Secundaria: cada 8 minutos, un estudiante se queda en el camino

Solo el 60,7% de los alumnos de 1° año llegan al último año en el tiempo esperado. Las cifras surgen de la plataforma interactiva de datos del Observatorio Argentinos por la Educación. Hay fuertes asimetrías entre provincias, pero también entre varones y mujeres, y entre escuelas rurales y urbanas.

Crédito: Juan Carlos Mejía (Flickr)

De los estudiantes que ingresan a la secundaria, cada 8 minutos uno se queda en el camino: solo el 60,7% de los estudiantes de primer año llegan al último año en el tiempo esperado. Según los datos oficiales más recientes, de los 724.731 estudiantes que ingresaron a primer año en 2011, solo 439.615 llegaron a 5°/6° en 2016. Los datos surgen del informe “El camino hacia la graduación en secundaria: ¿una misión imposible?”, realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación a partir de su plataforma interactiva de datos del sistema educativo argentino.

En promedio, 57.023 estudiantes dejan su curso (abandonan o repiten) cada año. Son 156 por día; 7 por hora. “Estamos acostumbrados a escuchar que poco más de la mitad de los alumnos terminan la secundaria en tiempo y forma: estas cifras permiten dimensionar qué significa eso. La secundaria es el nivel más crítico del sistema educativo, el que presenta los desafíos más urgentes. Es clave poner el foco sobre la secundaria para contar con un diagnóstico preciso y realista que permita entender las causas por las cuales los estudiantes se quedan en el camino ”, señala Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo del Observatorio.

FUENTE: “El camino hacia la graduación: ¿una misión imposible?” – Observatorio Argentinos por la Educación

El informe también encontró una brecha de género “invertida”: las mujeres llegan al último año en mayor proporción que los varones (68,3% vs. 53,5%). Las trayectorias educativas se ven fuertemente condicionadas por el nivel socioeconómico: en los sectores más pobres, solo 4 de cada 10 estudiantes llegan al último año. Además, existe una brecha entre escuelas rurales y urbanas: en las ciudades, 7 de cada 10 estudiantes de primer año llegan al último año en el tiempo esperado; en zonas rurales, la cifra desciende a 4 de cada 10.

“Tenemos una escuela en la que, en muchos casos, nadie logra ver anticipadamente a estos chicos que pelean, que no pueden, como para hacer algo y ayudarlos. Las aulas se van vaciando, y nadie reacciona para afrontar el problema colectivamente –plantea Gustavo Iaies , director del CEPP y ESEADE–. Necesitamos una escuela que tome el hábito de sentarse a pensar sus dificultades, que cuente con un colectivo que mire los datos, que piense las situaciones, que se pregunte qué hacer”.

“Pese a registrar algunas mejoras incipientes, la educación secundaria no está logrando contrarrestar las barreras exógenas que marcan las desigualdades de origen de sus estudiantes (contexto social, ámbitos urbanos o rurales, condiciones familiares, etc). Este dato es una evidencia contundente para plantear que es necesario crear un modelo alternativo de escuela secundaria que permita que el conjunto de los adolescentes, independientemente de sus orígenes, accedan a los saberes y a una escolarización relevante”, reflexiona Sandra Ziegler , investigadora de FLACSO.

Los datos presentados por el Observatorio Argentinos por la Educación también arrojan asimetrías significativas entre las provincias. La ciudad de Buenos Aires tiene el mayor porcentaje de estudiantes que llegan al último año en el tiempo esperado: casi 8 de cada 10 (79,7%). En la provincia de Buenos Aires, en cambio, el número desciende hasta 61,8%, en línea con el promedio nacional (60,7%). Las provincias con los peores indicadores en este terreno son Santiago del Estero (48,5), Entre Ríos (52,3), Misiones (52,3) y Formosa (52,4).

“La educación secundaria presenta el desafío de la inclusión y la graduación en toda la región. El camino para evitar el abandono requiere de políticas que acompañen la trayectoria de los alumnos, con becas, tutores, apoyo a las escuelas más vulnerables, tecnología, etc. Pero el desafío más profundo es repensar las pedagogías para que la escuela tenga sentido y valor en la vida de los jóvenes –sostiene Axel Rivas , director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés–. Esto implica unificar el tiempo de trabajo de los/as profesores/as, generar espacios de formación en servicio con nuevas visiones pedagógicas y aprender de las buenas prácticas en las escuelas”.

Con estos datos, el Observatorio Argentinos por la Educación presentó su plataforma interactiva de datos, la más exhaustiva del país, ya que contiene más de 70 millones de registros públicos sobre indicadores fundamentales del sistema educativo, como acceso y participación de los estudiantes, eficiencia del sistema (tasas de repitencia, tasa de promoción efectiva, etc.), recursos humanos, recursos físicos y financieros, y evaluación. “Queremos contribuir a sustentar el debate público con evidencia“, explicó Ibarzábal en la presentación.

“Estas cifras nos interpelan a redoblar nuestros esfuerzos para que cada vez más estudiantes puedan completar sus trayectorias escolares en la secundaria” , concluyó Ibarzábal.

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