Secundaria: en primer año, entre el 20 y 30% repite o abandona

En 10 años la escuela secundaria incorporó 540 mil alumnos, pero sigue atravesada por un fenómeno de "desgranamiento": la matrícula disminuye sistemáticamente entre el primer año y el último. La transición de primaria a secundaria marca un punto crítico, según un informe del Observatorio Argentinos por la Educación y la Asociación Civil Educación para Todos.

CRÉDITO: Kent Landerholm / Flickr

El pasaje de la escuela primaria a la secundaria marca uno de los puntos críticos en las trayectorias escolares de los adolescentes. En el primer año de la secundaria,  el fracaso escolar –la suma de quienes no aprueban y quienes abandonan– afecta a 2 de cada 10 estudiantes en las provincias con estructura 6/6 (6 años de primaria y 6 de secundaria), y a 3 de cada 10 en las provincias con estructura 7/5 (7 de primaria y 5 de secundaria).

Los datos surgen del informe “Mejoras perceptibles, aunque insuficientes, de los estudiantes en secundaria” del Observatorio Argentinos por la Educación, con autoría de Irene Kit , Daniela Cura y Luján Vago, de la Asociación Civil Educación para Todos. El informe analiza la evolución de las trayectorias de los estudiantes de secundaria en Argentina entre 2007 y 2017, tras la sanción de la obligatoriedad del nivel establecida por la Ley de Educación Nacional 26.206.

“El primer año de secundaria enfrenta a los adolescentes con un gran desafío: cambia la organización curricular, la institución, el grupo. Son demasiados los que encuentran que ese desafío no puede resolverse satisfactoriamente”, plantean las autoras. Y continúan: “El fracaso es escolar en todas sus dimensiones: del sistema, de la escuela y de los estudiantes; y se expresa tanto en los estudiantes que reprueban primer año, como en quienes abandonan antes de completarlo”.

Fracaso anual total en 1° año de secundaria según provincias con estructura 7/5 y 6/6. Total país, entre 2007 y 2016. FUENTE: Observatorio Argentinos por la Educación

“El fracaso es escolar en todas sus dimensiones: del sistema, de la escuela y de los estudiantes; y se expresa tanto en los estudiantes que reprueban primer año, como en quienes abandonan antes de completarlo”, plantean las autoras

El informe explica que cada estudiante que reprueba un año escolar, si se anota nuevamente en la escuela, debe inscribirse como repitente. Pero los datos muestran que, en todos los años de la educación secundaria, una proporción de los estudiantes reprobados no se vuelve a inscribir. Por distintos motivos, no se logra que el 100% de los reprobados vuelva a la escuela al año siguiente.

A modo de ejemplo: “Uno de cada 3 estudiantes reprobados del último año del ciclo básico no vuelve a la escuela al año siguiente. Se puede decir que desiste de continuar sus estudios luego de haber experimentado una situación de fracaso”, escriben Kit, Cura y Vago. “Las diversas estrategias que se han puesto en marcha no demuestran ser eficaces para prevenir este doble fracaso: el de reprobar y el de no inscribirse al año siguiente“, agregan las autoras.

Estudiantes repitentes y estudiantes desistentes del último año del Ciclo Básico Secundario (2° año provincias con estructura 7/5 y 3° año provincias con estructura 6/6). Total país, entre 2007 y 2017. FUENTE: Observatorio Argentinos por la Educación

El informe presentado por el Observatorio pone el foco sobre el “desgranamiento” en la escuela secundaria: la disminución de la matrícula entre el primer y último año de la secundaria, como consecuencia de múltiples motivos. Según el documento, se trata de “una medida que muestra la falta de capacidad de las políticas educativas para lograr que todos los estudiantes que inician el nivel secundario lo puedan completar de manera regular”.

Al analizar la matrícula por año de estudio, se observa una línea descendente: hay más estudiantes al inicio y menos al final. Y si bien esta tendencia es estable, en 2017 la matrícula es mayor a la de 2007 en todos los años de estudio. Entre 2007 y 2017, la matrícula crece en más de 400 mil estudiantes en las provincias con estructura 6/6 (20%), y en casi 140 mil estudiantes en las provincias con estructura 7/5 (14%).

Según el documento, el “desgranamiento” muestra la falta de capacidad de las políticas educativas para lograr que todos los estudiantes que inician el nivel secundario lo puedan completar de manera regular

Matrícula por año de estudio según provincias con estructura 7/5 y 6/6. Total país, años 2007 y 2017. FUENTE: Observatorio Argentinos por la Educación

Pese a los desafíos que persisten, en 10 años la proporción de adolescentes de 17 años que alcanza el último año de la educación secundaria en edad teórica, es decir, sin haber reprobado ni abandonado temporalmente la escuela, mejoró del 32% al 45%. Son casi 100.000 adolescentes más que pudieron avanzar regularmente en la escuela secundaria.

Además, la cantidad de egresados de la escuela secundaria creció un 33,4% entre 2007 y 2016: en ese período la cifra pasó de 251.451 a 335.399 egresados. En esos años también creció 30,5% la cantidad de estudiantes que llegan al último año de la secundaria (5° o 6°, dependiendo de la provincia). De todos modos, una cuarta parte (23,7% en 2016) de quienes acceden al último año no logran recibirse, ya sea por adeudar materias previas o por reprobar materias del último año.

“Aunque suene controversial para las ideas frecuentemente instaladas, la educación secundaria en Argentina no está estancada, sino en un proceso de mejora. Sin embargo, este es más lento de lo que los adolescentes necesitan –afirma Irene Kit–. Hay bastantes indicios de una tendencia a la permanencia en la escuela, lo cual habla de concreciones de política social y educativa y de compromiso de las escuelas, así como de un esfuerzo de las familias y de los propios adolescentes para persistir en el esfuerzo. Es importante destacar que, como en toda política educativa, los efectos –positivos y negativos– no pueden atribuirse a un corto período de tiempo”.

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