zorraquín (Ediciones El Aleph)

¿De donde viene el concepto escuela? Para los griegos la scholé era el lugar del ocio y del tiempo libre. El lugar en el que, lejos de las preocupaciones, las personas podían dedicarse a lo que les gustaba y hacerse tiempo para aprender. ¿Qué nos pasó? ¿Porqué tantas veces parece que nos alejamos de esa idea?

Hace cuarenta años que enseño y muchos más que estoy dentro de un aula. He tenido la oportunidad de conocer escuelas muy diversas. Algunas no se parecen a esa sholé pero otras sí y lo hacen con muy poco. En estas los docentes buscan que cada alumno encuentre su máximo potencial. Porque como expresa Philippe Merieu, pedagogo francés, el problema más grave que enfrenta la educación en la actualidad, es que hemos democratizado el acceso a la escuela pero no hemos sabido democratizar el éxito escolar. Todos van a la escuela pero son muchos los que fracasan y también son muchos los que sienten que la escuela no es el lugar donde podrán encontrar nuevos sueños. Esos alumnos nos interpelan y están muy atentos a lo que hacemos como docentes. Escucho sus historias todos los días y busco que esos relatos que fui recopilando a lo largo de los años puedan inspirar a otros y ayuden a pensar en esa escuela donde todos aprendan más por más tiempo.

Esperanza en la escuela cuenta la historia de Silvina, Mona, Yago y su equipo de educadores, desde el punto de vista de los docentes,  de una alumna y el de una madre que también es educadora. La voz de Esperanza, la alumna, expresa lo que no queremos volver a ver en las aulas, y también lo que soñamos y esperamos que sea posible. Nos invita a los docentes a repensarnos.

Como expresa Philippe Merieu, el problema más grave que enfrenta la educación en la actualidad es que hemos democratizado el acceso a la escuela pero no hemos sabido democratizar el éxito escolar

Estoy convencida de que si escucháramos más a los alumnos nos cambiaría completamente la perspectiva de la escuela como la conocemos hoy. Ellos no siempre aprenden lo que los docentes intentamos enseñarles, pero aprenden miles de otras cosas, todo el tiempo están aprendiendo.

Me pregunto constantemente si se puede enseñar la capacidad de irradiar de los buenos docentes, esos que nos deslumbran con su arte de enseñar. Pero no se trata solo de que existan buenos docentes, sino buenos equipos. Es la hora de los equipos de maestros. Los maestros irradian mucho más en equipo,  que cuando lo hacían como un planeta en solitario.

Enseñar es un trabajo, es una vocación y es un oficio, siendo este último un término que remite a misterio y arte. El artesano de la enseñanza no produce cosas materiales, sino que transforma personas. Enseñar también lleva su tiempo e implica un modo de ensayar y practicar para aprehender el arte de la enseñanza. En esto no hay dudas: a enseñar se aprende enseñando. Y Esperanza nos desafía constantemente a que pensemos no solo cómo enseñamos, sino también cómo promovemos un espacio en el que todos aprendamos juntos.

 

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