Salario docente: proponen que los aumentos no dependan solo de la antigüedad

Actualmente (y desde hace 60 años), esa es la principal variable que define los incrementos salariales que reciben los educadores. El informe "El estado de las políticas públicas docentes", elaborado por el Diálogo Interamericano y la OEI, advierte que esto jaquea la capacidad del sistema educativo de atraer y retener a los docentes más talentosos.

CRÉDITO: Juan Carlos Mejía / Flickr

En la Argentina, la antigüedad es el principal –y prácticamente el único– factor de incremento salarial en la docencia. Este “incentivo”, sumado a la inexistencia de opciones de ascenso que permitan permanecer en el aula, y al bajo nivel salarial en comparación con ocupaciones con similar o inferior nivel de formación, pone en jaque la capacidad del sistema educativo de atraer y retener a los docentes más talentosos. Esta es una de las principales conclusiones del informe del programa de Educación PREAL del Diálogo Interamericano sobre “El estado de las políticas públicas docentes” que se presentó esta semana en la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Aunque existen bonificaciones por el trabajo en contextos “desfavorables” (por ejemplo, para docentes que trabajan en zonas rurales o con dificultad de acceso), el informe de PREAL subraya que actualmente –y desde hace 60 años– la antigüedad constituye la principal variable que define los aumentos salariales que reciben los docentes (más allá, por supuesto, de las actualizaciones que surgen o deberían surgir de las paritarias).

“Es importante señalar que no se diferencia en qué cargo docente se acumula antigüedad ni cuántas horas insume. Por ejemplo, un docente que enseña dos horas semanales de un curso del secundario durante 10 años se halla en la misma categoría de antigüedad que un docente que durante ese período de tiempo fue maestro de jornada completa y luego vice director y director”, sostiene el documento, elaborado por Mariano Narodowski y Tania Gil.

Un profesor que enseña dos horas semanales en secundaria durante 10 años se halla en la misma categoría de antigüedad que un docente que durante ese período de tiempo fue maestro de jornada completa.

FUENTE: Informe “Argentina: El estado de las políticas públicas docentes”, PREAL (2018)

El esquema de categorías salariales es similar en las distintas provincias y no ha variado desde 1958, cuando fue definido por el Estatuto Docente. En función de este criterio, “el sistema salarial premia solo el paso del tiempo y la lealtad con el empleador”, escriben Narodowski y Gil. Y agregan que “el salario del docente argentino no contiene incentivos por formación, capacitación, compromiso social, innovación ni resultados académicos. Solamente se considera la antigüedad hasta el techo de los 22/24/30 años de labor”.

Esta especie de premio a la persistencia, más allá del desempeño o de la capacidad pedagógica, va en detrimento de la posibilidad de construir una carrera profesional que atraiga a los docentes más comprometidos e innovadores, sostiene el informe. El panorama se complica aún más al observar la evolución del salario docente en comparación con los de otras profesiones: de esa comparación surge claramente que los sueldos de los educadores son bajos. “Los estudiantes más talentosos pueden verse desincentivados de seguir la carrera docente por el escaso incentivo salarial tanto en términos del recorrido de la carrera docente como en la comparación con otras profesiones”, plantea el documento.

“Al comparar el salario de los docentes con el de otras profesiones, se puede ver claramente que los primeros perciben salarios inferiores”, afirman los autores, y citan un estudio de Alejandra Mizala y Hugo Ñopo referido a 13 países latinoamericanos. Mizala y Ñopo concluyeron que el bajo nivel de los salarios docentes favorece que la profesión atraiga en cierta medida a personas con preferencia por “un trabajo con estabilidad y seguridad, que iguala la remuneración independientemente del rendimiento“.

En otras palabras, este esquema “posterga a los maestros y profesores comprometidos y altamente efectivos, que deberían ganar más”. La Argentina no es la excepción a este problema: el promedio salarial docente es inferior al de trabajadores industriales y trabajadores del sector servicios con formación equivalente.

Para peor, en la Argentina el trabajo docente no solo está mal pago, sino que ni siquiera está reconocido en su verdadera magnitud. ¿Cuántas horas trabaja un docente? El informe retoma esta cuestión y describe: “De la jornada laboral docente en la Argentina se sabe cuándo comienza pero no cuándo termina. El tiempo de preparación de clases, corrección de trabajos, capacitación, atención a las familias, etc. que usualmente se realiza fuera del horario escolar, no tiene una especificación clara dentro de la jornada laboral y forma parte de la enunciación genérica de las obligaciones laborales en los Estatutos y en la reglamentación escolar de cada provincia”.

Evolución del salario docente argentino en comparación con otras ocupaciones. FUENTE: Informe “Argentina: El estado de las políticas públicas docentes”, PREAL (2018)

El informe de PREAL analiza distintos indicadores que permiten evaluar las políticas docentes en la Argentina, y enfatiza la necesidad de que estas tengan un carácter integral. Además de revisar los esquemas salariales, el documento señala que es necesario garantizar una formación docente de calidad, apoyar a los docentes para que puedan mejorar su práctica, asignar a los mejores educadores a las escuelas más vulnerables, evaluar a los maestros con regularidad, y reconocer los buenos desempeños, entre otros ejes.

