En sala de 3 hay medio millón de alumnos menos que en sala de 5

Tiene 294.001 estudiantes, mientras que en preescolar la cifra asciende a 734.138. Aunque el actual gobierno se había comprometido a universalizar la sala de 3, la cobertura aún presenta déficits importantes. También hay deficiencias en la calidad de la educación inicial: falta tiempo de juego y de alfabetización.

Los alumnos que asisten desde sala de 3 o antes al jardín logran mejores desempeños en primaria y secundaria. CRÉDITO: Leonid Mamchenkov / Flickr

El jardín de infantes es el nivel que más crece en el sistema educativo: incorporó 202.392 alumnos entre 2011 y 2016, lo que implica un incremento del 12,9%, por encima de la expansión de la secundaria (7%). Pero a pesar del crecimiento, persisten importantes deficiencias en la cobertura: mientras la sala de 5 –obligatoria desde hace 25 años– tiene 734.138 estudiantes, la sala de 4 –obligatoria desde 2014– tiene 100.000 alumnos menos (631.433) y la sala de 3, casi medio millón de alumnos menos (294.001).

Entre 2011 y 2016, la mayor expansión se dio en la sala de 4, que incorporó 104.799 estudiantes, seguida de sala de 5, que ya presentaba altos niveles de cobertura en el año 2011 y sumó 39.192 estudiantes. Los datos surgen del informe “El nivel inicial creció, pero la cobertura aún es deficiente”, realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación a partir de su plataforma interactiva de datos del sistema educativo.

Según el informe, en el período mencionado se sumaron 36.972 alumnos a la sala de 3, cuya obligatoriedad aún no fue aprobada por el Congreso de la Nación, pese a la media sanción obtenida en 2016 en Diputados. Aunque la Ley 27.045 (2014) estableció la necesidad de universalizar la sala de 3, su cantidad de estudiantes representa solo el 40% de los que asisten a sala de 5, obligatoria desde 1993.

Cantidad de estudiantes en el nivel inicial según sala. FUENTE: Observatorio Argentinos por la Educación

“Aun cuando persisten desigualdades, la incorporación de niños ha sido sostenida y creciente. Pero los desafíos son muchos y de gran envergadura. Ameritan una planificación realista, basada en los diagnósticos, de mediano plazo y con compromisos en los distintos niveles de gobierno. Los más estructurales son la inversión en infraestructura en el nivel nacional, la designación de cargos en el provincial y la complementariedad de servicios en el municipal”, afirma Verona Batiuk , especialista en Educación Infantil de la OEI.

“El desafío es continuar expandiendo la oferta pero sin resignar calidad. Desde la sociedad civil tenemos que asumir la responsabilidad de dar el debate sobre cómo lograrlo y de seguir las metas que los gobiernos establecen para exigir su cumplimiento. Sin este compromiso es difícil que este proceso se dé con la urgencia que las circunstancias requieren”, señala Ignacio Ibarzábal , director ejecutivo del Observatorio Argentinos por la Educación.

El impacto del jardín de infantes llega hasta la secundaria: los alumnos que asisten desde sala de 3 o antes logran mejores desempeños. En la evaluación Aprender 2017 del último año del nivel medio, el 69% de los estudiantes que asistieron desde la sala de 3 o antes, alcanzan niveles de desempeño satisfactorios en Lengua, mientras que este valor desciende al 58,7% para aquellos que concurrieron desde sala de 4 o 5. En Matemática, el 39,1% de los estudiantes que asistieron desde sala de 3 o anterior alcanza niveles de desempeño satisfactorios, mientras que este porcentaje desciende al 25% para aquellos que asistieron desde sala de 4 o 5.

Los datos presentados por el Observatorio Argentinos por la Educación muestran que, si bien la matrícula de nivel inicial aumentó en todas las provincias, esa expansión ha sido muy desigual. Entre 2011 y 2016, el mayor crecimiento porcentual se dio en La Pampa con el 44,8% (3.831 estudiantes más). Le siguen Tucumán con el 35,1% (14.604 estudiantes) y Misiones con el 30,3% (11.490 estudiantes).

La provincia de Buenos Aires incorporó 55.952 estudiantes: una expansión del 8,3%, por debajo del promedio nacional (12,9%). La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tuvo un crecimiento porcentual similar (8,1%), equivalente a 9.319 alumnos. En Córdoba el crecimiento fue del 9,9% (11.721 alumnos).

Entre las provincias con menor crecimiento porcentual también se ubican San Luis con el 7,1% (1.144 alumnos), Santa Fe con un 7,5% (7.903 alumnos), Tierra del Fuego con un 7,6% (505 alumnos) y Catamarca con 7,7% (1.034 alumnos).

Cantidad de alumnos nuevos en el nivel inicial según jurisdicción. FUENTE: Observatorio Argentinos por la Educación

 

“Garantizar igualdad de derechos implica que todos los niveles estén comprometidos en dos planos: calidad y pertinencia cultural. En un país como Argentina se requiere de intervenciones en un escenario desigual, con territorios complejos (por extensión, infraestructura y accesos) y en contextos culturales muy diversos –agrega Batiuk–. Acceso, calidad y pertinencia cultural han de ir de la mano en la planificación de la oferta, que necesariamente asumirá características heterogéneas para la construcción de justicia para los más pequeños: formatos diversos definidos como propuestas pertinentes para las necesidades de las familias y de los niños”. 

Desde hace 10 años, la OEI y UNICEF están trabajando en esta dirección en contextos urbano-marginales, rurales, de comunidades indígenas de distintas provincias, en alianza con los gobiernos locales. En términos de calidad, un estudio de ambas organizaciones encontró que en los jardines se dedica poco tiempo al juego y a la alfabetización, las dos prioridades de ese nivel educativo.

Según el informe “Las oportunidades educativas en el nivel inicial en Argentina“, realizado por Verona Batiuk y Julia Coria, casi un tercio de la jornada escolar en el jardín se destina a actividades que no están relacionadas con el aprendizaje, sino con prácticas rutinarias centradas en la socialización: saludo inicial, control de asistencia, comida, higiene, traslados y orden luego de cada tarea. En una jornada de por sí breve (en casi todo el país es de 3 horas), eso quiere decir que queda poco tiempo para tareas más significativas.

Batiuk y Coria advierten: “La apremiante situación de la calidad de la enseñanza en una gran proporción de las escuelas de nivel inicial del país requiere de intervenciones inminentes, sostenidas y que se concentren en temas prioritarios como el juego y la alfabetización en pos de alcanzar una educación inicial de calidad, en especial para los niños que se encuentran en situación de vulnerabilidad social”.

 

 

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