Transformar la gestión escolar para despertar deseos de cambio

El XIV Foro Latinoamericano de Educación, organizado por Fundación Santillana, reunió a más de 400 directores y autoridades educativas. El eje: rediseñar la escuela para las habilidades del siglo XXI, poniendo en acción esas mismas habilidades.

"Nuestro desafío es transformar la escuela para volver a despertar deseos: el deseo de aprender y el deseo de enseñar, el deseo de cambiar”, señaló Lila Pinto, oradora principal del Foro.

El desafío de transformar la gestión escolar reunió a 400 directivos y especialistas nacionales e internacionales en el XIV Foro Latinoamericano de Educación, organizado por Fundación Santillana con el patrocinio de la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Además, cerca de 800 personas siguieron las conferencias vía streaming.

El martes 2 de julio, el encuentro tuvo como escenario la Cúpula del CCK. El panel de apertura estuvo a cargo de Manuela Lara, de Fundación Santillana; Ignacio Hernaiz, coordinador Regional de Programas y Eventos Especiales de la OEI, y Mariana Alcobre, directora de la Biblioteca Nacional de Maestros. “Creemos que para conseguir el cambio en educación habrá que hablar más de estudiantes que de docentes, más de aprendizaje que de enseñanza, más de habilidades que de saberes, más de experiencias que de teorías, más de innovación que de mejoras”, comenzó Lara. “En este foro, que tiene una gran trayectoria, se plantea una de las deudas más antiguas en América Latina: la transformación de las escuelas”, señaló Hernaiz. Por su parte, Alcobre invitó a reflexionar sobre “qué lugar pueden ocupar las bibliotecas escolares, qué proyectos innovadores pueden incluirlas para revitalizarlas y ponerlas en valor”.
 
Luego, Lila Pinto, doctora en Educación especializada en nuevas tecnologías por la Universidad de Columbia y directora ejecutiva del Colegio Tarbut, presentó el documento Rediseñar la escuela para y con las habilidades del siglo XXI, que elaboró especialmente para el Foro.
 
“Creo que nuestro desafío es transformar la escuela para volver a despertar deseos: el deseo de aprender y el deseo de enseñar, el deseo de cambiar”, destacó Pinto. Y afirmó: “Este cambio lo pienso desde la perspectiva del diseño porque nos marca la importancia de resignificar lo que es y pensar lo que puede ser; es un acto creativo y crítico que opera sobre la realidad presente, resignifica el pasado y construye para el futuro. Creo que las llamadas habilidades del siglo XXI tienen que ver con aquellos aspectos en la formación de los alumnos que alientan la capacidad de ser y hacer en este mundo complejo y cambiante. Es difícil que podamos promoverlas en los chicos si nosotros, los adultos de la comunidad educativa, no trabajamos en el día a día con las mismas habilidades. Por eso es vital que los directores pensemos la cultura organizacional de la escuela desde ellas”.
 
En el panel “Diseño y gestión de espacios de aprendizaje” participaron Susanna Tesconi, doctora en educación por la Universitat Autonoma de Barcelona, junto con Gabriela Azar, directora del Departamento de Educación de la Universidad Católica Argentina, con la moderación de Natalí Savransky, coordinadora de Cooperación e Innovación de la OEI.

Según Tesconi, “a la hora de diseñar los entornos escolares, el docente actúa en varias dimensiones: el diseño de la experiencia con una dinámica de colaboración y acompañamiento en la gestión emocional, la documentación de las actividades, la evaluación y en el rol de facilitador de reflexiones y resolución de problemas”. Por su parte, Azar comentó: “Para poder afrontar la cultura del cambio es necesario tener acuerdos implícitos y equipos directivos permeables, desaprender y volver a aprender con otro formato que le dé cabida a la innovación. Creo que es vital generar un espacio conjunto dentro de la escuela para poder tomar decisiones”.
 
Para dialogar sobre la “Gestión de las habilidades digitales” se reunieron María Teresa Lugo de la Universidad Nacional de Quilmes; Cora Steinberg, especialista en Educación de UNICEF; y Judit Schneider, responsable de formación docente del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). El panel fue coordinado por Nancy Montes, socióloga especialista en Políticas Públicas de FLACSO.

“Hay una brecha de expectativas entre lo que los estudiantes necesitan y aquello que las instituciones educativas ofrecen. Todavía hay desafíos como la deserción, la repitencia y la desigualdad, y creo que ahí es donde las políticas digitales pueden llegar a incidir, en línea con el modelo pedagógico”, resaltó Lugo. Steinberg contó la experiencia de UNICEF con escuelas rurales del país: “En las zonas rurales, el gran desafío es garantizar el acceso a la educación secundaria y las tecnologías pueden ayudar a desarrollar propuestas pedagógicas distintas, a pensar otras formas de hacer escuela. Con un fuerte apoyo en la conectividad pero también en el apoyo en el aspecto offline, en la organización del trabajo en el aula potenciando todos los usos que la tecnología puede ofrecer para garantizar los saberes del siglo XXI”. Cerró Schneider con su experiencia en la educación técnica: “La formación docente requiere una doble vía: la actualización tecnológica y la alfabetización digital de los docentes. No solo el acceso digital o la manipulación de los dispositivos tecnológicos, sino impulsar los nuevos lenguajes como el pensamiento computacional, el diseño digital, los espacios maker, la robótica y la programación“.
 
La jornada concluyó con el tema “Gestión del cambio en las instituciones”, a cargo de David Martín Díaz, co-líder de Educación Ashoka Global, una organización que promueve emprendedores sociales y las Escuelas Changemaker; y Agustina Blanco, directora de Evaluación y Planeamiento de la Provincia de Buenos Aires; con la coordinación de Matías Jiménez Ortiz, consejero de Educación de España en Argentina.

“Esta transición de paradigma cuesta porque es compleja, pero hay mucha avidez por el cambio. Uno enseña del modo en que aprendió pero hay una enorme voluntad para cambiar, para pensar en un alumno protagonista, que pueda construir conocimiento, que sea dueño de su propio construir, con docentes que puedan acompañarlos y guiarlos. Y en este proceso los docentes también redescubren su vocación”, señaló Blanco. Por su parte, Díaz concluyó: “Creo que el ADN común que tienen las escuelas transformadoras es poner el foco en educar personas capaces de cambiar el mundo y de hacerlo en beneficio de todos. Lo importante no es cambiar la educación, sino educar para el cambio”.

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