Los autores señalan que la carrera docente en las escuelas públicas argentinas “carece de dispositivos de reconocimiento simbólico o material respecto de los buenos resultados obtenidos”. Al incentivar principalmente la antigüedad como factor de los aumentos salariales, el sistema tiende a “igualar para abajo”, ya que los esfuerzos de los docentes comprometidos e innovadores no reciben ningún aliento.

Los autores señalan que la carrera docente en las escuelas públicas argentinas “carece de dispositivos de reconocimiento simbólico o material respecto de los buenos resultados obtenidos”. En otras palabras, el sistema tiende a “igualar para abajo”.

Otro elemento que “iguala para abajo” es el modo en que el sistema valora la formación continua: en la acumulación del puntaje docente, las carreras universitarias de grado y posgrado están devaluadas respecto de otras ofertas (por ejemplo, cursos dictados por gremios con escaso número de afiliados que, en algunos casos, se aprueban incluso antes de rendir el examen: solo es necesario pagar la cuota). Por otra parte, los autores reconocen que la proliferación de titulaciones universitarias de modalidad no presencial tampoco ayuda a jerarquizar la profesión.

En este sentido, y mientras se discute en la Ciudad de Buenos Aires la creación de la UniCABA –que eliminaría a 29 institutos de formación docente–, el informe también relativiza la idea de que el formato universitario garantice por sí mismo un mejor nivel de formación. “La formación docente distribuida en centros de institutos provinciales y universitarios, estatales y privados requiere de un aseguramiento de la calidad de la oferta educativa”, escriben los autores, a la vez que subrayan que “el formato institucional (universidades o institutos superiores) no asegura per se la formación de los mejores educadores“.

La presentación del informe fue encabezada por Mercedes Miguel, secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación Nacional, y Ariel Fiszbein, director del programa de educación del Diálogo Interamericano.

El documento también cuestiona que el acceso a un cargo jerárquico (como director o vicedirector), que implica dejar de estar en el aula, sea el único mecanismo por medio del cual un docente puede ascender. Y añade una paradoja: el achatamiento de la pirámide salarial hace que la diferencia de sueldo entre directivos y docentes a cargo de alumnos no sea demasiado significativa. Este elemento “introduce un nuevo ruido al sistema: para ascender hay que salir del aula, pero saliendo del aula se ganan responsabilidades mayores con una remuneración no proporcional a la misma”.

En sus recomendaciones finales, los autores reclaman el cumplimiento del artículo 69 de la Ley de Educación Nacional, que establece una carrera docente con dos opciones:  una para quienes se desempeñan en el aula, y otra para quienes asumen funciones directivas y de supervisión. También se resalta el incumplimiento del artículo 83 de esa misma ley –vigente desde 2006–, según el cual los educadores de mayor experiencia y calificación deben desempeñarse en las escuelas más desfavorecidas. Esta medida podría contribuir a reducir las enormes desigualdades en los aprendizajes, que se corresponden casi exactamente con las desigualdades socioeconómicas, según surge de evaluaciones como Aprender o PISA.

El artículo 83 de la Ley de Educación Nacional –que nunca se aplicó– establece que los educadores de mayor experiencia y calificación deben desempeñarse en las escuelas más desfavorecidas.

“La carrera docente estatal jerárquica, con nulos incentivos a permanecer en el aula frente alumno y con bonificaciones solo por antigüedad, debería dar lugar a incentivos a la innovación, a la capacitación y, especialmente, a la responsabilidad por los resultados obtenidos –resumen los autores–. Esto implicaría modificaciones regulatorias sustantivas para que identidades docentes reflexivas e innovadoras superen al viejo modelo basado en el paso del tiempo“.

El primer paso, sugieren, es modificar el esquema de aumentos salariales solo por antigüedad. “Si ese fue un indicador confiable y razonable en 1958, hoy claramente no lo es: la innovación, el trabajo en equipo, los títulos de posgrado y el compromiso social deben formar parte de una carrera docente atractiva y efectiva”, concluye el documento. Y advierte que avanzar hacia mejores políticas docentes significa descartar cualquier intento de reducir la inversión en educación. Según los autores, “no parece posible ahorrar aquí: un profesorado más efectivo puede que también sea más oneroso, aunque con los recursos dirigidos con mayor inteligencia y evaluando el impacto real de su aplicación”.

DESCARGÁ el informe “El estado de las políticas públicas docentes”

 

1 Comment

  1. Por fin un proyecto coherente!!!! Que se aboné por cada título que posea el docente. Lo mismo para quien pretenda un cargo directivo. De esta manera tendremos una educación de calidad y significativa como debe ser!!

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  1. Las 6 capacidades que deberán tener todos los docentes argentinos - GDA - Ni del gobierno, ni de los patrones, ni de los partidos políticos. De los trabajadores

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